HNO. JOSÉ ELCORO ARZUAGA
(Hno. Bautista Emilio)
*25 Octubre 1910 (La Habana, Cuba)
+ 16 Julio 1991 (Cd. Victoria, Tam.)
HNO. JOSÉ ELCORO ARZUAGA
La familia Elcoro Arzuaga era una familia originaria de España, de la provincia de Vizcaya, en el País Vasco español, que emigraron a Cuba, cuando aún era colonia española.
Su hogar estaba formado por el señor don Nicolás Elcoro y la Señora Doña Josefa Arzuaga, matrimonio que fue bendecido con dos hijos varones: Jesús y José. En su casa también vivía un primo que lo vieron como su hermano mayor, José María Arrizabalaga Elcoro.
José nació en el aristocrático barrio del Vedado, en La Habana, el 25 de octubre de 1910 y fue llevado a las aguas del bautismo el 19 de diciembre de ese mismo año, en la Parroquia del Sagrado Corazón; sus padrinos fue un matrimonio español formado por Rogelio Sarraia y Josefa Ramos. Su padre se dedicaba a la construcción y su madre al hogar, ambos se esmeraron en educar cristianamente a sus hijos y proporcionales una buena formación y educación.
José fue inscrito en el Colegio de los Hermanos, que se encontraba en el mismo barrio, así que su primera formación académica la recibió de los Hermanos del Colegio de La Salle del Vedado.
Entra al Noviciado Menor de Guatao, como lo testifica la siguiente foto:
De izquierda a derecha: Primera fila: Teodoro Luis, x,x Guadalupe Sánchez; x Efrén Sotelo ,x, x, Emilio Caballero, y Luis Bordes, Segunda Fila José Elcoro, x,x,x,x,x, Manuel Álvarez, x.
Noviciado:
Toma el Santo Hábito en la finca de Lourdes, en Guatao, el 23 de diciembre de 1926, siendo su director el Hermano Crisóstomo y su subdirector el Hermano Noel de Jesús. La ceremonia en que José Elcoro se convirtió en el Hermano Bautista Emilio y portó la librea de la Salle fue presidida por el Hermano Visitador, Alcimo María. Entre sus compañeros se encontraba el Hermano Emilio Caballero y el Hermano Manuel Álvarez Campos.
Sin duda, este tiempo de gracia, que es el Noviciado, lo aprovechó el Hermano Bautista Emilio con gran dedicación y entrega a todos los ejercicios que implica el Noviciado, momentos fuertes de oración, adquisición del método de Oración de San Juan Bautista de La Salle y conocimiento de sus principales escritos, así como el estudio minucioso y aprendizaje de la Regla de los Hermanos, que será su norma de vida. Se ejercitó a la regularidad, virtud que se incrementará con los años y que será una de sus notas características como religioso. Terminan su noviciado el 26 de diciembre de 1927, pasando al Escolasticado que funcionaba en la misma casa.
Escolasticado en Guatao. 1929.
El joven Hermano Escolástico, de apenas 17 años, se va esmerar en estudiar las materias que le permitirán ejercer su apostolado en una clase; se develó como una personalidad de grandes cualidades y muy apto para la abstracción y la filosofía desde esa edad.
Se abren nuevos horizontes para el Hermano Bautista Emilio y es enviado al Escolasticado de Las Vegas, Nuevo México, para completar sus estudios y, a la vez, como profesor de los Hermanos Escolásticos mexicanos, que terminaban su Noviciado en Lafayette, Luisiana y necesitaban continuar sus estudios en vista del apostolado que les esperaba al regresar a México.
Los formandos mexicanos, ante la inseguridad existente en el país, a causa de la Revolución Cristera se exiliaron en los Estados Unidos, en el Noviciado de Lafayette, Luisiana y en el Escolasticado de las Vegas, gracias a la ayuda de la Provincia de Nueva Orleans-Santa Fe; los superiores, ante la carencia de maestros para los Hermanos escolásticos, algunos de ellos, con más conocimientos, fueron enviados como profesores al escolasticado de las Vegas Nuevo México, siendo el Hermano José era uno de ellos.
De carácter afable, pero a la vez fuerte y decidido, conservó siempre el dominio sobre sí mismo, jamás se alteraba, ni alzaba la voz. Siempre se mostraba optimista y entusiasta respecto a los acontecimientos y a las personas, se diría que no creía en la malicia humana. Estas características fueron una nota admirable que le permitió, desde muy joven, adquirir una notable madurez en el trato con los Hermanos jóvenes; cuando fue enviado como profesor del Escolasticado de las Vega,s en Nuevo México, aunque era un joven de unos 24 años, tenía la madurez para ser guía de los jóvenes Hermanos, como él.
Estudios y preparación académica.
El Hermano José fue un Hermano notable por sus conocimientos, por el dominio de la Filosofía, fue muy tenaz en adquirir conocimientos; una vez se le oyó decir que su ideal era ser filósofo, en cuanto amigo de la sabiduría. En sus clases era muy metódico, claro y preciso al exponer sus lecciones. No solo dominó el área de la Filosofía, fue también un Matemático preciso y claro en el dominio de la materia y en su explicación a los alumnos de los números, los teoremas… etc.
Lo más probable es que haya sido un autodidacta, pues se desconoce si frecuentó alguna universidad. Realizó los estudios que el Instituto ofrecía y que tenían valor en Francia, obteniendo los “Diplomes d´aptitudes pour l´Ensegnement primaire” degré elementaire et Superieure, concedidos los años de 1928 y 1929 y fueron firmados por H. Louis Beyla, como Inspector Regional y el H. Adrien, Superior General, como Inspecteur Général des Ecoles Normales Libres de La Salle.
Para garantizar que la escritura que se enseñaba en los colegios era la pedida en esos momentos obtuvo su Diploma de escritura Palmer.
