ANTE LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO. Ante la pérdida de un ser querido, a menudo buscamos palabras con las que consolar o aliviar a sus allegados. Es difícil ser testigos del dolor ajeno: nos conmovemos, nos removemos y nos afectamos. Por eso, en el imaginario colectivo siempre ha existido un conjunto de palabras que pensamos que pueden atenuar la pena del doliente.
Con esa idea, durante generaciones los seres humanos hemos tratado de ofrecer consuelo en las distintas ceremonias y ritos que, históricamente, han acompañado las despedidas de nuestros seres más queridos. Desde el típico y protocolizado: “Te acompaño en el sentimiento” o “Lo siento muchísimo”, hasta fórmulas más personales que tratan de apaciguar el dolor desgarrador que produce la muerte.
Estas fórmulas van de lo protocolizado a lo personal, en función del grado de cercanía que tengamos con el doliente. A más cercanía, mayor personalización en el mensaje. En cualquier caso, todas estas fórmulas -en las distintas culturas y ante los distintos ritos- buscan lo mismo: apoyar en un momento de dolor y ofrecer consuelo ante la pérdida. Qué palabras consuelan
He reflexionado a menudo sobre qué fórmulas existen para reducir el impacto del dolor y si existe una palabra a modo de bálsamo. Mi conclusión es que no existe una única palabra, ni tan siquiera un conjunto de ellas, que puedan ofrecer lo que la gente busca: una reducción significativa del dolor.
Antes de preguntarse qué palabras pueden ofrecer ese alivio, cabría preguntarse si es posible obtener esa reacción, es decir: ¿Se puede reducir el dolor en el duelo? Y, en caso afirmativo: ¿Depende eso de una o varias personas, depende de la red de apoyo del doliente?
Desde mi punto de vista, el dolor depende de lo que haga el doliente y no tanto de lo que haga su red de apoyo. Asimismo, considero que el dolor puede ir reduciéndose, pero no en función de un solo aspecto -como pueda ser el apoyo social o las palabras de consuelo-, sino de muchos factores que se van alineando y van determinando que el dolor disminuya o aumente. Y todo ello depende siempre del doliente.
Frases de consuelo para dolientes
Si tuviera que inventar una palabra que consiguiera ese objetivo que buscamos -influir en el nivel de dolor, para que duela menos-, tendría que ser una palabra que contenga al menos estos aspectos: tendría que ser algo que cada persona se dijese a sí misma, porque el duelo depende sobre todo del doliente; que exprese apoyo por parte de nuestra red social, cada uno la que tenga; que conlleve tiempo y, por lo tanto, paciencia; y que sea esperanzador.
Por este motivo, si tuviese que fabricar un mensaje para transmitir consuelo a un doliente, tendría que ser algo así:
“Ahora mismo quizás te suene raro o imposible, porque desde tu dolor no puedes ni siquiera intuirlo, pero esto que sientes ahora no durará para siempre. Vas a tener que hacer cosas para conseguirlo, vas a tener que implicarte, porque el proceso de duelo es un proceso activo, el dolor disminuirá, quizás no hoy ni mañana, pero perderá intensidad y lo hará espontáneamente. O podrás pedir ayuda, existe una enorme cantidad de recursos que pueden ayudarte: la medicación, la compañía, el apoyo, el cariño, desahogarte… Necesitarás tiempo, pero puedes conseguirlo.
El duelo a un nivel muy primitivo, muy básico, sólo requiere dar satisfacción a las necesidades que se van presentando, ya sean fisiológicas, de pertenencia o de seguridad. Cada vez que se satisface una necesidad, emerge en primer plano otra. Poder ir dando respuesta a esas necesidades que presenta el duelo es lo que te permitirá ir resolviéndolo. No pierdas la esperanza. Necesitas repetirte esto a ti mismo muchas veces: ‘Esto también pasará, puedo superarlo si quiero y puedo buscar apoyos porque no es necesario superar solo este proceso”.
Qué decir a una persona en duelo
Otra manera más breve de decirlo sería: “Deseo que todo este dolor pase pronto, espero que encuentres en ti mismo y en la gente que te rodea todo lo que necesites para superarlo”.
