Es una técnica utilizada en medicina que consiste en la inyección de un medicamento en la capa más superficial de la piel, conocida como dermis, mediante una aguja muy pequeña y un ángulo preciso.
Esta vía de administración se utiliza principalmente para pruebas diagnósticas, como por ejemplo, la realización de pruebas de alergia o de tuberculosis. También se utiliza para la administración de algunas vacunas, como la de la tuberculosis o la del virus del papiloma humano.
La administración intradérmica permite una absorción más lenta y gradual del medicamento, lo que favorece una respuesta inmunológica adecuada. Además, por la ubicación de la inyección en la dermis, se pueden observar reacciones como la formación de una elevación o una pequeña ampolla en la piel, lo cual ayuda a evaluar la respuesta del paciente ante el medicamento o la prueba realizada.
Es importante destacar que la administración intradérmica debe ser realizada por personal capacitado, ya que se requiere de técnica y precisión para evitar lesiones o complicaciones.
Lleva el medicamento al punto de acción.
Cierta dificultad de la técnica.