(Hno. Andrés Eduardo)
*5 Abril 1927 (Quiroga, Mich.) +20 Julio 1994 (Saltillo, Coah)
5 Abril 1927 - 20 Julio 1994
La tierra que vio nacer a Francisco es una tierra con larga historia en el siglo XVI, el pueblo de Quiroga se nombraba San Diego Cocupao a la llegada de los colonizadores españoles, recibió el nombre de San Diego; haciendo referencia al santo asignado como patrono del lugar por los frailes y conservando como segundo nombre el original indígena
Los frailes de la orden franciscana quienes llegaron primero a la Nueva España y evangelizaron la región estableciendo el primer convento de San Diego5 Año 1750. Gracias a los valores cristianos sembrados por los frailes la región vivió y vive una fe profunda capaz de entregar a sus hijos al servicio del Señor.
La familia Alva Diaz Barriga estaba formada por Don Francisco y Doña Diega, ambos personas sencillas muy religiosas, dedicadas al pequeño comercio y a la agricultura. En ese cristiano y trabajador hogar nació Francisco el 5 de abril de 1927, desde su primera formación recibió una sensibilidad especial que le permitió vivir los valores religiosos y ser un hombre de una piedad sencilla pero franca.
Los Hermanos reclutadores pasaban por los pueblos de Michoacán sembrando la inquietud vocacional y Nuestro Señor del daba el crecimiento, dos o tres giras al año producía buenos frutos, y uno de ellos fue Francisco, nuestro futuro Hermano Andrés Eduardo.
Llegó al Noviciado Menor de Tacubaya a iniciar su camino en la vida religiosa, estudió para completar su Primaria y con ella terminada pasa al Postulantado el 3 de diciembre de 1945 pasó pronto el tiempo de preparación y el día 25 de enero de 1946 recibió el Santo Hábito de Hermano de las Escuelas Cristianas, así como el nombre de Hermano Andrés Eduardo. Entre sus compañeros los Hermanos Roberto Flores Calva, José Cervantes Hernández, Francisco Javier Montañez Campos y otros más que salieron.
Su Director de Noviciado fue el Hermano Dosas Lucien, antiguo Hermano Visitador que con su influencia y su virtud supo inculcar a sus novicios, ardientes ideales de una auténtica y sólida vida religiosa, vivida en radicalidad para muestra: “l´heure c´est l´heure” 1pero a la vez de su reciedumbre tenía un aspecto muy humano y paternal, un gran corazón desbordante de delicadezas.
Durante su noviciado tiene la experiencia de la muerte de uno de sus compañeros el Hermano novicio Francisco Javier Montañez
SEPELIO DE FRANCISCO JAVIER MONTAÑEZ (Novicio). Hno. FRANCISCO ALVA, JUNTO AL FÉRETRO, HINCADO
Pronto pasó el año de noviciado, con sus momentos de oración, lectura, trabajo y, sobre todo, profundización de la Doctrina del Santo Fundador y del método de oración que él nos propone a los Hermanos.
2° Hno. José Cervantes, 10° Roberto Flores
Terminado el Noviciado emite su primera Profesión Religiosa. Sin ánimo de volverse atrás se consagra a la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, para procuras su gloria cuanto le fuere posible...
El 26 de enero de 1946 es enviado al Escolasticado de Coyoacán a continuar con sus estudios, primero la Secundaria e iniciar la Normal, que termina ya en comunidad.
Una visión sobre el Hermano Francisco:
“El Hermano Francisco era transparente, pero en su transparencia se denotaba que le faltó preparación académica y, por lo tanto, sus clases carecían de una preparación sería, por no tener bases suficientes; por otro lado, era muy cercano a sus alumnos y, hasta algo familiar con ellos. Buscó siempre despertar vocaciones a la vida consagrada o sacerdotal. Como religioso fue siempre piadoso, siempre regular, era un buen Hermano, siempre dispuesto a prestar un servicio, a ayudar, a dirigir una palabra de consuelo, o bien, dar un consejo. Sociable, sumiso, asiduo a los ejercicios espirituales. Se ocupa bien de los alumnos, buen vigilante y algo curioso, piedad demasiado sensible” Esto procede de la Comunidad de Puebla, donde se inició.