Si ese mensaje tuviese que caber en una sola palabra, no sé qué palabra sería. Tal vez en un futuro, el desarrollo en la sensibilización del duelo permita crear una palabra que contenga todos esos ingredientes de los que he hablado. Ojalá sea pronto, mientras tanto siempre nos quedarán los mensajes de ánimo, el cariño, la esperanza, la compasión, la terapia y la psicoeducación en duelo.
Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica contactanos al Tel.: 55-24-61-24-55 y al Cel.: 55-66-83-21-92, atención via online y presenciales. En el Centro Psicológico y Tanatologíco podemos ayudarte a trabajar tus Duelos, y así Recuperar tu estabilidad emocional
El perdón es una especie de muerte espiritual, en la cual soltamos la idea de un "yo" fijo, separado y duradero. Cuando una mente rebosa de resentimiento y odio hacia una persona, en realidad es uno mismo el único que sufre, atrapado en ese estado mental.
Cuando te hallas prisionero de tus acciones pasadas o de los actos de los demás, no eres capaz de vivir plenamente tu existencia presente. Sea cual sea la verdad objetiva de nuestra sentimientos de haber sido traicionado, abandonado u olvidado; si queremos ser felices, necesitamos perdonar.
El perdón o aprender a soltar es la única forma de sanarnos a nosotros mismos de los efectos tóxicos del resentimiento y amargura. El perdón no significa condonar una acción dañina o negar la injusticia y el sufrimiento. Tampoco debe confundirse con la pasividad ante la violación o el abuso. El perdón es una intima renuncia a la culpa, el resentimiento o deseo de venganza. El perdón nos permite recobrar una parte de nosotros mismo que quedo esclavizada en un acontecimiento del pasado. ´ Hay quienes están dispuestos a perdonar pero solo si hay arrepentimiento. Esta manera de condicionar el perdón, siendo ocasiones valida, no puede erigirse como principio incuestionable.
No debemos olvidar qeu el perdón no solo libera al responsable del daño realizado de la culpa que le atribuimos, también libera al resentido de su propio resentemiento y de las consecuencias que éste tiene en su existencia. Insistimos: el principal beneficiado del perdón no es el perdonado, sino quien perdona.
Es la decisión de integrar el dolor del pasado como aprendizaje para el futuro. Es el compromiso de vivir 100% en el presente, con la mente y el corazón abiertos, libre del enfado no procesado.
´´Entenderlo todo es tal vez perdonarlo todo, pero a veces tenemos que perdonar sin entender. Sangharákshita´´
Meditar con el enemigo para convertirlo en tu maestro:
En la tradición budista hay una práctica de meditación para desarrollar compasión hacia aquellos que sientes te han agraviado u ofendido, "Meditación para cultivo del amor incondicional", llamada Mettabhavana. Durante esta meditación se cultiva una intención de metta o amor incondicional a "uno mismo", "un amigo", "una persona desconocida", "una persona difícil o enemigo" y finalmente a "todos los seres".
Trabajar con un "una persona difícil o enemigo" en la meditación es todo un desafió, pero esta etapa en particular nos anima a hacernos cargos de nuestros sentimientos de venganza y soltar el resentimiento.
Durante esta meditación se pueden utilizar la siguiente frases:
"Que esta persona sea feliz",
"Que esta persona se libere del sufrimiento",
"Que encuentre paz y sosiego en su vida"
“Que aquellos que me dañado u ofendido a sabiendas o sin darse cuenta encuentren paz¨
“Que todos los seres sean felices”
No es un proceso libre de incomodidad y resistencias pero los resultados a largo plazo son tremendamente liberadores de la energía bloqueada invertida en mantener los estados mentales negativos.
Cuando se libera la energía puede surgir la sabiduría (prajña), la compasión (Karuna) y la alegría apreciativa (mudita).
Un par de puntos importante con respecto a esta práctica del perdón: es más fácil perdonar a otros si nos perdonamos a nosotros mismos primero.
Por lo tanto, la frase "a sabiendas o sin saberlo", es importante: muchas veces nos han hecho daño o hemos herido a otros sin saberlo!
Los dos monjes y la hermosa muchacha (cuento anónimo japonés)
Dos monjes, Tanzán y Ekido, viajaban juntos por un camino embarrado.
Llovía a cántaros y sin parar. Al llegar a un cruce se encontraron con una preciosa muchacha, vestida con un kimono y un ceñidor de seda, incapaz de vadear el camino.
-Vamos, muchacha -dijo Tanzán sin más. Y, levantándola en sus brazos sobre el barro, la pasó al otro lado.