Los Grupos:
1936-1937. Durante este año el Hermano José participó en las escuelas llamadas de los “Grupos”, por encontrarse dispersas en diferentes casas, y, que cuando había alguna denuncia se cambiaban por la noche de domicilio, para no arriesgarse a que las autoridades educativas las intervinieran y cerraran. Fue un tiempo heroico que los Hermanos asumieron y que fueron apoyados por los padres de familia, que creyeron en la educación brindada por los Hermanos. Esta situación cambió en 1938 y pudieron nacer tanto el Colegio Simón Bolívar como el Colegio Cristóbal Colón, en dos rumbos algo distantes de la ciudad de México.
Director del Noviciado Menor de Tacubaya:
El 25 de enero de 1938 fue nombrado director del Noviciado Menor de Tacubaya, sustituyendo al Hermano José Jesús Muñoz. “El Hermano Bautista Emilio Elcoro es un auténtico educador de gran finura. Sabe inculcar un ambiente amigable y abierto entre sus despiertos pupilos. Se vale de la mística y organización Scout para conseguir resultados brillantes en la formación. Sin embargo, esto mismo le trajo ciertas incomprensiones y en 1942 es cambiado”[1].
[1] La Salle en México 1921 1947 página 128
“Por su misma seriedad daba la impresión de ser una persona de 30 a 35 años, aunque solo tenía 28 años; poseía una gran autoridad natural y moral, que no se imponía con regaños, ni gritos, ni castigos, su presencia era suficiente para que todo el mundo lo escuchara y todos le obedeciéramos en sus indicaciones, como director del Aspirantado. Era el profesor de Matemáticas de 2º y 3º de secundaria, era tal la claridad de sus exposiciones, que tranquilamente nos hizo quitarnos el miedo a las Matemáticas y amarlas. Todos los domingos nos hacía aprender el Evangelio de memoria y a mí me costaba mucho trabajo aprenderlo de memoria y, una vez me dejó de pie, en un lugar, hasta que me lo aprendiera; como era domingo y tocaba paseo, me perdonó para que todos pudiéramos ir de paseo”[1].
Todo el Aspirantado estaba organizado al sistema del escultismo, ya que a él le gustaba mucho todo lo scout, pues anteriormente había sido encargado de scouts y participó en la fundación de este movimiento en las escuelas lasallistas de la ciudad de México.
En vacaciones, que eran en noviembre, diciembre, se realizaban a lo pobre, primero fueron a un pueblo Ocotepec y después, en Xilotzingo, Puebla y para llegar a la población había que caminar diez km. porque no había caminos para automóvil. Se llevaba la comida y todo lo que se requería, cada novicio menor cargaba al menos 8 kilos, era pesado, pero la pasábamos muy bien y era muy formativo este tiempo en el campo. El campamento consistía en tiendas de campaña que se instalaban cerca del rio y se vivía esa semana con el pueblo, asistiendo a la Santa Misa y por la tarde al Rosario. “En los paseos nos hacía que fuéramos de pantalón corto a paseo, como los scouts y me alegraba mucho eso, me encantaba su forma de llevar nuestra formación”[2].
El Hermano Visitador General, Harteman Leon, llegó a México al fin de enero de 1941 y parece que encontró muchas novedades con respecto a otras casas de formación en el Instituto y le pareció mal, su papel era mantener la uniformidad de formación en todo el Instituto. Además, esta novedad en la organización parece que originó chismes, que llegaron hasta Roma, con respecto a la forma de llevar el Noviciado Menor con mística y principios emanados del movimiento Scout. Después, de Roma pidieron su cambio y que se quitara al Hermano Elcoro de las casas de formación. Se adelantó algunos pasos a su tiempo…“A mí me molestó mucho ese cambio porque yo viví con el Hermano Elcoro y la goce mucho, los juegos en casa, así como las excursiones, la organización participativa y el trabajo en colaboración.
[1] Hermano Manuel Arroyave novicio menor en aquel tiempo.
[2] Hermano César Rangel
Yo aplique la apertura de mente que nos dio el Hermano Elcoro, nos enseñó a admirar la belleza, eso lo apliqué cuando fui director del Noviciado Menor”[1].
[1] Hermano César Rangel novicio menor del Hermano José Elcoro en Tacubaya
Hermano reclutador 1943 a 1946
Durante tres años recorrió los colegios, tanto de la Capital como de Puebla, Saltillo y Gómez Palacio, buscando jóvenes valientes, enamorados de Cristo, que le quisieran seguir como Hermanos de las Escuelas Cristianas; algunos frutos obtuvo de sus correrías, sembró inquietudes en las almas juveniles que pronto fructificaron llegando al Noviciado Menor de Tacubaya y de Tlalpan, uno de sus reclutados fue el Hermano Víctor Parra.
Visita del Hermano Superior General, Athanase Emile:
En 1947, el 1º de julio había autorizado el Hermano Athanase Emile el renacimiento del Distrito de México, que duró 26 años a la sombra de las Antillas. En ocasión de la visita del Hermano Superior General, que llegó a México el 28 de junio de 1948, a menos de un año de su renacimiento, se reunieron todos los Hermanos del nuevo Distrito de México. El Hermano José Elcoro se encuentra en la fotografía conmemorativa tomada en el Noviciado Menor de Tlalpan, de pie, en la primera fila, entre el Hermano Mary del Val y el Hermano Superior General.
HERMANOS DEL DISTRITO DE MÉXICO 1948, EL HERMANO JOSÉ ELCORO, 7o de izquierda a derecha, primera fila, de pie.
COLEGIO CRISTÓBAL COLÓN 1946
En el Colegio Cristóbal Colón se congregaba el mayor número de Hermanos del Distrito, más de treinta, que educaban a cerca de dos mil niños y jóvenes.
Durante varios años fue el “Colegio Insignia” y, a la vez era centro de formación de los Hermanos jóvenes de la misma comunidad, como también de los Hermanos Escolásticos que ahí estudiaban.
El Hermano José desempeñó tres empleos muy importantes, el primero maestro de la Preparatoria, el segundo, Inspector de la Primaria y, el tercero, responsable de los Scouts.