En 1949 es enviado al Colegio Simón Bolívar, como maestro de cuarto de Primaria. En esta comunidad siempre se mostró regular y caritativo, le costaba la levantada, a causa de sus estudios en la Escuela Normal. Preparaba muy bien sus catecismos y reflexiones, los alumnos lo estimaban y lograba en ellos el progreso académico.
En la comunidad de Mixcoac le decían que era curioso y los Hermanos le hacían bromas, tales como el día que el Hermano Carrillo se disfrazó de una dama de la calle y le avisaron al Hermano Francisco que una persona lo esperaba en el recibidor. Llegando la dama se le echó encima abrazándole, entonces, él grito: “!Saturna...!” déjame en paz... ¡Laralá..! vete de aquí y, algunos gritos más... frase que consagró y utilizó toda la vida... incluso, los Hermanos lo llamaban ¡Laralá!, con respeto y cariño, ya que las dos cosas se las supo ganar.
Escuela Cristóbal Colón, de La Villa
Desde 1945 hubo peticiones para que los Hermanos tomaran la escuela de Infantes de la Basílica de Guadalupe. Trámites y más trámites se hicieron, hasta que en 1949 se toma el Coro de Infantes, o “Coloraditos” y la escuela de Ricarte 32. El 26 de enero se inaugura la escuela de Infantes, en los locales del antiguo convento de Capuchinas, aledaño a la Basílica de Guadalupe y, la Escuela inicia sus clases el 2 de febrero de ese mismo año.
“En enero de 1951 llega el Hermano Francisco para encargarse de los Infantes. “Sin tener una verdadera formación intelectual y profesional fue un Hermano que se fue haciendo en la vida, pero con mucho sentido de educador.
Fue enviado como director del Colegio de Infantes de la Basílica de Guadalupe y pronto pone orden, tanto en clases como en los ensayos del coro; supo educar debidamente a los niños.
Bajo su dirección, los niños vivían alegres, lo respetaban y lo querían. Fue muy hábil en sus relaciones y se hacía respetar hasta de los Canónigos, con todo y que algunos eran muy quisquillosos; los señores Canónigos de la Colegiata lo respetaron y apreciaron, ya que ellos fueron testigos de los cambios notables que se realizaron en el coro, del orden, la disciplina y la piedad misma de los niños”[1].
Nombrado Director del Colegio en 1955 se entregó por entero a esta obra. Al año siguiente, el Hermano Francisco pidió al Hermano Visitador Bernard Alphonse que enviara a la Villa al Hermano Arroyave, que estaba en Puebla, para encargarse de la Secundaria, como Inspector de la Escuela y, fuera su mano derecha.
Cuenta un Hermano, que fue su segundo: el Hermano era un director con mucho de rural, en el techo del antiguo convento puso un gallinero y tuvo cerdos, que alimentaba con las sobras que dejaban los Infantes del coro.
Siempre atento a las personas, tenía un don especial para pedir y conseguir cosas que se necesitaran. Cuenta el mismo Hermano que se decidió conseguir un automóvil, de segunda mano, trató con el dueño, regateó y, cuando fue a pagar lo hizo con “morralla”, para que vieran que sí era pobre... Así fue como se consiguió el primer coche. Se trató de enseñarle a manejar, pero los nervios lo traicionaban y nunca lo logró.
Retiro de Hnos. en Zacatecas, presidido por el Hno. Visitador General, Fabriciano Luis. Sentados: HH Luciano Ríos, Carlos Thierry, Fabriciano Luis, Señor Obispo Javier Nuño, un
sacerdote, Luis Lozano, Javier Bordes, Chaurand, Alfredo Sánchez Navarrete.