Ekido no dijo ni una sola palabra, hasta que, ya de noche, llegaron al monasterio.
Entonces no pudo resistir más.
-Los monjes como nosotros -le dijo a Tanzán- no deben acercarse a las mujeres, sobre todo si son bellas jovencitas.
Es peligroso. ¿Por qué lo hiciste?
-Yo la dejé allí -contestó Tanzán-. ¿Es que tú todavía la llevas?
Y tú… ¿qué sigues cargando?
A veces cargamos con el pasado, la culpa, el resentimiento, etc.
Se hace difícil caminar por la vida de esta manera, nuestra energía queda bloqueada, aferrada a nuestra memoria del pasado, como un velcro. Perdonar es un proceso que nos permite aprender a soltar, dejar ir. Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. el perdonarte es una acción muy importante para el dejar ir, y ser una mejor persona para ti misma.
Para saber más o para solicitar ayuda psicológica contactanos en el CENTRO PSICOLÓGICO Y TANATOLÓGICO, Podemos ayudarte a trabajar tus Duelo y recuperar tu estabilidad emocional. al Tel.: 55-24-61-24-55 y al Cel.: 55-66-83-21-92, atención via online y presenciales. por tu valiosa atención muchas gracias.
LA VERDADERA LIBERACIÓN
por
Eckhart Tolle
La única verdadera liberación es la liberación de tu mente (el ego).
¿Y cómo puedo liberarme de la mente?
Empieza por escuchar la voz que habla dentro de tu cabeza, y hazlo tan frecuentemente como puedas. Presta una atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo. Esto es lo que llamo “observar al pensador”, que es otra manera de decir: escucha la voz dentro de tu cabeza, mantente allí como presencia que atestigua (como el testigo).
Cuando escuches la voz, hazlo imparcialmente. Es decir, no juzgues. No juzgues ni condenes lo que oyes, porque eso significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta de atrás. Pronto te darás cuenta de esto: la voz está allí y yo estoy aquí, observándola. Esta comprensión “Yo soy”, esta sensación de tu propia presencia, no es un pensamiento, surge de más allá de la mente. Así, cuando escuchas un pensamiento, no sólo eres consciente del pensamiento, sino también de ti mismo como testigo del pensamiento. Ha hecho su aparición una nueva dimensión de conciencia.
Cuando escuchas el pensamiento, sientes como si hubiera una presencia consciente (tu yo profundo) por debajo o detrás de él. De este modo el pensamiento pierde su poder sobre ti y se disuelve rápidamente, porque ya no energetizas tu mente mediante la identificación con ella. Es el principio del fin del pensamiento compulsivo e involuntario.
Cuando el pensamiento se aquieta, experimentas una discontinuidad en la corriente mental, una brecha de “no-mente”.
Al principio las brechas serán cortas, tal vez duren unos segundos, pero gradualmente se irán prolongando. Cuando ocurren estas discontinuidades, sientes cierta quietud y paz dentro de ti. Es el principio del estado natural de sentirte unido al Ser, generalmente nublado por la mente.
Con la práctica, la sensación de quietud y de paz se va ahondando. De hecho, esa profundidad no tiene fin. También sentirás una sutil emanación de alegría elevándose desde lo más hondo de ti: la alegría de Ser.
En este estado de conexión interna, estás mucho más alerta, más despierto que en el estado de identificación mental. Estás plenamente presente. Y también se eleva la frecuencia vibratoria del campo energético que da vida al cuerpo físico.
A medida que profundizas en este reino de la no-mente, como a veces se le denomina en Oriente, vas alcanzando el estado de conciencia pura. En este estado sientes tu propia presencia con tal intensidad y alegría que, en comparación, todo pensamiento, toda emoción, tu cuerpo físico y todo el mundo externo se vuelven relativamente insignificantes. Sin embargo, no es un estado de egoísmo, sino de desprendimiento y generosidad. Te lleva más allá de lo que pensabas que era “tu identidad”. Esa presencia es esencialmente tú, y al mismo tiempo es inconcebiblemente mayor que tú.
En lugar de “observar al pensador”, también puedes crear una apertura en la corriente mental por el simple hecho de dirigir el foco de tu atención al ahora. Basta con que te hagas intensamente consciente del momento presente. Retiras la conciencia de tu actividad mental y creas una brecha sin mente en la que estás muy alerta y consciente, pero no piensas. Ésta es la esencia de la meditación.
