El duelo que provoca el fallecimiento de una persona cercana puede generar una desazón que derive en que ni la más sensata, madura o equilibrada persona adulta encuentre las palabras para el duelo que sean adecuadas y sirvan a quien lo está padeciendo.
Asistir a un entierro o ver a un amigo o familiar que ha sufrido una muerte cercana puede suponer cierta incertidumbre por no saber cómo actuar o qué decir para ayudar a esa persona.
Los psicólogos expertos en ayudar a quienes están afectados por el duelo suelen recibir la misma pregunta formulada de mil maneras diferentes:
¿Qué decirle a un familiar o amigo que ha perdido a un ser querido? ¿Cómo actuar para poder ayudarle?
¿Que NO decir a una persona cercana cuando alguien fallece?
Para apoyar a alguien que está en proceso de elaboración de un duelo, tan importante es lo que se dice como lo que no.
En ocasiones, la cercanía de una persona que está en fase de duelo unida a la angustia de no encontrar las palabras adecuadas pueden llevarnos a recurrir a tópicos.
Frases hechas que, pese a que son uno de los recursos más empleados para estas situaciones, no aportan nada y se consideran incorrectas por parte de los expertos.
Algunas de las frases que hay que evitar al dar el pésame son:
"El tiempo lo cura todo".
"Tienes que ser fuerte".
"Hay que pasar página".
"Ahora tienes que pensar en tu hijo".
"Desde este momento tienes que ser tú el cabeza de familia".
Frases que se escuchan una y mil veces en tanatorios o sepelios pero que lo único que tienen en común es lo poco que ayudan a una persona dolida por el fallecimiento de alguien cercano.
Las frases que buscan el ánimo inmediato son casi de mal gusto, pues pueden interpretarse como una banalización del dolor, algo percibido como meramente pasajero que puede olvidarse rápidamente.
El dolor que produce un deceso crea una situación complicada en la que una palabra equivocada, por buenas que sean sus intenciones, puede hacer más grande una herida ya abierta, y dirigir el duelo hacia un camino que no es el adecuado.
Entonces, ¿qué decir cuando alguien muere?
Ante la evidencia de que las frases más socorridas son también las menos idóneas para un momento así, el principal problema pasa a ser encontrar las palabras adecuadas.
Pero, pese a que el manual de tópicos quede descartado, sigue habiendo opciones buenas, que servirán para reconfortar a la persona que padece el duelo y hablarán bien de quien las escoja para un momento así de delicado.
Emplea frases de pésame que reflejen empatía
Si bien en unas circunstancias de duelo el consuelo es difícil, la única máxima que hay que seguir a la hora de dirigirse a las personas que han perdido a un ser querido es la empatía. Ponerse en el lugar de la otra persona, comprender su situación y pensar qué querríamos (o no) escuchar en un momento así.
No hay una receta mágica, una frase que haga que todo se olvide, pero hacer ver a quien está pasando por una etapa dolorosa de su vida que mostramos entendimiento, cercanía y comprensión de su duelo servirá de más ayuda que cualquier frase enlatada.
Algunas de las frases que decir a los allegados de un difunto pueden ser:
"No encuentro las palabras para expresarte lo que siento".
"No puedo imaginar lo difícil que puede ser este momento".
"He pensado en ti todo este tiempo"...
y otras con mensajes similares, muestran una gran empatía, una proximidad que no pone sobre la persona afectada una mayor presión y un respeto por el duelo acorde con las circunstancias.
Ten en cuenta que dependerá de lo cercana que sea esa persona para ti y, sobre todo, evita que queden artificiales, personalízalas según tu forma de hablar y la relación que te una a ella.
Utiliza frases cortas, simples y sinceras como mensaje de condolencias
A veces menos es más y un sencillo: “lo siento”, “te acompaño en el sentimiento” o “lamento tu pérdida” dichas desde el corazón y con un gesto sincero, pueden ser más efectivas que intentar buscar palabras de consuelo que no llegan y que pueden hacer que nos equivoquemos, aunque nuestro deseo sea bueno.
Expresa tu apoyo al duelo con un gesto
Si cada palabra cuenta, cada gesto es igual de importante que aquello que decimos.
El lenguaje no verbal es una manera igualmente válida de expresar nuestros respetos y en ocasiones no es necesario decir nada. Desde un silencio cómplice y respetuoso hasta una mano en el hombro o, directamente, un abrazo genuino, apretado y sentido, pueden ser la mejor forma de expresar todo lo que queremos y lo que la situación precisa sin tener que recurrir a palabras.
Escucha y deja que hable de la persona fallecida.