De pie: HH Nacho Navarro, Francisco Alva, Pablo Cantú, Ernesto Saucedo, x, Margarito Sandoval, Eugenio Sánchez, Fermín González, José Sánchez e Ivo Hernández Rome.
De ahí en adelante, en las vacaciones, siempre tuvo a un Hermano que le hacía de chofer. En la Villa fue el Hermano Arróyave, a quien le pedía que lo llevara a su tierra. Don Manuel comenta que lo presentaba como su chofer, no como Hermano. En esas visitas a Quiroga, su tierra, daba catecismo y se ponía en la puerta de la Iglesia para que le besaran la mano y le dieran limosna...Me di cuenta de que su familia vivía con muchas limitaciones y él siempre procuró ayudarles. A la familia de su hermana y cuñado los trajo a trabajar en la escuela de la Villa. Más tarde, de esa familia surgió la vocación de un Hermano, que ha prestado mucha ayuda en zonas muy necesitadas[2].
[1] Testimonio del Hermano Manuel Arroyave.
[2] Hermano Manuel Arroyave
De pie: HH Nacho Navarro, Francisco Alva, Pablo Cantú, Ernesto Saucedo, x, Margarito Sandoval, Eugenio Sánchez, Fermín González, José Sánchez e Ivo Hernández Rome
Como director general de un colegio, siempre buscó Hermanos en quien descargar tanto la disciplina como el control de estudios. En la Villa fue el Hermano Manuel Arroyave, que el mismo Hermano Francisco le pidió al Hermano Asistente, Antonio María, que se lo enviase para ese puesto.
El Hermano Visitador, Bernardo Grousset, quien lo puso de director, dice lo siguiente: “A mediados de 1955 toma las riendas de la dirección de la escuela. Durante cuatro años y medio supo mantener el nivel ascensional de la escuela y sembrar nuevas semillas de progreso. En 1959 deja la Villa para tomar la dirección del Colegio de Saltillo”[1].
Una manera especial de obtener las cosas:
Ni quien dude que el Hermano Francisco era un hombre de fe y de gran confianza en Dios. Sus métodos de oración de petición eran algo especiales, como lo escribió él, mismo en un mensaje que dirigió en 1978 en la celebración de los 25 años de la Secundaria de la Escuela Cristóbal Colón.
Tiempo después él mismo escribió:
¡Hagamos historia! Con ocasión de los 25 años de la Secundaria de la Escuela Cristóbal Colón, un ramo de rosas que obsequié a un señor… en 1957, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, fue la génesis de este –Templo del saber- como dijera en una ocasión el Hermano Visitador Víctor Bertrand.
El Sr. Vallejo fue el instrumento humano para encontrar este terreno. Él fue el que, al recibir el ramo de rosas, me preguntó ¿A qué se dedica usted? Y, cuando oyó que era maestro y director de la Escuela Cristóbal Colón, me prometió: “Yo le regalaré, muy pronto, un terreno, para que sus alumnos jueguen fútbol”. Al oír tal promesa, su servidor le dijo: “Las promesas obligan en conciencia, allá usted, si más tarde se va a quemar a…”
Después de Dios, fue San José el Gran Bienhechor de esta Secundaria, ya que, gracias a su intercesión, se consiguió esta propiedad de 5200 metros cuadrados.
La oración que hice en aquella ocasión a San José fue la de alguien que: “Si en este lugar se va hacer la obra de Dios, que lo consiga, si no, que se pierda”.
La estatua de San José, que se encuentra actualmente en el despacho del S. Director en Ricarte 32, fue un regalo del Padre Enrique Amezcua; cuando le platiqué que me había encomendado al Santo, me dijo: “Cuente, Hermano con la más bella y cara estatua de San José, si logra tal favor”.