Como maestro de la preparatoria se distinguió siempre por su cortesía y su amabilidad, además de sus clases bien explicadas, claras, concisas y puntuales en el conocimiento. Sus alumnos adquirieron la habilidad de expresar su pensamiento y de poderlo resumir, tanto en un cuadro sinóptico como en una composición, donde expresaban lo que iban aprendiendo en el terreno de la Filosofía, la Lógica. Siempre se distinguió por su caballerosidad y su presencia, que despertaba respeto y admiración; callado, sonriente, pero seguro en su forma de expresión y en su exigencia, siempre amable, pero firme.
COMUNIDAD DEL CRISTÓBAL COLÓN. EL HERMANO JOSÉ ELCORO, tercero, sentado, de izquierda a derecha
Nacionalización:
El Hermano José llegó a México joven y, quizá por las situaciones del país nunca lo molestaron por contar con otra nacionalidad, pero la prudencia y el querer encarnarse en la tierra que le recibió y en la que trabajaba, le llevó a buscar su inserción en la patria mexicana. Estando en el Colegio Cristóbal Colón, por las buenas relaciones con las autoridades y con los antiguos alumnos, el Hermano José Elcoro contaba con la nacionalidad Cubana y, en 1948, siendo subsecretario de Relaciones Exteriores el Licenciado Don Manuel Tello, antiguo alumno del Colegio de los Hermanos de Zacatecas, obtuvo la Carta de Naturalización como Mexicano.
El Hermano José y el movimiento Scout
El Hermano José Elcoro, un hermano extraordinario, con una gran personalidad y una capacidad muy grande como formador, fue quien secundó ese primer esfuerzo de fundación scout y apoyó y motivó a este movimiento en nuestra Provincia religiosa; es él quien nos relata lo siguiente:
El Señor Arzobispo de México, Don Pascual Díaz, invitó a los colegios y escuelas católicas a adoptar el movimiento Scout dentro de sus actividades extraescolares, para beneficiar a los alumnos, así nace el movimiento de Exploradores Católicos de México, un esfuerzo por crear organizaciones católicas de atención a la juventud.
Se propuso el movimiento Scout católico como una parte importante de la Acción Católica y los Hermanos lo asumieron y fundaron los grupos scouts V y VI.
En el archivo del Distrito Antillas- México Sur hay una carta del Hermano José Elcoro que relata algunos aspectos interesan- tes del inicio de este movimiento, al cual el perteneció y fue jefe del mismo por algún tiempo y, siendo director del Noviciado Menor aplicó sus principios para el trato con los Formandos.
El Hermano José relata que los grupos Scouts “nacieron como rama de la Acción Católica, a eso se debe que hayan sido fecundos en vocaciones superiores: Sacerdotes, religiosos y de seglares apostólicos. En ese periodo de 1930 a 1947 yo solo estaba indirectamente relacionado con el escultismo.
El Hermano Elcoro sigue su relato, ahora explicando él por qué casi desapareció el movimiento: Vinieron los tiempos difíciles, con el Presidente Cárdenas, en los que por ausencia de los dos jefes, dejaron su actividad, sin desaparecer del todo ésta, pero el grupo VI, perduró, gracias sobre todo por intervención de antiguos scouts; bajo la dirección del Hermano Manuel de Jesús Álvarez Cam- pos recobró vida y actividad.
En 1946, cuando de Puebla me regresan a la Preparatoria del Colegio Cristóbal Colón, Sadi Carnot 13, me pareció que prácticamente y, oficialmente, ambos grupos habían desaparecido y ya solamente, en la Asociación, quedaba libre el No. VI y la pañoleta azul del grupo V.[1]
Tierras norteñas, Hermosillo
1955. Hermosillo, la ciudad del sol, localizada sobre el tórrido desierto de Sonora, no lejos del mar azul y de playas de hermosas arenas, su cerro insigne de la Campana y la lejanía de todo lo conocido, fue la tierra de la Comunidad que animará y dirigirá al Colegio Regis.
En ese tiempo, ir a Hermosillo era ir a lejanas tierras, totalmente separado de lo que era en ese entonces el Distrito de México y el único medio de transporte era el ferrocarril, que salía de Guadalajara cuando podía y de su llegada nadie sabía, pues por carretera no existían puentes, los vehículos pasaban los ríos en pangas.
[1] Carta del Hermano José Elcoro al Hermano Messonier
COMUNIDAD FUNDADORA DE HERMOSILLO: José Arrieta, José Elcoro, Bernardo Grousset, Vtr. Antonio María Asistente, Ignacio Tapia, Dtr. Canales, Jorge García Abaroa, Luis Treviño, en cuclillas.
El colegio lo había fundado el Padre Javier de León. Este sacerdote supo agrupar fuerzas para la realización de esta obra, que fue su ideal sacerdotal: el Colegio de Cristo Rey: Regis. En junio de 1952 llegó a los superiores la primera solicitud de fundación del Colegio, pero fue hasta el 6 de agosto de 1955 que llegaron los primeros Lasallistas.
Los fundadores fueron acompañados del Hermano Visitador, Bernard – Alphonse Grousset, quien los acompañó desde Durango, donde se habían reunido.Ellos fueron los Hermanos: José Elcoro, José Arrieta, Enrique Canales, Luis Treviño y Jorge García Abaroa, quienes llegaron en plena canícula, con un calor espantoso y sin ninguna comodidad en la casa; pero eran valientes, generosos y entregados. Con anterioridad habían llegado los Hermanos Ignacio Tapia, como director y Jorge Campos, como prefecto de internos.
El colegio Regis daba educación a 350 alumnos, de los cuales 105 eran de Secundaria y 234 de Primaria, del total, 70 eran internos. El Hermano José fue maestro en la secundaria.