Más que hablar, al dar el pésame a una persona, sobre todo si es cercana a nosotros, lo mejor que podemos hacer es ofrecerle nuestra compañía y permitir que se desahogue hablando de su familiar fallecido, de cómo era, de cómo vivía… Puede ser una forma de proporcionarle una vía para expresar y descargar sus emociones.
Evita dar consejos sobre cómo debe sentirse
Cada duelo es único y no debes juzgar el modo de actuar o sentirse de la persona que ha tenido un fallecimiento cercano.
Cuando alguien muere, pasamos por diferentes fases del duelo y cada persona lo vive de manera distinta por lo que, tanto si consideras que la persona está excesivamente afligida como si piensas que está demasiado serena, no entres en valoraciones.
Muéstrate cercano como consuelo ante una pérdida
La más sincera y acertada forma de mostrar respeto por el duelo de una persona es la cercanía. Siempre respetando un espacio personal en el que poder equilibrar las emociones de forma interna, pero con una proximidad que dé a entender que el acompañamiento no es una mera presencia física, sino una solidaridad emocional verdadera.
El contacto físico es importante. La calidez personal puede ayudar mucho en estos momentos.
Ofrece una ayuda concreta a la persona que está pasando por el duelo
La inconveniencia de recurrir a tópicos también alcanza los ofrecimientos de ayuda. Mensajes como "ya sabes dónde estoy", "para lo que necesites" y similares, a pesar de sus buenas intenciones, se formulan en un estado casi gaseoso al que la persona que está de luto apenas puede aferrarse.
Ofrecer una cena, un paseo para despejarse o un fin de semana juntos ya incluye las frases anteriores y, además, da pie a que se pueda cumplir a corto plazo.
El acompañamiento es un sentimiento que conviene expresar más con hechos que con palabras.
Y, de entre todas las cosas importantes que se presentan en estas dolorosas situaciones, una destaca sobre el resto: el adiós.
Cuando fallece un ser querido, las distintas ceremonias y actos en su honor no pueden realizarse a la ligera. Son los últimos instantes en los que esa vinculación personal todavía puede sentirse cercana, motivo por el cual la despedida no debe precipitarse lo más mínimo.
Respeto, espacio personal y tiempo. Cada persona marca su propio ritmo para sentir que ha despedido como merece a quien ya no está. Los actos pueden quedarse cortos por lo que la forma en la que cada cual gestione su duelo y tome su tiempo para despedirse deben ser pulcramente respetados. La mejor forma de acompañar el duelo es el respeto, la cercanía y la comprensión. Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica contactanos al Tel.: 55-24-61-24-55 y al Cel.: 55-66-83-21-92, atención via online y presenciales.
En el Centro Psicológico y Tanatologíco podemos ayudarte a trabajar tus Duelos, y así Recuperar tu estabilidad emocional.
Duelo patológico
Cuando las reacciones emocionales son muy intensas e impiden el funcionamiento en la vida diaria, la duración de la reacción esanormalmente larga (dura más allá de un año) y aparecen síntomas inhabituales (por ejemplo, alucinaciones, referidas a visiones o voces del fallecido, ideas delirantes o pensamientos suicidas recurrentes), se puede hablar de duelo patológico (Femández-Montalvo y Echeburúa, 1997; Parkes, 1972; Worden, 1998).
La pena mórbida es la intensificación del duelo hasta un punto en que la persona niega la pérdida, se siente desbordada, recurre a conductas desadaptativas o permanece inacabablemente en este estado, sin mostrar avances en el proceso de resolución del duelo (Horowitz, Wilner, Marmar y
Krupnick, 1980. Estrategias de afrontamieto negativas.
• Anclaje en los recuerdos y planteamiento de pregunta sin respuesta
• Sentimientos de culpa
• Emociones negativas de ira o de odio
• Abandono del cuidado personal
• Aislamiento social
• Consumo excesivo de alcoholo drogas
• Abuso de medicinas. El duelo patológico se puede manifestar a nivel psicológico en forma de autorreproches (por ejemplo, por no haber hecho lo suficiente por el difunto, incluso si han extremado de modo admirable sus atenciones durante su última enfermedad), de pensamientos de muerte persistentes o de una irritabilidad inhabitual contra terceras personas (médicos, sacerdotes, yerno o nuera, etcétera). A veces, la tristeza patológica puede complicarse con otros síntomas, como el aislamiento social, la falta de cuidado personal, el enlentecimiento psicomotor acusado, el consumo abusivo de alcohol o de psicofármacos, etcétera.
A nivel físico, pueden surgir alteraciones de la salud persistentes:
trastornos del sueño y del apetito, fatiga, dolores musculares, conductas hipocondríacas, estreñimiento, cefaleas, etcétera, lo que les lleva a consultar con mucha mayor frecuencia de lo habitual al médico de familia. Todo ello es una somatización de la depresión existente (Alario, 1996; Hinton. 1974).