El Hermano Ambrosio Luna es testigo ocular de que en el hueco de un árbol de pirul, que aún existe en este lugar, coloqué una estatuita de San José.
Remembranzas son estas, que nos hacen vivir nuevamente, aquellos hermosos y duros días que jamás volverán…”[2]
Colegio Ignacio Zaragoza de Saltillo:
Julio de 1959 marca para el Hermano Francisco dejar su querida Escuela Cristóbal Colón y trasladarse al norte de México y tomar la dirección del Colegio Ignacio Zaragoza. El Hermano Luciano Ríos había conseguido el terreno para un nuevo colegio y había comenzado ya la construcción del mismo, pero aún faltaban muchos detalles.
[1] La Salle en México III página 49
[2] La Salle en México Norte páginas 26 a 28 (extracto) abril de 1979 Francisco Alva
El Hermano Director Francisco Alva, con paso lento y mano firme, fue encontrando bienhechores y agenciándose medios económicos para continuar las construcciones.
Tuvo la fortuna de que su equipo de básquetbol fuera campeón nacional. Los jóvenes campeones fueron recibidos como pequeños héroes en Saltillo. “El 25 de octubre de 1963 se coronaron en su categoría. Saltillo entero se volcó para recibirlos, repique de campanas de la Catedral, recepción del Sr. Gobernador del Estado de Coahuila y, más de 10 000 personas los corearon durante su recorrido por las calles[1]. Estos resultados deportivos también influyeron en el crecimiento del Colegio, propiciado por el Hermano Director, Francisco Alva.
En mayo de 1963 el Hermano director organizó, juntamente con los exalumnos, los festejos de Plata de la existencia del Colegio Ignacio Zaragoza. Una serie de eventos dieron realce a esta festividad. “Centenares de exalumnos, provenientes de todo el país, se reunieron el 25 de mayo, en Saltillo, para conmemorar, en fraternal convivio la Bodas de Plata del Colegio Ignacio Zaragoza... A las 11 de la mañana fue la recepción de la Insigne Reliquia de San Juan Bautista de La Salle, que fue recibida por el Señor Obispo, Don Luis Guizar Barragán, traída de Monterrey por el Hermano Visitador, Víctor Bertrand. Esta recepción se realizó a la entrada de Saltillo y, de ahí, acompañando a su Ilustrísima, el Hermano Visitador y el Hermano Director, Francisco Alva, se dirigieron a la Catedral, donde se celebró la Misa de acción de gracias.
[1] Revista La Salle en México Norte noviembre de 1973
A eso de las dos de la tarde se celebró el gran banquete conmemorativo, en el patio cubierto del nuevo edificio de la secundaria; se contó con la presencia del primer Hermano Director, Andrés Treviño, quien hizo una breve reseña de los inicios, y que fue contestada por el periodista Armando Fuentes Aguirre. El Hermano Visitador, con su palabra atinada, invitó a los antiguos alumnos a cooperar para la escuela que se fundaría en el antiguo colegio, para gente necesitada”[1].
En los terrenos aledaños al Colegio se hizo la “Colonia La Salle” y, que, como cariño a los Hermanos veteranos del Colegio, las calles llevarán el nombre de aquellos que hicieron una labor por la juventud saltillense.
La calle Andrés Treviño, como iniciador de la segunda etapa de la obra en esta ciudad. Calle Cesáreo Boillot, por haber tenido la feliz idea de construir un nuevo colegio. Pedro Lyonnet, en recuerdo del maestro que le dio tanto prestigio al Colegio y que inició la obra de los Scouts en Saltillo.
La calle Hermano y maestro Carlos Thierry, que consolidó el colegio y le dio una proyección notable.
Calle Hermano Luciano Ríos, quien fue el iniciador del nuevo colegio, hombre de visión amplía que consiguió el traslado del colegio dándole un nuevo horizonte.