En tu vida cotidiana, puedes practicar esto tomando cualquier actividad rutinaria y darle toda tu atención. Por ejemplo, cada vez que subas o bajes escaleras, presta mucha atención a cada escalón, a cada movimiento, incluso a tu respiración. Mantente totalmente presente. O cuando te laves las manos, presta atención a todas las percepciones sensoriales asociadas con esa actividad: el sonido y la sensación del agua, el movimiento de tus manos, el aroma del jabón, etc. En cualquier actividad, detente durante unos segundos y observa el flujo de tu respiración. Toma conciencia de una silenciosa pero intensa sensación de presencia.
Hay un criterio que te permite medir el éxito logrado en esta práctica: el grado de paz que sientas en tu interior.
El paso más vital en tu camino hacia la iluminación es éste: aprender a no identificarte con tu mente. Cada vez que creas una apertura en el flujo mental, la luz de tu conciencia se fortalece.
Puede que un día te sorprendas sonriendo a la voz que suena en tu cabeza, como sonreirías a las travesuras de un niño. Esto significa que has dejado de tomarte el contenido de tu mente tan en serio, y que tu sentido de identidad ya no depende de él.
Autor: Eckhart Tolle
La autoestima no es algo que elegimos tener, ni que aparece de forma natural, si no que la aprendemos dependiendo de las condiciones de vida y de lo que cada una ha experimentado a lo largo de su vida y en sus relaciones sociales.
Teniendo en cuenta que la calidad de vida de una persona está influida por la forma en que se percibe y valora a sí misma, y que la autoestima, según la literatura científica es la valoración que cada uno hace de sí mismo. Considero que el lograr poseer una alta autoestima, les ayudará como medio para ser felices, afrontar la vida con confianza, y prevenir futuras situaciones de violencia. Tengamos en cuenta que sin cierta dosis de autoestima, la vida puede resultar enormemente penosa (Matthew McKay Patrick Fanning 1987). Tradicionalmente la sociedad, se ha encargado de determinar el rol de genero de las mujeres, como tiene que ser sus tareas, aunque en la actualidad eso la sociedad esta empezando a tomar en cuenta, sin embargo los esfuerzos han sido pocos lo cual afecta a nuestra identidad de rol de genero, identidad que se ha ido transformando a pesar de las creencias y costumbres que nos dicen como tienen que ser. Históricamente, se le ha asignado a la mujer las actividades que se han
considerado con menos prestigio, como son las del cuidado, y al hombre las de
producción, consideradas socialmente como superiores. Estas tradiciones y estos factores sociales, económicos y culturales, han mantenido históricamente a la mujer en situación de desventaja y subordinación respecto al hombre, lo que da lugar a consecuencias perjudiciales para la mujer que afectan directamente a su autoestima.
Entre estas consecuencias se encuentran:
- Sumisión.
- Dependencia.
- Que las mujeres se queden en el hogar.
- Desigualdad de oportunidades en el mundo laboral, educativo.
- Enormes dificultades, para que las mujeres logren hacer valer sus
derechos como persona.
Fortalecer la autoestima consiste en lograr el empoderamiento personal y colectivo de las mujeres, y en potenciar nuestra capacidad democratizadora en el mundo.
(Marcela Lagarde y de los Ríos. 2000) CENTRO PSICOLÓGICO Y TANATOLÓGICO: Atención Psicologica y Tanatologica a Niños, Adolescente y Adultos, en Terapia Individual, De Pareja y Familiar, si, Sufres de Ira, Enojó, Ansiedad, Depresión, Tristeza, Duelo por la pérdida de un ser querido (fallecimiento) por la separación de la relación amorosa ( Divorcio) por problemas de Conducta, Problemas de Pareja. Contactanos somos profesionales en la salud mental. Cel: 55-66-83-21-92 y al Tel. 55-53-89-63-30, atención psicoterapeutica por via online y por cita. por tu valiosa atención muchas gracias. Dios te bendiga siempre.
¿Qué es la dependencia emocional?
La dependencia emocional se produce cuando no tienes responsabilidad completa sobre tus sentimientos y tu autoestima y bienestar depende de otros, normalmente de tu pareja. La dependencia afectiva es una adicción hacia otra persona, una necesidad desmesurada del otro, que conlleva a renunciar a la libertad personal para emprender un camino que conduce a una felicidad ilusoria.
