11:00-12:30 Talleres de iniciación IKEBANA (martes 11, 18 y 25 noviembre)
El sentido del Ikebana
Del japonés Ikeru (dar vida) y Bana (flor), podríamos traducir Ikebana como “dar vida a las flores”. Ese es precisamente el propósito del arte floral japonés: utilizar los elementos que la naturaleza nos brinda para prolongar su vida fuera de su entorno original, y, a través de nuestra sensibilidad, crear una composición viva, natural y bella.
El Ikebana no busca imitar la naturaleza ni es un simple pasatiempo estético. Es mucho más que eso: es un KADŌ, un camino de crecimiento personal, donde cada arreglo se convierte en una expresión de armonía, conciencia y presencia.
Cuando practicamos IKEBANA, nace en nosotros el deseo de expresar un sentimiento, la necesidad de unir la belleza y la espiritualidad a través de las flores. En el siglo VII se fundó la primera escuela de ikebana en el templo budista de Rakukodo en Tokio que ha llegado hasta nuestros días. En el año 1581 se escribe el primer libro sobre Ikebana y sus bases.
Las flores son una aproximación a la naturaleza en el entorno urbano, solo con su presencia llenan de alegría y color la estancia más austera, en agradecimiento a ellas, deberíamos darle el marco adecuado, prolongar su belleza y duración consiguiendo que su efímera existencia no haya sido desperdiciada. El conocimiento del arte Floral nos facilita este acercamiento. No desaprovechemos la ocasión de disfrutar del lujo más asequible que existe.
Esther, amante y practicante de este precioso arte, nos ofrece sus clases de introducción los martes con frecuencia semanal en Sala Amarilla Ponferrada.
Facilita: María Esther Rodriguez Alonso
Jardinera, paisajista, florista e ikebanista.
Contacto y reserva: 620 988 168