En el segundo año de existencia de la Comunidad de Hermosillo, los Hermanos fueron de paseo a Cananea y en el camino sufrieron los Hermanos un accidente, sin consecuencias mortales, pero el Hermano José sí sufrió algunos daños considerables y tuvo que regresar a la ciudad de México, pero volvió al Colegio Regis, ahora a encargarse de la Sección Preparatoria que iniciaba, y que había organizado el Hermano Director Aniceto Villalba; su labor fue cimentar la Preparatoria, establecer los programas oficiales, adaptándolos al Regis y supervisando el desarrollo de los mismos, así como evaluar los resultados; pronto quedó bien establecida la preparatoria, siendo un nuevo atractivo para los jóvenes que deseaban estudiar preparatoria y tener un buen nivel de conocimientos.
En agosto de 1960 se despidieron de las tierras sonorense todos los Hermanos que habían sido los fundadores del Regis y con ellos el Hermano José. Aunque hubo varios festejos de aniversario, nunca regresó, como que eso fue una tónica de vida, no volver a los lugares donde había trabajado, pues lo mismo pasó en 1962, cuando se celebraron los 50 años de la fundación del Noviciado Menor, al que asistieron los HH José Valenzuela, José Jesús Muñoz, Víctor Bertrand, Luis Lozano y César Rangel, menos el Hermano José Elcoro, que fue director de 1938 a 1942. Nunca le gustó figurar ni recibir honores por sus acciones, siempre actuó rectamente, con gran efectividad, pero siempre callado y sin el menor deseo de figurar; fue humilde y sencillo en su persona, en sus relaciones y en su forma de ser.
Gómez Palacio. 1960 1973
El Instituto Francés de La Laguna, fue pionero en la educación media superior en la región Lagunera e, incluso estableció una escuela Superior de Agricultura, para dotar a la misma Región de ingenieros que trabajaran la riqueza agrícola de la Comarca, pero el Gobierno negó la posibilidad de crecimiento de esta obra. Una creación casi paralela fue la Preparatoria impulsada por el Hermano Aniceto Villalba y José Cervantes, entre otros.
El Hermano José Elcoro llega a la Laguna, como profesor de la joven sección de Preparatoria del Instituto Francés de la Laguna, viene de Hermosillo, acompañando al Hermano Aniceto Villalba, quien viene a tomar la dirección de esta obra, por segunda vez.
El trabajo del Hermano José fue apoyar en todo a la Preparatoria con sus clases de Filosofía y lo que se necesitará, igualmente, participaba en el Internado de los mayores como ayudante, lugar donde estableció profundas amistades con los internos.
“En las vacaciones grandes, en el mes de agosto el Hermano Aniceto Villalba, director, desde hacía tres años deja la Dirección del Colegio al Hermano José Elcoro”[1]. Ese mismo año, el Instituto Francés de la Laguna tuvo otros cambios importantes, como fue el del Hermano Inspector, José Cervantes, que fue a estudiar a Washington y de Ezequiel Nieto, que fue a estudiar a Chicago, llegando en su lugar el Hermano José Luis Aguilar, como encargado de la Preparatoria y otro Hermano para el internado de mayores.
[1] Suplement a l´Histoire pour l annee 1963 communaute de Gómez Palacio
Al inicio de ese curso escolar 1963-64 le tocó la recepción del Hermano Superior General, Nicet Joseph. El 6 de septiembre fue recibi- do con una gran fiesta; fueron convocados la Sociedad de Padres de Familia, la sociedad de exalumnos, quienes recibieron al Hermano Superior en el aeropuerto de To- rreón y lo conduje- ron hasta el Francés de la Laguna, custodiado por la Policía de Torreón, donde el ilustre visitante fue saludado por los alumnos, quienes le presen- taron algunos números que integraron el festejo, formado por la Coral, La Orquesta y un desfile de honor en el que participaron la mayoría de los alumnos. El Hermano Superior se interesó mucho en los cantos y en las piezas ejecutadas por la orquesta, les otorgó a los alumnos asueto por esa tarde, noticia que fue recibida con un gran aplauso; después el Hermano Superior convivió con la Comunidad hasta la hora de volver a tomar el avión para dirigirse a Durango.
Celebración de los 25 años del Francés de la Laguna
Otro acontecimiento notable que le tocó al Hermano José como director, fue la celebración de las bodas de Plata de la fundación del Instituto Francés de La Laguna.
“El Hermano Director, José Elcoro fue el primero en entusiasmar a todos para la celebración de los eventos religiosos y profanos. Misa por los difuntos de estos 25 años, Misa por los benefactores, vivos o difuntos y una tercera Misa por los Hermanos, alumnos, exalumnos y padres de familia fallecidos. Veladas musicales, banquetes, a los que fueron invitados antiguos Directores, Hermanos que pasaron por el Francés de la Laguna”[1].
[1] Histórico de la Comunidad del Francés de la Laguna 1964
7 de Febrero de 1964, fecha conmemorativa de la funda- ción del Instituto, acto que reunió a los Hermanos Fundadores, entre ellos los HH. Carlos Thierry, Alfredo Sánchez Navarrete y muchos otros Hermanos que habían trabajado en esa institución, entre ellos los HH. Aniceto Villalba y Emilio Reversat, antiguos Directores del Instituto.
II juegos Lasallistas Distritales:
El Hermano Visitador autorizó la celebración de los segundos Juegos Lasallistas. 4 años antes para los Primeros Juegos Lasallistas e, igualmente, preparó una fiesta religiosa y otra fiesta artístico-literaria, para conmemorar el aniversario, terminando los festejos con una cena de gala en el Casino de la Laguna.
II juegos lasallistas
Del 1º al 5 de mayo de 1964 se realizó este evento, deseado por todos. La organización de estos juegos exigió mucho trabajo por parte de los Hermanos de la comunidad, especialmente del Hermano José Luis Aguilar, coordinador general de los mismos, que en momentos se vio desbordado de trabajo.
Los juegos contaron con una excelente organización y se desarrollaron con gran alegría y satisfacción de todas las delegaciones asistentes. Aprovechando la inauguración de los juegos se bendijeron e inauguraron las graderías del estadio y una magnifica pista de carreras que rodea el campo de juego. La presencia del Hermano Director no fue protagónica, pero sí muy activa y siempre con gestos de amabilidad para todos, su sola presencia era garantía de que todo salía bien.
