Mt 16.
Cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe, preguntó a los discípulos: —¿Quién dice la gente que es este Hombre? [14] Ellos contestaron: —Unos que Juan el Bautista; otros que Elías; otros que Jeremías o algún otro profeta. [15] Él les dijo: —Y vosotros, ¿quién decís que soy? [16] Simón Pedro respondió: —Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. [17] Jesús le dijo: —¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo ha revelado nadie de carne y sangre, sino mi Padre del cielo! [18] Pues yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta Piedra construiré mi Iglesia, y el imperio de la muerte no la vencerá. [19] A ti te daré las llaves del reino de Dios: lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo; lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. [20] Entonces les ordenó que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
Jn 13
Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado: amaos así unos a otros. [35] En eso conocerán todos que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros. [36] [Le] dice Simón Pedro: —Señor, ¿a dónde vas? Le responde Jesús: —Adonde yo voy no puedes seguirme por ahora, me seguirás más tarde.
PAPA FRANCISCO AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI Miércoles, 21 de agosto de 2019
Siempre la Iglesia he tenido este gesto de los cristianos que se despojaban de las cosas que tenían de más, de las cosas que no eran necesarias para darlas a aquellos que tenían necesidad. Y no sólo era dinero: también tiempo. ¡Cuántos cristianos —vosotros, por ejemplo, aquí en Italia— cuántos cristianos hacen voluntariado! Y esto es bellísimo. Es comunión, compartir mi tiempo con los demás, para ayudar a aquellos que tienen necesidad. Y así el voluntariado, las obras de caridad, las visitas a los enfermos; es necesario siempre compartir con los demás, y no buscar solamente el propio interés. La comunidad, o koinonía, se convierte de este modo en la nueva modalidad de relación entre los discípulos del Señor. Los cristianos experimentan una nueva modalidad de ser entre ellos, de comportarse. Y es la modalidad propia del cristiano, a tal punto que los paganos miraban a los cristianos y exclamaban: “Mirad cómo se aman”. El amor era la modalidad. Pero no amor de palabra, no amor fingido: amor de obras, de ayudarse unos a otros, el amor concreto, lo concreto del amor. El vínculo con Cristo establece un vínculo entre los hermanos que confluye y se expresa también en la comunión de los bienes materiales. Sí, esta modalidad del estar juntos, este amarse así llega hasta los bolsillos, llega al desprenderse también del obstáculo del dinero para darlo a los demás, yendo contra el propio interés. Ser miembros del cuerpo de Cristo hace a los creyentes corresponsables los unos de los otros. “Pero mira a aquel, el problema que tiene: a mí no me importa, es su asunto”. No, entre los cristianos no podemos decir: “Pobre esa persona, tiene un problema en su casa, está pasando esta dificultad de familia”. Yo, sin embargo, tengo que rezar, yo lo tomo como mío, no soy indiferente. Ese es el cristiano. Por esto los fuertes sostienen a los débiles (cf. Romanos 15,1) y ninguno experimenta la indigencia que humilla y desfigura la dignidad humana, porque ellos viven esta comunidad; poner en común el corazón. Se aman. Esta es la señal: amor concreto. Santiago, Pedro y Juan, que son los tres apóstoles como las “columnas” de la Iglesia de Jerusalén, establecen en modo de comunión que Pablo y Bernabé evangelicen a los paganos mientras que ellos evangelizarán a los judíos, y piden solo a Pablo y Bernabé, cuál es la condición: para no olvidarse de los pobres, recordar a los pobres (cf. Gálatas 2,9-10). No solo los pobres materiales, sino también los pobres espirituales, la gente que tiene problemas y tiene necesidad de nuestra cercanía. Un cristiano parte siempre de sí mismo, del propio corazón, y se acerca a los demás como Jesús se acercó a nosotros. Esta es la primera comunidad cristiana.
Te toca.
¿Cómo deberían ser las comunidades de cristianos en 2021?
