La sociedad pech es una etnia que ha habitado el territorio de la actual Honduras se cree que provienen de América del Sur con un origen Chibcha, emigraron desde Colombia y llegaron hasta Honduras. Su sociedad está conformada por aproximadamente 3200 habitantes. Habitan los departamentos de Gracias a Dios, Olancho y Colón.
Los pech conservan su idioma, su cultura, su religión y su sistema económico, es conocido sobre todo las personas desde la tercera edad. Respetan la naturaleza ya que dependen de su flora y fauna. Poco se sabe del pueblo pech antes de la llegada de los españoles.
Las mujeres pech participan activamente en la vida laboral, económica y religiosa, son agricultoras, pescadoras, jefes tribales, curanderas y chamanes. Su importancia en la sociedad está equiparado con el de los hombres.
Son conocedores de una botánica naturista ancestral, los curanderos se encargan de conservar y divulgar la medicina pech basada en un conocimiento profundo de la naturaleza, desarrollaron terapias para tratar la mordedura de la serpiente "barba amarilla" y para muchas otras enfermedades, por lo que sus ancianos son muy respetados y consultados.
Sus ancianos conservan muchas canciones con música y lengua pech. Algunos de sus instrumentos musicales autóctonos son la Tempuka, el Arwa y el Camachá.
Actualmente Los Pech profesan principalmente la religión Católica y para sus celebraciones religiosas poseen dos una en la comunidad Santa María del Carbón donde veneran al Señor de Esquipulas y celebran su feria patronal el 14 de enero, y la otra en el Municipio de Dulce Nombre de Culmí
El alimento principal del Pech es la raíz de yuca. Se prepara como sasal, tortillas (pak-ká, tamal de yuca (catana). La pasta se envuelve en hojas de bijao y se hierve como un tamal de maíz hecho por los latinos. Bebida: Kuni, una bebida hervida elaborada a partir de la raíz.
Antes de la Conquista, el Pueblo Pech de Honduras era politeísta. Adoraban varios dioses, la mayor parte de ellos con forma de mujer.
Las estatuas eran hechas de jade y les ofrecían sacrificios, los dioses mayores eran adorados por toda la comunidad y los menores eran usados como amuletos familares.
Durante la conquista les impusieron la religión Católica, la que fue bien aceptada por ellos ya que el sincretismo religioso entre ambas religiones les permitía profesar la nueva fe mientras seguían adorando sus ídolos.