Piero Montebruno (Santiago de Chile, 1977) es poeta.
Mentorías: En el ámbito literario e ideológico, recibió catequesis y formación doctrinal del poeta y jurista chileno Armando Uribe Arce. Fue amigo personal de Efraín Barquero en su primer y poco conocido regreso a Chile. Llegó a Nueva York justo después del 9/11 donde interactuó con Lou Reed, Patti Smith, Jackson Mac Low y de acuerdo con lo que asegura el poeta Rodrigo Rojas Bollo “Me topé con Piero en Cooper Union literalmente persiguiendo a la ¡Susan Sontag! para que le contestara sus preguntas”.
Trayectoria Artística:
Primer Rave de poesía en Chile (VJPoetry/DJPoetry). Un teclado MIDI distorsiona imágenes y textos en el Parque Balmaceda, día del Roto Chileno 2004 editando en tiempo real lo escrito. El libro se distorsiona en el momento de su hechura-exhibición o REALITY-MADE para explorar la interfase escritor-escritura-lectura.
"Chulos chunchules chilenos": La muestra en colaboración con la fotógrafa Paz Errázuriz ausculta el latido de una pulsión psíquica compleja: el complejo de castración.
"Pinturas, pinturitas y otros óleos conversos": Pintados entre los 17 y 19 años, se incluye uno en preparación para su padre donde se repite la figura de un hombre desnudo desde varias perspectivas, acosado y perseguido, un hombre en peligro, que culmina con una imagen en que el hombre se ve envuelto en fuego, premonición de lo que sucedió en la realidad pues el padre muere calcinado tras una explosión de gas sin que el cuadro alcance ni a terminarse ni a entregarse.
LA PIEROLA
La PIEROLA – un ejercicio de luthería – es una pianola digital creada para un repertorio específico: interpretaciones de piano y poemas escritos y recitados como respuesta. El sonido de lo recitado se transforma en un rollo o plantilla MIDI que se usa para controlar melódica y rítmicamente el sonido del piano original. Son pares sonoros cuya transformación digital permite unirlos en términos formales. El solo de piano baila, danza de nuevo y vuelve a interpretarse, se resintetiza y reinterpreta siguiendo el flujo sonoro de la voz. Ya no son sólo causa y consecuencia, sino que terminan siendo rieles de una misma trocha sonora imbricados por recursos tecnológicos que los acoplan y les permiten dialogar intrínsicamente en su esencia sónica. Se relacionan con un parentesco ya no sólo semántico sino auditivo. El sonido del piano se reformula a través del patrón sonoro del poema. Se reinventa, se reconstruye de acuerdo con el poema. Detrás del poema hay una melodía y un ritmo y es esa estructura formal por la que quiere hacerse pasar y caber, empotrar, al piano. El piano ahora ya no toca solo su melodía a un cierto ritmo, sino que lo hace siguiendo a la melodía y al ritmo del poema, del recitado del poema. Encausado, atrincado por el poema y el habla del poeta. Un piano conducido sobre el sonido de un poema recitado. Un piano que ahora puede abrazar e intimar con el poema al incorporar su esqueleto sonoro. Subsumido en lo que dio origen. Un piano, los dedos de la intérprete y la intérprete misma que se empiezan a parecer sónicamente al poema, a las cuerdas vocales y al poeta al que inspiraron, haciendo suyas, las excursiones de la voz, los sube y baja de las inflexiones, los cascabeleos del discurso poético. Capas y más capas, fuelles y más fuelles de un acordeón sonoro de contenido y continente, que se trasvasija convenientemente de un recipiente sonoro al otro y viceversa. Una trama sonora de piano que vuelve a tejer sus sonidos siguiendo ahora a la urdimbre rítmica y melódica del habla del poema, en una pianola-telar digital, la PIEROLA.
La PIEROLA permite explorar los sonidos en lo que queda convertido el piano ahora que pasa por la garganta digital del poeta, ahora que las cuerdas vocales del sintetizador lo pronuncian, ahora que la interpretación sónica del piano sigue en todo a la fónica de la voz, como una repetición, un eco cuidadosamente generado por la tecnología que graba los sonidos del poema en un patrón sonoro por el que se invita a pasar a los trozos del piano que se resignifican en sus características sonoras por este "template" al que son sometidas. Una cosa dio origen a la otra, y ahora la otra enmarca sonoramente a la primera. Son reverberaciones causosemánticoformoauditivas que terminan por emparentar, emparejar tanto como se quiera al particular repertorio para el que fue construido este instrumento, este sintetizador, que rompe y restituye, que corta y pega, que destruye para reconstruir los pedazos sonoros del piano en el interior sonomelódicorítmico del poema. El todo se hace añicos y se reconstruye siguiendo la pista, el Groove del poema. El piano se reproduce, se vuelve a producir, pero ahora ejecutado también por el poeta a partir de la sombra sonora del MIDI de la recitación. Es un uroboro, el ciclo eterno de las cosas que terminan devorándose a sí mismas y a lo que han creado o desde lo que están siendo creados. Es decir, las esquirlas sonoras del piano vibran al son de la fanfarria vocal del poema. El piano es ahora voz, los arpegios son ahora inflexiones de la voz, las notas se deforman según el tripaje sonoro de la poesía a la que dio origen. El piano y el poema son ahora una misma cosa, una misma entidad de arte sónico, que se modifican, que se recrean y se reinterpretan el uno al otro en la PIEROLA.
Notas Técnicas
La transformación del Recitativo a una partitura MIDI con línea melódica y patrones rítmicos propios se hizo con el plugin NeuralNote de IA generativa, el trozeo/clipeo del audio se hizo en Audacity 3.0 en 77 trozos, muestras o samples correlativos para incluir todo el solo de piano inicial, y la interpretación se hace desde FL Studio. En el Mixer se prepara un canal para el solo de piano, uno para el Recitativo, y los 77 samples del solo en estricto orden como pistas del Channel Rack todos controlados por el MIDI completo del Recitativo en el Piano Roll, es decir todas los samples interpretan individualmente y al unísono el Recitativo de manera continua vuelta tras vuelta y leen el mismo rollo de papel perforado para tocar las notas y el compás del Recitativo automáticamente.
El interpre de la PIEROLA silencia o mutea las pistas creando un paisaje sonoro donde varios canales con sus colores propios pueden sonar al unísono o realzarse algún canal en especial con su color, ritmo, timbre, tonalidad propia.
Los 77 canales del Channel Rack se programan con la opción Cut itself habilitada para evitar resonancias y reverberaciones y así aumentar la especificidad sonora de cada muestra o sample que siendo un material sonoro distinto y diferenciable dentro del solo de piano original, se transforma en salida sonora modelada totalmente por el Recitativo.
Registro de Ingrid Cortés Mery en el Galpón de Plástica del Instituto de Arte PUCV, 21 de octubre 2026.