San Francisco Javier
https://www.youtube.com/watch?v=NoJ0RlpetU8
Teresa de Lisieux
https://www.youtube.com/watch?v=RRPDCda1GXo
Padre Kolbe
https://www.youtube.com/watch?v=AVQ6XI2SX2I
Carlo Acutis
https://www.youtube.com/watch?v=3IQF38Icrgw
San Juan Pablo II
https://www.youtube.com/watch?v=XCy-tAipBsA
Sesión especial Dia de Santa María Eugenia.
El otro día no hubo reunión porque nos fuimos a ver el festival de Santa María Eugenia y accedí a cambio de un trabajo personal que os mando ahora.
Santa María Eugenia dejó escrito en una carta: “Creo que estamos, aquí en la tierra, precisamente para trabajar en el advenimiento del reino de nuestro Padre celestial, en nosotros y en los demás”.
Trabajar por el advenimiento del Reino. Con un lenguaje un poco más sencillo es posible que pudiésemos hablar de trabajar por la transformación del mundo, por hacer de este mundo un lugar un poco mejor…
¿Dónde os veis dentro de unos años trabajando por el reino? ¿Se puede trabajar por el reino desde un puesto de trabajo sencillo o todos tenemos que dejarlo todo para irnos a las misiones?
Respuestas en… No hace falta que firméis.
https://www.menti.com/nz4cznbt2a
Los más valientes deberían escribirse un email con Gmail y programarlo para que os llegue el día de Santa María Eugenia del año 2032 ¿quién se atreve?
Son instituidos por Cristo: Todos los sacramentos de la Iglesia Católica son instituidos por Cristo, quien los estableció como medios de gracia para la salvación de las personas.
Son medios de gracia: Todos los sacramentos son medios de gracia, ya que proporcionan algo de la presencia y la acción de Cristo para ayudar a las personas a crecer en la fe y en su relación con Dios.
Son celebrados por la Iglesia: Todos los sacramentos son celebrados por la Iglesia, ya que son una parte esencial de la vida y la práctica de la Iglesia Católica.
Son símbolos visibles de acción invisible de Dios: Todos los sacramentos son símbolos visibles de la acción invisible de Dios, ya que utilizan elementos materiales como el agua, el pan y el vino para simbolizar la gracia y la presencia de Dios.
Requieren una disposición espiritual adecuada: Todos los sacramentos requieren una disposición espiritual adecuada por parte de la persona que los recibe, ya que son una ayuda para el crecimiento espiritual, pero no pueden ser efectivos si la persona no está dispuesta a abrirse a la gracia de Dios.
El bautismo es un sacramento de la iniciación cristiana: El bautismo es el sacramento por el cual una persona es iniciada en la fe cristiana y se convierte en miembro de la Iglesia Católica. A través del bautismo, una persona recibe la gracia de Dios y es incorporada a la comunidad de los creyentes.
Es administrado mediante el uso del agua y las palabras "Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.": El bautismo se administra mediante la inmersión en el agua o el rociado del agua en la cabeza del bautizando, y se acompaña de las palabras mencionadas, que son las palabras de consagración utilizadas en el sacramento.
El bautismo remueve el pecado original y todos los demás pecados personales: El bautismo tiene el poder de liberar a una persona del pecado original, que es el pecado con el cual todos los seres humanos nacen, y de cualquier otro pecado cometido anteriormente. A través del bautismo, una persona es purificada y perdona sus pecados.
Concede la gracia santificante, que es el comienzo de la vida divina en el alma: El bautismo es el medio por el cual una persona recibe la gracia santificante, que es el don de Dios que permite a una persona comenzar a vivir una vida divina y estar en comunión con Dios. Esta gracia es el principio de la vida espiritual y es el fundamento de todos los otros sacramentos.
Es necesario para la salvación eterna, ya que sin él no es posible entrar en la comunión de la Iglesia: El bautismo es considerado como un sacramento necesario para la salvación eterna. Según la Iglesia Católica, sin el bautismo no es posible entrar en la comunión de la Iglesia y, por lo tanto, no es posible alcanzar la salvación eterna. El bautismo es el punto de partida para una vida cristiana y es esencial para la vida espiritual.