El Hermano José Elcoro, como Director del Instituto Francés de la Laguna y los representantes de los Gobernadores de los Estados de Durango y Coahuila, juntamente con las sociedades de Padres de Familia y Exalumnos, presidieron la inaugración de los juegos, así como el desfile de los 600 deportistas de las delegaciones asistentes. “La clausura de los II Juegos Lasallistas fue presidida por el Hermano José y por el Presidente municipal de Gómez Palacio, quien puso de relieve la simpatía que el municipio tiene por los jóvenes atletas que habían participado en estos juegos y los invitó a que se llevaran una buena impresión de la justa deportiva lasallista que habían vivido”[1].
[1] Histórico de la Comunidad del Instituto Francés de La Laguna 1964-65
Cincuenta años de labor docente del Hno. Luciano Ríos
Otro festejo en grande que le tocó al Hermano José Elcoro fueron los 50 años de magisterio del famosísimo Teacher Ríos. “Una serie de actos fueron organizados para festejar este aniversario. Como muestra de gratitud por parte de los antiguos alumnos se le impuso al Hermano una medalla. El Teacher era muy apreciado en la Laguna, por la calidad de sus clases, ciertamente, pero más por su entusiasmo en la Orquesta y en los deportes, con sus famosos “Potros salvajes” que rara vez ganaban un partido de futbol americano, pero que él entrenaba con todo entusiasmo y entrega”.
Una remodelación pensada para los más necesitados:
Como servicio educativo a los pobres se acondicionó la escuela primaria gratuita, que funcionaba en el Instituto Francés de la Laguna transformándola, en Escuela Técnica Agrícola para los 180 niños que ahí estudiaban e, igualmente, se intensificó la acción catequética en diferentes parroquias, auspiciada por la Congregación Mariana, que funcionaba en el Colegio, el centro más notable fue el de la Parroquia de Santa Rosa de Lima.
En mayo de 1964, Don Santiago Garza ofreció 30 has, a muy buen precio, terreno adyacente al Instituto; se envió la solicitud de compra al Consejo de Distrito, así como a los Superiores Mayores de Roma, que autorizaron la compra de esos terrenos.
En el mes de julio de 1964, la Orquesta del Instituto Francés de la Laguna tocó en honor de la primera dama del país, Señora Doña Guadalupe Borja de Díaz Ordaz, que quedó muy complacida por las piezas que los alumnos le dedicaron.
Para preparar a las nuevas generaciones a las competencias mundiales que se avecinaban en las Olimpíadas de México1968, el Hermano Director ha sido el primero en favorecer este entusiasmo, despertado por las olimpiadas y ha prestado, sin distinción, los campos del colegio a muchas agrupaciones deportivas. El básquetbol y el fútbol de los alumnos del Instituto Francés ganaron buenos lugares y en la natación, los alumnos del Instituto fueron los representantes en las competencias nacionales[1].
La fiesta del día de San José era grande en el Instituto Francés, ya que, además de celebrar al Santo Patrón de nuestro Instituto, se celebraba al Hermano Director. Se iniciaba el festejo con la celebración de la Eucaristía solemne, que la Coral era la responsable de la ambientación litúrgica, en cuanto a música. Después, las tradicionales mañanitas, por parte de todo el colegio, guiadas por la Orquesta que, además, interpretaba otras piezas de su repertorio. Los niños chicos se lucían en sus presentaciones y en general todo el Colegio se regocijaba por este acontecimiento. Por la tarde de ese día se gozaba de asueto, por todos muy apreciado.
Sus seis años como director fueron de una presencia amable y tranquila, hubo un crecimiento en cuanto alumnos, aunque la calidad de los internos sufrió mengua, ya que se abrieron escuelas en las poblaciones de donde venían los internos y comenzaron a llegar jóvenes que llegaron para que el internado resolviera problemas que traían. Gracias a la presencia de los Hermanos prefectos y del mismo Hermano, marcó el fin del directorado del Hermano José Elcoro, quien aceptó encargarse de los internos grandes, de los cuartos, y vivió con ellos tres años, siendo cercano, amigo y consejero, exigiéndoles un buen rendimiento académico y una buena conducta, esto se logró gracias a su presencia, y en algunos momentos supo cortar a tiempo a muchachos que no tenían claro a qué habían ido al internado.
[1] Histórico de la Comunidad del IFL año 1966-67 páginas 3 y 4
CAMBIO DEL HERMANO VISITADOR EL HERMANO JOSÉ CERVANTES EN LA FOTO SE VEN TAMBIÉN LOS HH PAUL AYEL, JOSE ELCORO, VICTOR BERTRAD, JOSE CERVANTES, JUAN ESTUDILLO ENTRE OTROS E INAUGURACIÓN DEL CLES.
Un exalumno lo recuerda como una persona equilibrada, todo atención y presencia, en la siguiente forma: “pues por ahí estaba siempre para nivelar la balanza el místico Sr. Elcoro, un ángel que recorría diariamente el I.F.L de rincón a rincón, con su inseparable anillo de bolitas para ir rezando el rosario, repartiendo sonrisas y consejos por doquier. Y estoy cierto de que fue gracias a sus tests psicométricos, que muchos supimos -desde la preparatoria- cual sería nuestra mejor opción de estudio para el resto de nuestras vidas.”[1]
Un dolor para el Hermano José fue una baja sensible de alumnos en el Instituto Francés de la Laguna, ya que el siguiente Hermano Director mandó hacer un estudio sobre colegiaturas y las personas que hicieron el estudio aconsejaron incrementar las colegiaturas en algo más de un 20% y el resultado fue una baja de alumnado superior a ese porcentaje recomendado.