En su base se encuentra un patrón de necesidades emocionales insatisfechas que la persona intenta cubrir estableciendo una relación de dependencia afectiva. Como resultado, el dependiente emocional pone su relación con la otra persona por encima de todo, incluyendo a sí mismo. Esta persona no desea que nada se interponga en su relación, de forma que va abandonando paulatinamente sus aficiones y actividades diarias, para poder pasar cada vez más tiempo con el otro, hasta que llega a convertirse prácticamente en su sombra.
La persona que sufre una dependencia emocional busca la seguridad que le falta en el otro. Por ejemplo, en la relación con tu pareja, es probable que ejerzas un control excesivo y no aceptes de buena gana que haga nuevas amistades o realice actividades sin ti, porque demandas toda la atención para ti y, en el fondo, tienes miedo de que esas actividades le aparten de tu lado o necesitas su presencia para sentirte bien.
Síntomas de la dependencia afectiva.
Para ayudarte a saber si sufres una dependencia afectiva, examina si tienes algunos de los siguientes síntomas o si estas situaciones te resultan familiares:
Necesito mucha atención de mi pareja para sentirme bien.
Tengo miedo al rechazo de mi actual pareja.
Exijo constantemente muestras del cariño que la otra persona siente por mí, de lo contrario, pienso que no me quiere..
A menudo, me siento vacío/a.
Necesito saber que soy la prioridad de la otra persona.
No sé qué hacer cuando no tengo a la persona que amo cerca.
A menudo, siento ansiedad, culpa o enfado.
Soy muy celoso/a en las relaciones de pareja.
Tengo que estar todo el rato acompañado para divertirme.
He descuidado mis aficiones y abandonado a amigos y familiares.
Mi mundo gira alrededor de una persona, que se ha convertido en el centro de mis pensamientos y preocupaciones.
Me siento más ansioso, experimento problemas para dormir por las noches y a menudo siento impotencia y/o desconsuelo.
Características de las personas dependientes
Estas son las características más comunes:
Avidez afectiva. Quien sufre una dependencia emocional, experimenta una necesidad constante de estar al lado de la persona amada, cuando no puede, recurre al móvil de manera obsesiva para mantener el contacto.
Su dependencia es tan grande que llega a ser agobiante, pero no acepta de buen grado que el otro reclame su espacio, al contrario, le insta a abandonar sus actividades para que esté a su lado.
Comportamientos sumisos.
El dependiente emocional idealiza al otro, por lo que asume una relación de subordinación. Como tiene miedo de que la relación termine, se comporta de manera sumisa e incluso acepta ser humillado por la persona amada. El dependiente puede llegar a aguantar casi todo, con tal de que la relación no se rompa porque sin ella, perdería el sentido de la vida.
Baja autoestima.
La persona con dependencia afectiva generalmente tiene problemas de autoestima. Suele recriminarse por sus errores y se denigra constantemente, minimiza sus logros y maximiza sus fallos. Esta persona no se siente satisfecho consigo mismo y no confía en sus capacidades y criterios.
Necesidad de agradar.
Las personas dependientes suelen buscar continuamente la validación externa, necesitan causar una buena impresión, por lo que intentan satisfacer en todo a los demás. Cuando no obtienen esa aprobación, se sienten mal y lo interpretan como un rechazo. Generalmente se trata de personas que se desviven por ayudar, aunque para hacerlo se vean obligadas a pasar por encima de sus intereses y necesidades.
Miedo a la soledad.
Las personas que sufren una dependencia emocional no soportan la soledad, en parte porque esta activa recuerdos dolorosos vinculados al abandono. Por eso, a menudo se ven inmersos en una serie de relaciones de pareja fallidas, que no son más que un intento desesperado de escapar de la soledad a través de la compañía.
¿Por qué eres una persona dependiente?
¿De dónde procede esa dependencia excesiva de la persona que está a tu lado? ¿Por qué necesitas a alguien para ser feliz?
Las principales causas de la dependencia emocional se gestan en la infancia.
Cuando éramos niños no aprendimos a ser autónomos e independientes, y seguimos arrastrando carencias afectivas que no fueron satisfechas en su momento.