El sacramento de la confirmación es un sacramento de la iniciación cristiana: El sacramento de la confirmación es un sacramento de iniciación cristiana que se recibe normalmente después del bautismo y antes de la Primera Comunión. A través de la confirmación, los fieles son plenamente incorporados a la Iglesia Católica y fortalecidos en su fe.
Es administrado por un obispo: El sacramento de la confirmación es administrado por un obispo, quien es el ministro ordinario de este sacramento. El obispo, en su nombre, impone las manos sobre el confirmando y le da la unción con el crisma consagrado.
Concede la gracia del Espíritu Santo: El sacramento de la confirmación concede la gracia del Espíritu Santo, que fortalece al confirmando en su fe y le otorga los dones y carismas necesarios para vivir su fe de manera plena y testificarla.
Implica la profesión de fe: La confirmación implica la profesión de fe, es decir, la afirmación pública y libre de la fe católica, y la aceptación de las obligaciones y responsabilidades que conlleva ser miembro de la Iglesia Católica.
El sacramento de la reconciliación es un sacramento de la penitencia: El sacramento de la reconciliación es el sacramento por el cual una persona se confiesa con un sacerdote y recibe el perdón de sus pecados. Es un sacramento de penitencia, ya que implica la expresión de arrepentimiento y la promesa de enmendarse.
Se basa en el poder de perdón de Jesús: El sacramento de la reconciliación se basa en el poder de perdón de Jesús, quien dijo a sus discípulos "Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos" (Juan 20:22-23). Los sacerdotes son los ministros de este sacramento con autoridad para perdonar los pecados en nombre de Jesús.
Implica la confesión de los pecados al sacerdote: El sacramento de la reconciliación implica la confesión de los pecados al sacerdote. Esto significa que una persona debe ser honesta y específica al reconocer sus pecados y pedir perdón.
Conlleva la penitencia impuesta por el sacerdote: Una vez que se han confesado los pecados, el sacerdote puede imponer una penitencia, que puede ser un acto de contrición, oración, o una acción que ayude a reparar el daño causado por el pecado. La penitencia es una oportunidad para hacer reparación por los pecados cometidos y es un signo del arrepentimiento sincero.
Conlleva el perdón de los pecados: El sacramento de la reconciliación concluye con la absolución, que es la declaración del sacerdote en la que se perdona los pecados. Esta declaración es un signo del perdón de Dios, y la persona se siente libre de los pecados y reconfortada por la gracia de Dios.
El sacramento de la Eucaristía es el sacramento central de la Iglesia Católica: El sacramento de la Eucaristía es el sacramento central de la Iglesia Católica, ya que es considerado el sacramento de la presencia real de Jesús en el pan y el vino consagrados. La Eucaristía es el sacramento en el que se celebra la última cena de Jesús con sus discípulos y se recuerda su muerte y resurrección.
Se celebra en la Misa: La Eucaristía se celebra en la Misa, que es la principal forma de culto de la Iglesia Católica. En la Misa, el sacerdote celebra el sacrificio eucarístico y consagra el pan y el vino, convirtiéndolos en el cuerpo y la sangre de Jesús.
Implica la presencia real de Jesús: La Iglesia Católica enseña que en la Eucaristía, el pan y el vino consagrados se convierten en el verdadero cuerpo y sangre de Jesús, de manera real y substancial, sin cambiar la apariencia del pan y el vino. Esta doctrina se conoce como transubstanciación.
Requiere de una preparación adecuada: La Iglesia Católica enseña que para recibir dignamente la Eucaristía, se requiere una preparación adecuada, que incluye una disposición de fe, un estado de gracia y una vida moral coherente.