La principal arteria de dicho fraccionamiento se llama Avenida La Salle, en honor de nuestro Santo Fundador y con él a todos los Hermanos que, con gran cariño y gran celo han forjado a varias generaciones de jóvenes... entre ellos, aunque su nombre no vaya en una calle, merece nombrarse el nombre del actual Hermano director, Francisco Alva, que con grandes sacrificios y con gran entusiasmo ha hecho una feliz realidad el nuevo Colegio Ignacio Zaragoza y, le ha dado renombre[2].
[1] La Salle en México Norte julio de 1973
[2] LA SALLE EN MEXICO NORTE abril de 1966
Bendición e inauguracion de la casa de los Hermanos
En octubre de 1964, en la revista La Salle en México Norte, se anunciaba la próxima inauguración de la Casa de los Hermanos de Saltillo, a la que el Hermano Francisco llamó la “Hija de Sión” porque su hermosura estaba por dentro, ya que tardó mucho en dejar de ser obra negra por fuera. La construcción de esta casa fue de las primeras casas bien planeadas y cómodas, para los Hermanos. Ciertamente, fue un acierto del Hermano Director, quien la construyó con sacrificios y con la ayuda de muchas personas a las que acudió y lo aconsejaron; en su sencillez pensó en construirla con adobe, pero los padres de familia le aconsejaron que la construyera con ladrillo y que ellos cooperarían y le ayudarían a realizar su obra; en un costado de la Capilla de la casa se puso una placa con una larga lista de benefactores, que ayudaron a la realización de esta obra. La facilidad de obtener recursos, ya sea económicos o materiales, era por su transparencia y sencillez de vida que llevaba, él era un testimonio; su entrega a las familias era notable, siendo capaz de sacrificarse para ayudar a cualquier persona que lo requiriera.
1966. Se inaugura la sección de Preparatoria del Colegio y, con esto se completaba el Colegio Ignacio Zaragoza que, además, era el centro donde estudiarían los Novicios Menores su Preparatoria. Con gran ilusión y con entusiasmo, apoyó esta nueva realización, que quedó confiada al Hermano Pedro Córdoba, como responsable de la Preparatoria y, al Hermano Jorge Bonilla, director del Noviciado Menor, pero profesor de la Preparatoria.
Nuevas construcciones que, con la llegada del Aspirantado fueron necesarias, implicó nuevamente, que el Hermano director alargara la mano, como fueron los laboratorios del Colegio, una sección de aulas para albergar a la Preparatoria. En general realizó una gran labor, tanto en las construcciones, como en la animación educativa y relaciones con los Padres de Familia y las Autoridades. Su sencillez y simplicidad le ganaron muchos corazones.
“El Hermano Pancho Alva era un hombre piadoso, hasta rezandero. Cuando se iba a paseo, se hacían todas las oraciones. Una vez, en uno de los paseos, la famosa camioneta azul, International, se comenzó a quemar, por un corto circuito y los Hermanos le llamaron la “Capilla Ardiente”. No tenía mucha malicia. En otro paseo, en ciudad Victoria, preguntó una dirección en la siguiente forma: “¿A Mante señorita?” A una persona que estaba en la esquina y, ella lo ignoró totalmente, creyendo que era una proposición... No era nada espléndido con los Hermanos, en cuando idas a comer fuera, o en los mismos paseos, ya que buscaba ahorrar en todo”[1].
“Cuando los padres de familia ofrecieron dar dinero para la comunidad, en tiempo de Navidad, el Hermano Argeo les sugirió que mejor les obsequiaran cobijas, ya que los Hermanos sufrían mucho por el frío y eso lo dijo el Hermano porque toda ayuda que recibía la empleaba en algún asunto de Colegio.