De hecho, la persona dependiente emocionalmente suele tener una historia marcada por la carencia de afecto. Durante su infancia, es probable que no haya recibido el cariño que necesitaba por parte de las personas significativas de su vida.
En esos años, aprendió que para ser amado, necesitaba cumplir con las expectativas de los demás. Así, poco a poco se fue convirtiendo en un niño en búsqueda de atención, que se esforzaba por hacer las cosas bien, no solo para que le felicitasen sino también para obtener amor.
En muchos casos, las personas con una dependencia afectiva provienen de familias disfuncionales, con padres fríos y distantes emocionalmente o han sufrido un abandono, ya sea físico o emocional, por parte de uno de sus progenitores. Como no se desarrolló un apego seguro durante la infancia, el niño creció experimentando sentimientos ambivalentes, que después proyectará en sus relaciones como adulto.
En otros casos, se trata de personas que han tenido que enfrentarse a numerosos problemas desde pequeños y tienen la idea de que no merecen ser felices. De esta forma, han desarrollado una baja autoestima y creen que necesitan ganarse el reconocimiento de los demás a toda costa.
A esto se le suma que, debido a las experiencias de abandono y rechazo, han experimentado la falta de control, por lo que al crecer necesitan controlar a las personas más cercanas, para evitar que estas le abandonen.
Cómo se sintieron solos y desprotegidos durante la infancia, ahora experimentan ansiedad de separación, miedo al abandono y temor a quedarse solos.
En esos casos, la estrategia más común para lograr la seguridad, la protección y el cariño que necesitan, es la sumisión.
Por supuesto, más allá de las experiencias en la infancia, en la base de la dependencia emocional se encuentra una interpretación distorsionada del amor.
Para estas personas el amor es sinónimo de admiración, posesión y apego obsesivo, en lugar de un intercambio recíproco de afecto en el que cada parte debe mantener su individualidad y libertad. Para las personas dependientes, amar significa entregarse al otro, hasta el punto de perder la individualidad, no comprenden que el amor maduro es aquel que enriquece a ambos y potencia lo mejor de cada cual.
Las consecuencias de la dependencia emocional
La dependencia afectiva es un problema que se debe solucionar cuanto antes, ya que suele envolver a la persona en una espiral de negatividad que puede dar pie a otros problemas psicológicos. Algunas de las consecuencias más comunes de la dependencia emocional son:
Rupturas de pareja repetidas.
La persona que sufre una dependencia emocional de pareja se ve envuelta en un círculo de continuas rupturas y reconciliaciones. Lo que sucede es que, en el fondo, la forma de ser de su pareja no le satisface, pero como siente una necesidad enfermiza, termina dando su brazo a torcer porque no soporta la idea de perderla.
Insatisfacción y frustración.
En realidad, el dependiente emocional nunca encuentra tranquilidad porque incluso cuando tiene a su lado a la persona que ama, le atormenta la idea de perderla.
Como resultado, mantiene una relación agobiante que termina dando lugar a desencuentros y discusiones.
De esta forma, vive en un estado de insatisfacción y frustración casi permanentes.
Pérdida del “yo”.
La persona dependiente se va aislando, reduce su actividad social para entregarse por completo a su pareja. Poco a poco, deja de ser quien es, ya que, al centrarse tanto en el otro, deja de pensar en lo que desea o le gusta, y comienza a vivir a través de las necesidades y preferencias de su pareja. Sin embargo, cuando una persona abandona sus sueños y metas, el “yo” comienza a difuminarse y llega un punto en que ya no sabe si actúa de cierta forma porque realmente le satisface o solo porque desea agradar a la persona que tiene a su lado.
Celos patológicos.
La persona dependiente suele entregarse por completo y a ciegas a la relación, por lo que espera lo mismo del otro, si no ocurre así, suele experimentar celos que alcanzan un nivel patológico.
A medida que la relación avanza, el dependiente emocional exigirá cada vez más tiempo y muestras de cariño, llegando a agobiar al otro, por lo que, a la larga, si no logra superar la dependencia emocional, perderá a la persona amada.
Trastornos psicológicos.
En muchos casos, la ruptura de la relación genera un trauma difícil de superar.