Es el sacramento de la unidad: La Eucaristía es el sacramento de la unidad, ya que une a los fieles entre sí y con Jesús. En la Eucaristía, los fieles reciben a Jesús en su cuerpo y sangre, y se convierten en un solo cuerpo con él, formando la comunión de los santos.
El sacramento de la Unción de los Enfermos es un sacramento de la curación: El sacramento de la Unción de los Enfermos es un sacramento de la curación, tanto física como espiritual. Se administra a los enfermos, a fin de aliviar su sufrimiento y fortalecer su fe en el momento de la enfermedad.
Administrado por sacerdote: El sacramento de la Unción de los Enfermos es administrado por un sacerdote, quien tiene la autoridad de hacerlo. El sacerdote impone las manos sobre el enfermo y le une con óleo consagrado.
Concede la gracia del Espíritu Santo: El sacramento de la Unción de los Enfermos concede la gracia del Espíritu Santo, que ayuda al enfermo a soportar su sufrimiento con paciencia y fe, y le otorga la fuerza necesaria para resistir las tentaciones y las dudas que puedan surgir en un momento de enfermedad.
Puede ser administrado varias veces: El sacramento de la Unción de los Enfermos puede ser administrado varias veces a una persona, ya sea que su estado de salud mejore o empeore, para ayudarle a encontrar consuelo y fortaleza.
Es un sacramento de caridad: El sacramento de la Unción de los Enfermos es un sacramento de caridad, ya que se administra a los enfermos con el objetivo de aliviar su sufrimiento y fortalecer su fe en momentos difíciles. El sacramento es un signo de la presencia de Dios, que se preocupa por sus hijos enfermos y los acompaña en su sufrimiento.
El sacramento del Orden sacerdotal es un sacramento de configuración con Cristo: El sacramento del Orden sacerdotal es un sacramento de configuración con Cristo, ya que los sacerdotes son configurados con Cristo, Cabeza y Sumo Sacerdote, para ejercer el ministerio sacerdotal en su nombre y en su lugar.
Administrado por un obispo: El sacramento del Orden sacerdotal es administrado por un obispo, quien tiene la autoridad de hacerlo. El obispo es el sucesor de los apóstoles y es el único que tiene la autoridad para conferir el sacramento del Orden sacerdotal.
Concede el poder de celebrar los sacramentos: El sacramento del Orden sacerdotal concede al sacerdote el poder de celebrar los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Penitencia. El sacerdote es el ministro principal de estos sacramentos y tiene la autoridad para perdonar los pecados y consagrar el pan y el vino en la Eucaristía.
Concede una misión específica en la Iglesia: El sacramento del Orden sacerdotal concede al sacerdote una misión específica en la Iglesia, como es el cuidado espiritual de las personas y el desempeño de las funciones litúrgicas y sacramentales.
Requiere un proceso de formación y formación continua: El sacramento del Orden sacerdotal requiere un proceso de formación y formación continua para garantizar que los sacerdotes estén bien preparados para cumplir sus responsabilidades y desempeñar su ministerio de manera efectiva.
El sacramento del matrimonio es un sacramento de la vida: El sacramento del matrimonio es un sacramento de la vida, ya que se celebra para establecer una unión permanente entre un hombre y una mujer, para formar una familia y para procrear y educar hijos.
Una unión entre un hombre y una mujer: El sacramento del matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer, ya que la Iglesia Católica enseña que el matrimonio es una institución natural, y sólo se da entre un hombre y una mujer.
Es una unión indisoluble: El sacramento del matrimonio es una unión indisoluble, es decir, es un compromiso para toda la vida, y por tanto no puede ser disuelto por ninguna causa, excepto por la muerte de uno de los cónyuges.
Una unión abierta a la vida: El sacramento del matrimonio es una unión abierta a la vida, ya que la Iglesia Católica enseña que el matrimonio tiene como fin principal la procreación y educación de los hijos.
Es una unión de amor: El sacramento del matrimonio es una unión de amor, ya que se celebra para establecer un vínculo permanente basado en la libertad, en la confianza y en la fidelidad.