La nueva versión del GAFI no introduce un cambio estructural del documento, pero sí incorpora precisiones relevantes que impactan directamente en la implementación práctica del marco AML/CFT.
Principales novedades frente a la versión de diciembre 2025:
Excepciones humanitarias en la Recomendación 6 (sanciones financieras dirigidas): Se incorporan de forma expresa criterios para permitir el flujo de recursos con fines humanitarios, alineando el estándar con prácticas internacionales recientes y reduciendo fricciones operativas.
Mayor claridad en la aplicación del enfoque basado en riesgo (R.1): Se refuerza la expectativa de proporcionalidad y priorización, consolidando lo ya introducido en 2025, pero con un énfasis más práctico en supervisión y evidencia de implementación.
Profundización en la efectividad de las sanciones financieras: Más que cambios normativos, se observa un giro hacia cómo los países e instituciones gestionan operativamente listas, congelamientos y desbloqueos.
Continuidad en la modernización de pagos (R.16): Se mantiene la línea de actualización sobre transferencias electrónicas, con foco en trazabilidad y calidad de la información.
Refuerzo transversal del concepto de “efectividad”: La actualización insiste en que el cumplimiento ya no se mide solo por diseño normativo, sino por resultados verificables en mitigación de riesgos.
El GAFI consolida una tendencia clara, pasa de un enfoque de cumplimiento formal a uno de implementación efectiva, basada en riesgo y operacionalmente viable.
Fuente: FATF