La persona dependiente puede reaccionar escondiéndose tras comportamientos adictivos que pueden dar pie a la bulimia, el alcoholismo o la drogadicción. También es usual que aparezcan cuadros depresivos o que se desencadenen comportamientos obsesivos, que se convierten en una vía para liberar la tensión CENTRO PSICOLÓGICO Y TANATOLÓGICO: Atención Psicologica y Tanatologica a Niños, Adolescente y Adultos, en Terapia Individual, De Pareja y Familiar, si, Sufres de Ira, Enojó, Ansiedad, Depresión, Tristeza, Duelo por la pérdida de un ser querido (fallecimiento) por la separación de la relación amorosa ( Divorcio) por problemas de Conducta, Problemas de Pareja. Contactanos somos profesionales en la salud mental. Tel.: 55-24-61-24-55, Cel:55-66-83-21-92 atención psicoterapéutica por via online y por cita. por tu valiosa atención muchas gracias. Dios te bendiga siempre.
¿Saben? Cuando uno pierde a alguien porque decide irse, se sufre y duele, ¿Porqué duele tanto? Bueno, duele porqué lo que se pensaba, lo que se imaginaba que se podría manejar y tal vez salvar ya fue, y duele porque le ponemos más atención a esa persona que a nosotros mismos, y creamos nuestra utilidad al rededor de esa persona, y que creemos que ella nos dará la aceptación deseada que tal vez no, nos dieron en nuestra cultura, y nos negamos a que eso no ocurra y es cuando nos negamos a aceptar que nos hemos engañando.
Ya que sabes nadie puede engañarnos si no, nosotros mismos. Las personas como los padres, los hermanos, los hijos, el novio, el esposo, el amante, se van y siguen haciendo su vida, con sus planes y proyectos creando relaciones nuevas, como amistades, nuevos noviazgos, buscando otros espacios, compartiendo con otros su tiempo e intereses, mejorando físicamente, no extrañándonos, no pensando en el hubiera, en el quizá, e ilusamente creemos que ellos entrarán en depresión o sufrirán por nuestra ausencia, por darle una esperanza a esta ilusión de que le servimos tanto que son inútiles sin nosotros, o lo que representábamos para ellos, que eramos su utilidad, o esa era parte de esa ilusión y creencias.
¿El aprendizaje cuál es entonces?
Bueno....... incorporemos un nuevo lema que podremos inventarnos juntos, que nos puede ayudar a liberarnos de nuestros sufrimientos y que nos invite a reflexionar sobre lo que es más importante y que tal vez por esa obsesión del servir al otro, nos hemos olvidado, de ponernos atención a nuestros esfuerzos, a nuestros objetivos y metas, que ese podría ser el gran reto, que tal vez no se gana nada en pensar en nosotros mismos, bueno esa es otra creencia. que nos limita y que hace creer que el otro tiene la razón y sabes tú eres muy importante para ti misma. Construyamos nuevas relaciones y creencias, con consciencia, entendiendo que esa persona cualquiera que sea para ti que amas o que amaste pueda seguir con su vida porque sabes, su vida no te pertenece y no puedes obligar a nadie a que te ame como tú lo has imaginado, y no estás perdiendo, estas empezando a ganar, porque ganar perdiendo, te da las herramientas que necesitas para empezar a ver que tu bienestar y tu felicidad que también son muy importantes y eso esta bien. Enfócate en lo que para ti es más importante, en lo que quieres para ti, y por ti, y no en lo que digan o hagan los demás, ve por lo que quieres, que el mundo no se va ha detener por ti y recuerda que tú eres única e irrepetible además de ser insustituible y eso es gran parte de tu personalidad, cree en ti tu puedes. CENTRO PSICOLÓGICO Y TANATOLÓGICO: Atención Psicologica y Tanatologica, a Niños, Adolescentes, Adultos, en Terapia Individual, De Pareja, Familiar, Si Sufre, de Irá, Enojó, Ansiedad, Tristeza, Depresión, Inseguridad, Celos, Duelo por la Pérdida de un ser querido (Fallecimiento) Por el Termino de la Relación Amorosa (Divorcio) Conflictos de Pareja ( Noviazgo) Problemas de Conducta, Conflictos en la Familia, Recuerda que no estas sola, podemos ayudarte, somos profesionales en la salud emocional, contactanos al: Cel: 55-66-83-21-92 y al tel: 55-24-61-24-55, atención Psicologica y Tanatologica via online y Atención Psicologica y Tanatologica Presenciales, por tu valiosa atención muchas gracias. Dios te bendiga siempre.