En las fases iniciales del duelo pueden predominar los síntomas físicos. Sin embargo, con el transcurso. de los meses estos síntomas pueden declinar y hacerse más frecuentes los síntomas psicológicos:
desesperanza, desvalorización, ira, deseos de morir, etc.(Clayton, 1985).
El duelo patológico se manifiesta en forma de depresión, pero a veces puede revestir también la forma de un trastorno de ansiedad o de somatización.
En cualquier caso, la pena mórbida no afecta a más del 10%-20% de los supervivientes de una persona fallecida.
La detección del duelo patológico se lleva a cabo por dos vías: la búsqueda de ayuda terapéutica por este problema o la consulta por algún otro tipo de problema médico o psiquiátrico. Esta segunda vía es mucho más frecuente (Lazare, 1979). *CARACTERíSTICAS DEL DUELO EN FUNCiÓN DEL TIPO DE
PÉRDIDAS*
Además del equilibrio emocional del superviviente y del apoyo familiar y social recibido, la evolución de un duelo normal a un duelo patológico depende de diversas circunstancias, tales como la vinculación con la persona fallecida, el tipo de muerte o las circunstancias que rodean la pérdida.
Es decir, la muerte de un ser querido explica los daños provocados por el primer golpe. Pero es el significado que ese suceso tiene en la persona lo que puede explicar los efectos más o menos devastadores del segundo golpe, que es \o que rea/mente provoca el duelo patológico. Análisis y Modificación de Conducta, 2007, Vol. 33, N° 147
¿CUÁNDO EL DUELO ES PATOLÓGICO y CÓMO HAY QUE
TRATARLO?
Enrique Echeburúa
Arantxa Herrán Bolx CENTRO PSICOLÓGICO Y TANATOLOGICO: Atención Psicológica y Tanatólogica a Niños, Adolescentes y Adultos, Sí sufres de Irá, Enojó, Ansiedad, Tristeza, Inseguridad, Duelo por la Pérdida de un ser querido (Fallecimiento) Termino de la Relación Amorosa (Divorció), Enfermedad (Terminal) Conflictos de Pareja (Noviazgo), Problema de Conducta, Recuerda que no estás sola, Podemos ayudarte, También el superar la Depresión, Atención via online y presenciales, Te.: 55-24-61-24-55 y al Cel.: 55-66-83-21-92, por tu valiosa atención muchas gracias. Dios te bendiga siempre
OCÚPATE DE TI MISMO
Nunca te sacrifiques por nadie. Vive tu vida auténticamente y así nunca tendrás la necesidad de desquitarte ni sentirás rencor alguno contra nadie.
..Y una persona que no siente rencor contra nadie es una persona amorosa, compasiva, cordial, dadivosa.
,,Y una persona que no siente rencor contra nadie –ni contra sus hijos, ni contra su marido, ni contra su esposa- es tremendamente hermosa. Crea un ambiente de felicidad alrededor de ella. Quienquiera que entre en contacto con ella comparte su felicidad.
Ocúpate de ti mismo.
Mira simplemente a los árboles. No hay un árbol que esté tratando de sacrificarse por otro árbol; consecuentemente, tienen verdor. Si empiezan a sacrificarse, ningún árbol tendrá verdor, ningún árbol florecerá jamás.
Mira las estrellas. Se ocupan de sí mismas: brillan para sí mismas, no se sacrifican. De otra manera la existencia se volvería fea y oscura.
El ocuparse de uno mismo es natural. Y ese “sí mismo” que estoy enseñando es lo que define el Tao ¡Camino! tu naturaleza. Escúchala, síguela.
Tu naturaleza te está diciendo: “Sé feliz”...
Vive para ti mismo y vivirás para todos los demás, pero éste no es un sacrificio.
Vive para ti mismo. Sé real, auténticamente dedicado a ti mismo; ese es el proceder de la naturaleza.
Cuida de tu felicidad, de tu descanso, de tu vida, y te sorprenderás de que cuando te sientes feliz ayudas a otros a sentirse felices, porque entiendes, poco a poco, que si los otros se sienten felices tú te sentirás más feliz.
La felicidad sólo puede existir en un océano de felicidad. No puede existir sola".💜 M💜💜
CENTRO PSICOLOGICO Y TANATOLOGICO: Atención psiclogica y tanatologica a Niños, Adolescentes y Adultos, Si Sufres, de Irá, Enojó, Ansiedad, Tristeza, Ansiedad, Inseguridad, Celos, Duelo por la Pérdida, de un Ser querido, (Fallecimiento) Por el Termino de la Relación Amorosa, (Novizgo) Problemas de Conducta. Recuerda que no Estas Sola, Podemos Ayudarte, contactanos al Tel.: 55-24-61-24-55 y al
Cel.: 55-66-83-21-92, Atención Via Online y Presenciales. por tu valiosa atención muchas gracias.
