Buenas tardes Señor, míranos, aquí estamos este grupo de chicos y chicas a los que les une una cosa estupenda. No son chicos conformistas, son chicos y chicas que quieren un poco más, un poco más de formación, un poco más de compromiso, un poco más de amistad en la fe… Gente normalita, pero gente que no se conforma.
Sabemos que sentarnos así un rato largo a rezar no es algo que hagamos de manera habitual. La oración de la mañana en clase se hace deprisa y corriendo… cuando se hace. Y ahora tenemos aquí un rato más largo, contigo. Sin prisa… nosotros y tú, tú y cada uno de nosotros, con ratos de silencio, de compartir, de escuchar, con la intención de que este corazón nuestro que a veces es tan duro se vuelva blandito, como decía un buen amigo sacerdote, se vuelva esponjonudo para escuchar lo que nos tienes que decir y para ver las necesidades de nuestro alrededor.
En catequesis vamos trabajando sobre quién es el Padre, el Hijo y el Espíritu. Es lo que vamos a hacer hoy. Vamos a leer tres textos de la biblia y vamos a pensar en ti. Ilumínanos y acompáñanos.
Génesis Capítulo 12
[1] El Señor dijo a Abrán: —Sal de tu tierra nativa y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. [2] Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y servirá de bendición. [3] Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo. [4] Abrán marchó, como le había dicho el Señor, y con él marchó Lot. Abrán tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán. [5] Abrán llevó consigo a Saray, su mujer; a Lot, su sobrino; todo lo que había adquirido y todos los esclavos que había ganado en Jarán. Salieron en dirección de Canaán y llegaron a la tierra de Canaán. [6] Abrán atravesó el país hasta la región de Siquén y llegó a la encina de Moré –en aquel tiempo habitaban allí los cananeos–. [7] El Señor se apareció a Abrán y le dijo: —A tu descendencia le daré esta tierra. Él construyó allí un altar en honor del Señor, que se le había aparecido.
Palabra de Dios.
Dejamos unos minutos para hacer eco.
Creemos en un Dios que nos pide que salgamos de nuestra tierra. Nuestro Dios no nos quiere comodones, tumbados en el sofá dejando pasar las horas. “Sal de tu tierra”.
¿Nos paramos a pensar si Dios nos pide algo? Salir de la tierra es incómodo, molesto, a nadie le gustan las mudanzas… ¿Qué estoy dispuesto a dejar?
Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,20-25):
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.»
Dijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.»
Palabra del Señor
Dejamos unos minutos para hacer eco
https://www.youtube.com/watch?v=W4TM_xR6GTE
¿Estamos dispuestos a buscarte dentro de nosotros y en el corazón de los demás?
Lc 1.
Entonces María se levantó y se dirigió apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea. [40] Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. [41] Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre; Isabel, llena de Espíritu Santo, [42] exclamó con voz fuerte: —Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. [43] ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? [44] Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura dio un salto de gozo en mi vientre. [45] ¡Dichosa tú que creíste! Porque se cumplirá lo que el Señor te anunció. [46] María dijo: —Proclama mi alma la grandeza del Señor, [47] mi espíritu festeja a Dios mi salvador, [48] porque se ha fijado en la humildad de su esclava y en adelante me felicitarán todas las generaciones. [49] Porque el Poderoso ha hecho proezas, su nombre es sagrado.
Palabra de Dios.
Dejamos unos minutos para hacer eco
Y para terminar un texto lleno de alegría. En pocas semanas estamos empezando el adviento… un momento en el que los protagonistas son La Virgen, el Espíritu Santo… Espíritu Santo que llena a Isabel, la pariente, la prima de la Virgen.
Somos templos de Espíritu Santo, ¿se nota esta alegría en nosotros, en nuestras clases, con nuestros amigos, con nuestros padres?
Pues vamos a pedir a Dios que se note, que queremos estar llenos del Espíritu… como los del Atlético cuando ganan… que se les escapa la alegría a chorros, pues igual.
Tiempo para compartir, algo por lo que dar gracias, alguna necesidad propia o de la familia… algo que brote de esos corazones esponjonudos.
Terminamos con la oración del padre Charles de Foucault.
Padre mío,
me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre.