EL PROCESO DE DUELO La muerte de un ser querido es una experiencia amarga.
El duelo es el conjunto de reacciones de tipo físico, emocional y social que se producen por el fallecimiento de una persona próxima y que pueden oscilar desde un sentimiento transitorio de tristeza hasta una sensación de desgarro y de desolación completa, que, en los casos más graves, puede durar años e incluso toda la vida (Echeburúa, 2004).
El proceso de duelo supone una reacción adaptativa ante la muerte de un ser querido, que obliga al sujeto afectado a rehacer su vida desde una perspectiva diferente.
En realidad, el duelo es el proceso de asimilar una pérdida (Pérez Cuesta y Nicuesa, 1999). Los recursos desplegados para superar el duelo constituyen un reflejo del instinto de supervivencia para hacer frente a las dificultades de la vida.
Cada ser humano reacciona de manera diferente ante una pérdida, sin que exista una pauta inamovible de cómo una persona tiene que manifestar y afrontar su dolor. Es más, además de las diferencias entre personas, hay variaciones en una misma persona en las distintas pérdidas experimentadas. Al ser cada persona fallecida única e irrepetible, así como las relaciones interpersonales que se establecen con ellas, el superviviente nunca vivenciará de la misma forma la muerte de dos allegados.
Por lo tanto, cada proceso de duelo será, en cierto modo, siempre diferente (Bonanno y Kaltman, 2001).
Tras la muerte de un ser querido por causas naturales, las respuestas normales de la mayoría de la gente son la aceptación y la añoranza por el fallecido.
Y las emociones negativas propias del duelo suelen disminuir hacia los seis meses de la pérdida.
En cualquier caso, las respuestas adaptativas puestas en marcha tras la muerte de un ser querido son muy variables de unos casos a otros. No hay que pasar necesariamente por un período de intenso sufrimiento ni seguir un ciclo predeterminado (pérdida, depresión, proceso de elaboración y resolución final) (Avia y Vázquez, 1998).
Afrontar el duelo es un proceso psicológico, no psicopatológico, porque la muerte forma parte de la vida y la vida no es una enfermedad.
Estar transitoriamente triste (una situación emocional normal) no significa estar deprimido (un cuadro Clínico).
Ello quiere decir que, en El problema psicopatológico se plantea cuando la persona experimenta un sufrimiento insufrible, cuando se encuentra el ínicamente deprimida y cuando no cuenta con recursos psicológicos suficientes o sus estrategias de afrontamiento son erróneas.
En estos casos el superviviente muestra una incapacidad para adaptarse a la nueva situación planteada tras la pérdida. Es entonces cuando la persona muestra un duelo patológico y necesita ayuda externa para salir adelante y readaptarse a la vida cotidiana.
En este trabajo se analiza el problema del duelo en los adultos. las caractedsticas peculiares del ciclo evolutivo en niños y ancianos requieren un tratamiento diferenciado de este problema.
DUELO NORMAL Y DUELO PATOLÓGICO
El duelo por la muerte de un ser querido puede manifestarse en forma de síntomas somáticos (pérdida de apetito, insomnio, síntomas hipocondríacos, cefaleas, etcétera) y psicológicos (pena y dolor, fundamentalmente). Puede haber también una disminución de las defensas del organismo, lo que aumenta la vulnerabilidad del sujeto a padecer enfermedades físicas.
Duelo normal ...
La tristeza -y la ansiedad en segundo lugar- es el sentimiento más común tras la muerte de un ser querido, junto con el temor a afrontar la soledad. A veces pueden aparecer también sentimientos de culpa, por no haber realizado todo lo posible para evitar el fallecimiento, por no haber hecho al difunto lo suficientemente feliz en vida o incluso por experimentar una sensación de alivio tras la muerte (especialmente, después de una enfermedad prolongada que ha requerido de una asistencia constante o de la desaparición de una persona que ha ejercido un dominio despótico sobre el superviviente).
También suele disminuir el interés del sujeto por el mundo exterior, sobre todo en lo que recuerda a la persona fallecida. Y puede sobrevenir el desinterés por el trabajo y por encontrar nuevas relaciones, así como la apatía y la falta de esperanza y de ilusión ante el futuro.
La intensidad de estos sfntomas depende de la personalidad del sujeto, de la intensidad del lazo que le unra al fallecido y de las circunstancias de la pérdida, entre otros aspectos. Lo normal y esperable, cuando se utilizan unas estrategias de afrontamiento positivas, es una que estos síntomas o emociones negativas
remitan paulatinamente en un plazo de 6 meses a un año.
• Aceptación del hecho y resignación
• Experiencia compartida del dolor y de la pena
• Reorganización del sistema familiar y de la vida cotidiana
• Reinterpretación positiva del suceso (hasta donde ello es posible)
• Establecimiento de nuevas metas y relaciones
• Búsqueda de apoyo social
• Implicación en grupos de autoayuda o en ONG
Hay que tener en cuenta que las primeras reacciones no marcan necesariamente la evolución del duelo. Algunas personas, en las primeras semanas, tienen una respuesta emocional ligera y, sin embargo, experimentan una intensificación y cronificación del duelo posterior. Otras, en cambio, se expresan con un sufrimiento intenso inicial, para luego ir superando el duelo más fácilmente, lo que suele ser la reacción más frecuente (Echeburúa, 2004). * CENTRO PSICOLÓGICO Y TANATOLOGICO: Atención Psicológica y Tanatólogica a Niños, Adolescentes y Adultos, Sí sufres de Irá, Enojó, Ansiedad, Tristeza, Inseguridad, Duelo por la Pérdida de un ser querido (Fallecimiento) Termino de la Relación Amorosa (Divorció), Enfermedad (Terminal) Conflictos de Pareja (Noviazgo), Problema de Conducta, Recuerda que no estás sola, Podemos ayudarte, También el superar la Depresión, Atención via online y presenciales, por tu valiosa atención muchas gracias. Dios te bendiga siempre