Un exalumno, con ocasión del festejo de un aniversario de la fundación del Instituto Francés de la Laguna, publicó en el Siglo de Torreón, un artículo en que recuerda entre otras cosas a sus maestros: “Hermosos recuerdos cubren mi memoria con los Hermanos lasallistas, en el “Francés”. Estudié secundaria y preparatoria, me tocó tomar clases con el señor Elcoro, me sorprendía mucho su sabiduría y la del Hermano Paul, la energía de López, con su clase de historia. Los que estudiamos en el Instituto Francés de La Laguna tenemos un sello característico en nuestra forma de actuar y de ver la vida, creo que lo hacemos con un sentido natural de ayuda al prójimo. Esta característica nosotros no la notamos, más sin embargo las demás personas sí y, esto se lo debemos a los Hermanos lasallistas, quienes con todas sus vivencias nos ayudaron a tener valores muy estrictos”[2].
Este artículo periodístico es un reflejo de la formación y del impacto que la educación lasallista dejaba en esos jóvenes.
Último campo de apostolado del Hermano José
En 1973 fue cambiado a Ciudad Victoria, al Colegio José Escandón, donde una nueva labor le esperaba en estas tierras del Nuevo Santander. El Hermano Bernardo Grousset describe al Hermano José como “maestro de Preparatoria de fama y de gran saber” y, con dos pinceladas hace en la La Salle en México III la descripción de un hombre sabio, que impacta a sus alumnos
[1] Fernando Llamas en el Siglo de Torreón.
[2] El Siglo de Torreón Viernes 6 de feb 2004 El Instituto Francés de La Laguna festeja su aniversario el ocho de febrero.
El Hermano José fue siempre un hombre de comunidad, fiel a sus ejercicios espirituales, a su presencia en las comidas, activo en la ayuda en los pequeños servicios que se requerían en la comunidad, le gustaba participar en los paseos semanales e, igualmente, estaba presente en las diversas actividades organizadas en el Colegio, ya sea por la dirección, ya fueran por la Sociedad de Padres de Familia.
Fue un Hermano muy querido y respetado. En una charla con él se encontraba paz y, la palabra acertada, que en momentos alguno de los Hermanos requería, humilde, sencillo, fiel a sus principios religiosos; amante de la lectura de buenos libros, fiel a su paseo, después de la comida, en los jardines o patios de recreo.
Hermano de Comunidad, gozaba estar con sus Hermanos, era muy servicial y se adaptaba a las circunstancias, en su boca no prosperaba una vulgaridad y su lenguaje era digno, culto y elevado.
Poco aficionado a la televisión y al cine, aunque si era un momento comunitario asistía y gozaba de esos momentos.
Subdirector del Noviciado:
En el Histórico del Noviciado, el Hermano Bernardo Grousset escuetamente enuncia: “El 19 de enero de 1974 cambio en el Subdirectorado; el Hermano José Elcoro vino para sustituir al Hermano Leopoldo Angulo, que tomó el lugar del Hermano José Elcoro en la Preparatoria del Colegio José de Escandón.
En el primer grupo, formado por tres ecuatorianos y cuatro Mexicanos, perseveró solamente el Hermano José Antonio del Coss.
El segundo grupo del que fue subdirector el Hermano Elcoro, estuvo formado por los ahora Hermanos Carlos Cantú (+). José Antonio Mellado y Marco Antonio Moreno Siqueiros.
El Hermano José vivió en el Noviciado solo con dos generaciones de Hermanos, se adaptó muy bien e impartió con gran sabiduría sus clases. Le tocó la visita del Hermano Superior General, Charles Henry. Supo ser siempre un fiel compañero del Hermano Director del Noviciado, pero su estancia fue corta ya que en agosto del mismo año regresó tanto el Hermano Leopoldo Angulo al Noviciado como el Hermano José a Ciudad Victoria, nuevamente a la Preparatoria.
La Comunidad del Regiomontano, desde 1982 recibió a los Hermanos mayores de la comunidad de Cd. Victoria, para que pasaran vacaciones grandes o, bien, vacaciones de Navidad o Semana Santa. Sobre todo el Hermano Elcoro gozaba mucho la presencia del Hermano Paul Ayel, con quien había vivido en la Laguna y con quien tenía una fraterna amistad. Rezaban juntos, tomaban sus alimentos juntos y se cuenta que una noche no había electricidad y al entrar a la despensa para buscar cereal para cenar, se equivocaron y tomaron croquetas para el perro, al día siguiente el Sr. Paul se dio cuenta y, muy apenado, le pidió perdón, se rieron y lo único que pidieron fue que no se divulgara… En 1984, que hubo helada negra, y el frío estuvo muy fuerte, el Hermano Elcoro tuvo principio de neumonía, había un Hermano operado con cuatro días que había salido del hospital, el Señor Paul urgió a este hermano a manejar para llevar al Hermano José con el Dr. De La Garza, lo atendió muy bien y después fue el Dr. De La Garza que vino a casa para seguir el proceso de curación, todo salió muy bien y el Hermano Elcoro se repuso.
Testimonio de su Hermano Director en Ciudad Victoria:
El Hermano Elcoro llegó antes que el Hermano Director, ya estaba en el Colegio y en la comunidad y tenía ya un camino hecho, pero este testimonio es muy interesante e importante: Tuve la dicha de vivir con un gran Hermano, como lo fue el Hermano José Elcoro Arzuaga durante siete años en la comunidad de Ciudad Victoria y encontré en él un hombre digno, culto, religioso y amable con todas las personas.
Un docente excepcional:
En relación a su tarea diaria como docente, era un excelente maestro, que en Ciudad Victoria todos los alumnos y la población en general, que sabía de él por sus exalumnos, lo respetaba y admiraba ya que daba sus clases de Formación y de Filosofía, con la autoridad de un Magister dixit, porque conocía perfectamente el tema de la Lógica y de la Filosofía como la palma de su mano.