En el trato a la comunidad hacía de las comidas un tiempo especial de alegría y buen trat; establecía un excelente ambiente de risa, chistecillos y anécdotas; por otro lado, era muy apegado al cumplimiento de la Regla, a la antigua, quizá escrupulosamente regular. En algunas ocasiones le costaba mucho dejar a un Hermano hacer otra cosa, como el día en que Saltillo se cubrió de nubarrones, que presagiaban heladas y nevadas, el Hermano encargado de los Scouts le pidió ir a la sierra, por una patrulla que estaba acampada allá; él puso muchos peros y, al fin cedió. A las pocas horas de estar ya los niños en Saltillo se produjo una nevada de más de medio metro, una de las mayores nevadas de este tiempo”[2].
Supo llevar muy bien su comunidad, con todo que algunos de los Hermanos eran algo especiales, por sus ideas, o por realizaciones que querían hacer, como en todo.
Le gustaba poner apodos a algunas de las personas que trabajaban en la casa o en el Colegio. A una de ellas le llamaba “María la pecadora” y, una vez que estaba prendida toda la comunicación en los salones la llamó: “María, pecadora, tráeme mis aguas negras, no seas ingrata” lo que quería era un té que le habían recetado para la diabetes...[3]
Hay que decir que era muy apostólico. Atendía personalmente ayuda de Hermanos y jóvenes de Acción Católica, y de varios centros de catecismo. Recurrió al Señor Gobernador y a la primera dama, Señora Dora González de Madero, para obtener los fondos necesarios para el apostolado y los niños.
El verano de 1968 marcó el final de la estancia del Hermano Francisco en Saltillo y de su directorado. Su salud, deteriorada por la diabetes, le producía cansancio y los superiores juzgaron conveniente que dejara de ser el primer responsable de la obra que animaba.
Gómez Palacio, Dgo. Instituto Francés de La Laguna
El Hermano Francisco llega a la Comunidad del Francés en agosto de 1968, nuevamente en filas, después 13 años de directorado. Era una comunidad de 16 Hermanos. El Hermano Director era el Hermano José Elcoro, hombre sabio, prudente y un gran religioso, que supo escuchar y ser amigo del recién llegado. En septiembre se estrenó como coordinador de la Primaria y, en el histórico señalan el trabajo realizado por el Hermano Francisco, juntamente con el Hermano Andrés Careaga, en apoyo de la gran inundación que se vivió en La Laguna, el 15 de septiembre. El colegio fue albergue y los dos Hermanos trabajaron arduamente para darles alimento a varios cientos de personas damnificadas, que se alojaron en las clases de la Primaria, no pudiendo reiniciar las clases hasta el 28 de septiembre[4].
La estancia del Hermano Francisco Alva Díaz Barriga en esta ciudad, nos la trasmite su Director, en una forma muy original, son sus vivencias y, hace un retrato muy interesante de nuestro Hermano:
“Conviví con él y, con mucho gusto, en el Instituto Francés de La Laguna. Yo era Director y él, Coordinador de la Primaria, allá por los años 1969 a 1972. Y, a pesar de todo, admirable el Hermano, que ya había sido Director de Colegio y, ahora, con sencillez, asumía funciones de Coordinador de Primaria. “Ahora era, según él, como dijo Juan Diego a la Virgen: un don nadie, una hoja al viento, un animal de carga, un peldaño de la escalerita”. Había tenido una mejor salud, ahora “padecía muchos males”, pero nada impedía su entrega total, su entusiasmo, su compañía a los jóvenes y niños en su apostolado y, también en sus momentos de solaz y de paseos. Caminaba con ellos y regresaba a la casa “rendido y sin alientos”, pero puntual a la oración y listo para el chascarrillo comunitario.
Nadie tan folclórico, ocurrente, imaginativo y disfrutador del “bulling”, como él. Un Hermanos con quien era un gusto vivir: alegre, platicador, servicial, cumplido en su vida comunitaria. Hermano que sabía escuchar y que daba con toda sinceridad y seguro acierto, su punto de vista.