LAS PERDIDAS EN EL DESARROLLO DE VIDA. * El ciclo vital de la especie humana está marcado por una infancia prolongada que condiciona el desarrollo de una conducta compleja, en la que queda de manifiesto que el ser humano es un animal sociable por necesidad, y no por elección.
Siendo tan importantes para la persona las relaciones sociales, cuando esos lazos afectivos se rompen por fallecimiento del ser querido a la que está vinculado, lo que se produce es un estado afectivo de gran intensidad emocional al que llamamos duelo.
La elaboración de las pérdidas es posiblemente un tema central en la existencia humana.
A lo largo de la vida, desde el nacimiento como primera dolorosa separación, bajo la influencia de nuestra cultura, del bagaje genético, de nuestro medio social, influidos por nuestra historia personal llena de datos biográficos, viajamos a lo largo del ciclo de nuestra existencia, en un continuo discurrir de vínculos y de pérdidas.
Efectivamente, desde el propio nacimiento, como la primera dolorosa separación, la vida de cada uno de nosotros, de nosotras, es un continuo de pérdidas y separaciones, hasta la última y probablemente más temida, que es la de la propia muerte y la de nuestros seres queridos.
Todas las pequeñas o grandes separaciones que vamos viviendo, no solamente nos recuerdan la provisionalidad de todo vínculo, sino que nos van preparando para el gran y definitivo adiós.
Cada pérdida acarreará un duelo, y la intensidad del duelo no dependerá de la naturaleza del objeto perdido, sino del valor que se le atribuye, es decir, de la inversión afectiva invertida en la pérdida.
El dolor por la pérdida, por las pérdidas, es parte de nuestra condición humana, de nuestra naturaleza, deuda de nuestra estirpe atada al tiempo y a lo fugaz.
Considerar la muerte de una persona querida como un tipo de pérdida, más que verla como algo único y totalmente diferente, nos va a permitir integrarla en un modelo más amplio de las reacciones humanas.
Podemos, pues, considerar que el duelo es producido por cualquier tipo de pérdida, y no sólo es aplicable a la muerte de una persona. Por lo tanto el proceso de duelo se realiza siempre que tiene lugar una pérdida significativa, siempre que se pierde algo que tiene valor, real o simbólico, consciente o no para quien lo pierde.
El médico paliativista Gómez Sancho, corrobora esta idea y señala: «la pérdida no está forzosamente ligada a la muerte que, sin embargo, constituye el paradigma del duelo. La muerte imprime al duelo un carácter particular en razón de su radicalidad, de su irreversibilidad, de su universalidad y de su implacabilidad. Una separación no mortal deja siempre abierta la esperanza del reencuentro».
Pangrazzi; enumera una gran cantidad de tipos de pérdidas que he condensado en cinco bloques:
1. Pérdida de la vida. Es un tipo de pérdida total, ya sea de otra persona o de la propia vida en casos de enfermedades terminales en el que la persona se enfrenta a su final.
2. Pérdidas de aspectos de sí mismo. Son pérdidas que tienen que ver con la salud. Aquí pueden aparecer tanto pérdidas físicas, referidas a partes de nuestro cuerpo, incluidas las capacidades sensoriales, cognitivas, motoras, como psicológicas, por ejemplo la autoestima, o valores, ideales, ilusiones, etc.
3.Pérdidas de objetos externos.
Aquí aparecen pérdidas que no tienen que ver directamente con la persona propiamente dicha, y se trata de pérdidas materiales. Incluimos en este tipo de pérdidas al trabajo, la situación económica, pertenencias y objetos.
4.Pérdidas emocionales. Como pueden ser rupturas con la pareja o amistades.
5.Pérdidas ligadas con el desarrollo. Nos referimos a pérdidas relacionadas al propio ciclo vital normal, como puede ser el paso por las distintas etapas o edades, infancia, adolescencia, juventud, menopausia, vejez, etc.
El proceso de duelo se realiza siempre que tiene lugar una pérdida. Recuerda que en el CENTRO PSICOLOGICO Y TANATOLOGICO; Podemos ayudarte en trabajar tu proceso de duelo y así poder llegar a tu estabilidad emocional de la mejor manera para ti, teniendo los recuerdos de tu ser querido como ese gran motor en tu proceso de vida, contactanos a los.
tel.: 55-24-61-24-55.
Cel.: 55-66-83-21-92.
correo electrónico: ascenciónh35@gmail.
Atención por Vía Online y presenciales, por tu valiosa atención muchas gracias.