En relación a este tema de ser Maestro, tuvo una experiencia que a mí, en lo personal, me marcó y todavía me hace reflexionar. Resulta que un día del mes de mayo nos dijo a toda la comunidad que quería comunicarnos una importante noticia y era la siguiente:
En la mañana había tenido un exabrupto con una de sus alumnas, pues estaba hablando y no hacía caso de que se callara para poder continuar la clase y entonces la tomó del brazo y jalándola un poco la hizo que se sentara y se callara, pero para él fue una derrota, porque traicionaba lo que su razón le decía y era muy derecho en todo. Él había dicho siempre que jamás debías tocar a un alumno y/o alumna y que todo debía ser mediante la voz, la razón y el convencimiento. Para este día el Hermano José creo, sin estar muy seguro, ya pasaba de los 75 años y esa pérdida de la paciencia contrastaba con sus razonamientos y no era aceptable. Por tanto, le dijo al Hermano José Luis Aguilar que era su Coordinador de Preparatoria, enfrente de todos y, a mí, como Director, que buscáramos otro maestro de Filosofía, porque terminando el año escolar, que ya estaba en su ocaso, no volvería en agosto a presentarse ya como maestro. Entonces él tomaba la difícil decisión de dejar la docencia, por haber faltado a la paciencia ese día y que buscáramos otro maestro de Filosofía para el próximo agosto; lo que me conmovió profundamente fue que al terminar de decir esto brotaron varias lágrimas de sus ojos y este gesto nos hizo valorar que su decisión era muy dolorosa, pero necesaria.
La lección que todos sacamos de tan fuerte experiencia, era que en nuestra vida personal debemos tomar la difícil decisión de retirarnos nosotros, por decisión propia, antes de que nos digan: házte para un lado, porque ya no sirves o, no “das el Kilo” como debe ser, entonces, cueste lo que cueste, como lo hizo nuestro Hermano José Elcoro, debemos nosotros renunciar y retirarnos.
Su vida pues fue de un magnífico Hermano, cumplido con sus deberes religiosos, como el mejor de la comunidad que nunca te falla, hombre amable y paciente, eso sí, hay que decirlo, era terco, pero esa “terquedad” así como produjo frutos, en ocasiones produjo molestias, aunque a veces se nos olvida que la terquedad es constancia y espíritu de lucha, que gracias a ello se van logrando pequeñas o grandes realizaciones en la vida.
Me hizo reflexionar en un hecho importante, pues yo me quejaba de que algunos intendentes no tenían creatividad y se limitaban a hacer solo lo que se les indicaba y me dijo Felipe: si tuvieran las cualidades que tú quieres que tengan no estarían en el puesto que ocupan”[1].
La última llamada:
Su enfermedad: Fue el Hno. Pedro Vela quien, después de un tiempo de haberse enfermado el Hno. José Elcoro, lo hace público en el Distrito. Él había ido a Cd. Victoria en noviembre de 1990 a un Encuentro Juvenil “La primera Evangelización de México” y el Hermano José participó en el mismo y el Hermano Pedro le agradece su participación, como responsable de la Pastoral Vocacional. El Hermano Vela vuelve a Ciudad Victoria y, en un breve artículo describe la situación del Hermano José [2].
Él describe la dura situación que vive por el derrame cerebral sufrido: “No habiendo visto al Hermano José desde el mes de noviembre, durante el Encuentro Juvenil de Cd. Victoria y mi sorpresa fue muy grande al verlo ahora…
Es alimentado por sonda y, ya últimamente, un poco por la boca, pero siempre alimento líquido, ha disminuido sensiblemente de peso.
Al llegar a saludarlo le hablé de todos los Hermanos más conocidos para él, que le enviaban saludos. Su mirada es muy expresiva y hasta podría decirse que todo lo que uno le dice, llega a comprenderlo.
El lado izquierdo es lo que puede mover un poco más. Al hablarle y tocarle la mano izquierda suele apretarla, tal vez como reciprocidad al saludo, o como para decirnos que entiende lo que uno le platica. ¡Sabe Dios! A veces como que quiere expresar una incipiente sonrisa…
Es admirable el cuidado y atención de los Hermanos de la Comunidad para con él. Normalmente no se permiten visitas, aunque fue bajado a un cuarto del primer piso.
El personal de enfermería le prodiga cuidados, como cambiarlo de postura, bañarlo y sentarlo en la silla de ruedas para poder pasearlo un poco por la casa…
Es conmovedor verlo pasar largos momentos frente al Santísimo, sentado en su silla de ruedas, las enfermeras intuyen que eso le agrada.
Tres veces por semana era trasladado al Centro Médico para recibir fisioterapia e hidroterapia, para lograr poco a poco su recuperación de la coordinación y del movimiento de sus miembros, especialmente del lado derecho. Evidentemente, esto le cansaba mucho, pero tenía una ventaja, le ayudaba a dormir bien”[3].
Un Hermano dice: “Su enfermedad final fue muy dolorosa y, por más de siete meses permaneció en cama y los últimos completamente llagado de la espalda, cosa que le producía dolores casi insoportables y en ese tiempo no se tenía, como ahora, medicinas y analgésicos que le permitieran mitigar el dolor y, con todo, aguantó y fue fiel hasta el final”[4].
El largo calvario que inició en el mes de diciembre de 1990 se prolongó hasta el 13 de julio de 1991, en que el Señor lo llamó a su Reino: Por la Cruz llegó a la vida, tras ochos largos meses de sufrimiento en el lecho de dolor, en la impotencia e inmovilidad, en completa dependencia para todo, sin queja o lágrimas derramadas… el pase para la vida eterna, pare el encuentro definitivo con su Señor, al que generosamente entregó su vida en un lejano diciembre de 1926 en que tomó su hábito religioso…
En la condolencia que aparece en la Revista del Distrito dice escuetamente: “Nuestro Distrito quiere agradecer a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, la presencia, la entrega apostólica, el testimonio, la bondad y el espíritu sobrenatural y, especialmente los últimos meses de sufrimiento y todas las maravillas realizadas en nuestro Hermano JOSÉ ELCORO ARZUAGA, vuelto a la casa del Padre, en Ciudad Victoria Tamaulipas el 13 de julio de 1991”[5]. Descanse en paz un gran Hermano Lasallista.
Oración por el HERMANO JOSÉ ELCORO ARZUAGA:
Señor Jesús: Dueño de nuestras vidas y de nuestra muerte. Adoramos tu Voluntad Divina, que dispuso la partida de nuestro Hermano José Elcoro Arzuaga a tu Reino, dejándonos en la tristeza y en el dolor, pero al mismo tiempo, con la plena confianza que un día nos reuniremos con él en el cielo.
Llegó a Ti por el largo pero seguro camino de la fidelidad; por el seguro camino del cumplimiento de sus Votos y por la enérgica entrega a su deber, como religioso educador.
Fue para nosotros un modelo en todos los terrenos, desde aquellos años en que lo elegiste para la Vida Religiosa, como cuando vino entre nosotros.
[1] Testimonio del Hermano Felipe Pérez Gavilán , su antiguo director en Cd. Victoria.
[2] Es notable, que el Hermano Vtr. Everardo siendo tan delicado y cuidadoso no haya puesto ninguna noticia de la enfermedad del Hermano, como tampoco apareció algún escrito de él como Hno, Visitador el día de su muerte.
[3] Hno. Pedro Vela “Salud de nuestro Hermano José Elcoro” en La Salle en México Norte marzo 1991
[4]Testimonio del H. Felipe Pérez Gavilan.
[5] Revista La Salle en México Norte septiembre de 1991
Su figura entusiasmó durante mucho tiempo en las Casas de Formación, por la energía de su carácter; por ese entusiasmo comunicativo que supo irradiar al contemplar la naturaleza, ya que amaba los paseos, el alpinismo, la vida del campo.
Hizo, Señor, del Escultismo una escuela de la formación del carácter; supo dar a su persona un toque de reciedumbre y energía que lo caracterizó toda la vida.
Dejó aquí en la tierra una pléyade de hombres formados por él y que ocupan actualmente puestos prominentes en el mundo de la política y de la sociedad.
Como Superior supo exigir, pero supo también alentar; supo corregir, pero también orientar; fue jefe, pero también un padre.
Gracias, Señor, por haberle permitido vivir tanto tiempo entre nosotros.
Tú permitiste que Ciudad Victoria recogiera por más de veinte años el fruto de su experiencia, los anhelos de su apostolado y las ricas realizaciones de su vida profesional. Dejó en esa región y, especialmente en el Colegio José de Escandón, el fruto saludable de su influencia religiosa que nunca se borrará.
Es la primera semilla lasallista caída en suelo tamaulipeco; esperamos de esta semilla frutos de sólidas y abundantes vocaciones.
---Pobres de ustedes los hombres que juzgan la muerte como una cruel separación. Él está más unido que nunca con ustedes, que trabajan y combaten allá en la tierra. Él ruega por ustedes, porque participa más en mi Omnipotencia.
Sí… el Hermano José Elcoro, de quien tanto dolor te ha causado su muerte, goza aquí en el cielo de la bienaventuranza eterna, que por méritos de mi Pasión y los suyos ha merecido.
Ha entrado a formar parte de la gran comunidad de Hermanos Lasallistas del cielo: con su fundador, Juan Bautista de La Salle, con Miguel, Benildo, Muciano y muchos más que se distinguen por su cuello blanco y la multitud de niños y jóvenes que los siguen, ya que por medio de sus escuelas cooperaron a su salvación.
¡Si supieras lo que significa salvar a una alma por la educación! Soportarías cualquier sacrificio para perseverar en ella.
Si comprendieras lo que significa ser canal de gracia para que un alma reciba el mensaje de salvación y conquistase el cielo…
Y eso hacen ustedes en la tierra: son los canales de la gracia de la Redención, por su ejemplo y por la irradiación de mi Evangelio.
--- Señor Jesús, tan solo quiero preguntarte algo; si peco por atrevimiento, perdóname. Mi pregunta es: ¿Por qué permitiste que los últimos ocho meses de su vida los pasara en el lecho del dolor, en la inmovilidad, en la impotencia, en la dependencia absoluta de los demás, sin tener siquiera la oportunidad de quejarse, siendo que sufría tanto?
--- Eres un ignorante y lo has demostrado ahora.
Yo sé conducir por caminos insospechados para el hombre, a las almas que yo amo.
Si hasta mi Madre, a quien amaba con infinita ternura, quise que sufriera al pie de la cruz y tantos otros dolores.
¿Desde cuándo el dolor es un castigo? Yo permití que sufriera para que se perfilara mejor mi imagen en él; para que se pareciera más a mí; para que los que lo contemplaran vieran en él un ejemplo de paciencia. El sufrimiento es redentor, es expiatorio, cuando se acepta como venido de mis manos de Padre que ama a sus creaturas.
--- Señor Jesús: Después de haber escuchado lo anterior, doblo mi cabeza y te digo de todo corazón: SÍ, PADRE, hágase tu voluntad, aunque no la entienda, viendo en tus manos de Padre eso es y será para mi bien.
Gracias por esta lección que me has dado con la vida y con la muerte del Hermano José Elcoro Arzuaga.
16 de julio de 1991, día de su partida al cielo.
Hno. Maurilio Barriga Gaona.
La vida del Hermano José es la vida de un innovador en las casas de formación; a él se le debió el que los Novicios Menores gozaran de campamentos en las vacaciones, que se tuviera la organización de patrullas y con el tiempo se les permitiera que ellos se organizaran en sus actividades. En su momento, esa apertura y esos cambios no fueron comprendidos y fue relevado de su responsabilidad.
La vida de un luchador por formar el carácter, la responsabilidad y el amor a la naturaleza en los jóvenes que participaron con él en el movimiento Scout, del cual fue un pionero. Enseñó el cumplimiento del deber, de la promesa, y de la realización de la buena acción, todo esto como una forma sutil de llevar el Evangelio al joven.
Un maestro formador de mentes y corazón en el terreno de la Filosofía y de la Lógica, como herramientas de pensamiento y del progreso del ser humano.
Un apóstol con su palabra, con sus actitudes y su propia vida supo dar razón de su Señor, a quien entregó toda su existencia.
La vida del Hermano José es una invitación a la congruencia entre lo que decimos que somos y lo que somos, como Hermanos religiosos consagrados al Señor…
Hno. Juan Ignacio Alba Ornelas