Sus devociones a la Virgen María, a San José, a los Ángeles de la Guarda, a San Juan Bautista de la Salle, eran sobresalientes, peculiares y populares. El defendía con corazón sus prácticas, muy suyas y, muy originales de piedad. Enterrar la imagen de San José en los terrenos que él quería que se le donaran, invocar a los Ángeles de la Guarda para evitar lo que él consideraba tentación por parte de alguna dama de la que él sospechaba alguna mala intención. María Santísima y, cuidado si alguien no la invocaba al concluir la oración, pues para el Hno. Francisco eso representaba un desacato, que ni el Santo Fundador hubiera perdonado.
Sus frases inolvidables lo hacían simpáticamente único:
Si se trataba de una invitación a una carne asada, la respuesta espontánea era: “No tengo alientos, pero… sí voy”. La sospecha de que la tentación acechaba a los internos la reportaba con “santo celo y pasión”, como “las mafufas rondan acechando a los muchachos del internado y, tú, director te quedas inactivo en tu lectura espiritual”. Su manifestación de cansancio era: “No tengo alientos !!!”. Diabético, se quejaba frecuentemente, lo que no lo impedía de darse sus “pequeños recesos” y “dulces gustos”, para luego, evidentemente, quejarse más, como “varón de dolores”. Así nació el mote que usualmente le aplicábamos en la comunidad: “varón de dolores” o simplemente, “varón”.
Frente a alusiones sobre “el otro sexo” el pretendía escandalizarse, lo que no le impedía para nada tener numerosas damas “piadosas”, como sus grandes admiradoras, bienhechores y amigas, que le seguían manifestando su afecto y amistad, a pesar de los años. Las “malas palabras”, pronunciadas por Hermanos, con voluntaria malicia para que las oyeran los “castos oídos” del Hno. Pancho Goretti, arrancaban de él espavientos de escandalizado y múltiples jaculatorias. Vivía sus muy peculiares contradicciones: afirmaba que se cansaba, pero sí acompañaba, afirmaba que ya no quería comer, pero sí se le ofrecía, lo aceptaba con ansia, total, “una vez pasando, no es nada”, lo que sí era evidente es que si se le invitaba a los “rezos” (a la oración) él iba sin dilación.
Hermano simpático, pero también con rasgos de imprudente. Nadie de la comunidad olvida aquella competencia de adornos navideños en la que el Hermano Jesús, Hermano joven y entusiasta de la comunidad, arregló con especial esmero y con apoyo de padres de familia y alumnos su salón de clase, que era 6to. “A”. Llegó el jurado calificador. Visitó y admiró los adornos. El Hno. Francisco proclamó con especial énfasis, por micrófono, ante padres de familia, alumnos y maestros, los resultados. La proclama fue “el mejor salón… el mejor salón… recalcó, es, es… 6to. “A”, gritería y alborozo del Hermano joven y de sus alumnos, “peeero… peeero… continuó proclamando el Hno. Francisco, coordinador de la sección, gana 6to. “B” ! gritos y enojo de los de 6to. “A” ¿pero por qué?, se le preguntó más tarde, a lo que respondió con convicción: “Es que en 6to “A” ayudaron los papás, y en 6 “B” lo hicieron solo los alumnos”…Tendría el Hno. Francisco sus razones, pero su imprudencia no se le perdonó.
En alguna trágica ocasión salió él, “invadido por el santo celo por la salvación de las almas” para “ahuyentar al demonio”, presente en chicas que, según él estaban provocando a los alumnos internos. Salió de la casa, “Villa Anita”, la llamábamos, les gritó, las amenazó, las persiguió y a una de ellas la tiró de los cabellos. La venganza no se hizo esperar. Hubo “dimes y diretes”. Había amenaza contra el Hno. Francisco. La dirección del Colegio tuvo que contratar a un guardia profesional para que acompañara, durante todo el día, y largos meses, al Hermano “defensor de la castidad”, ahora ya “Pancho Goretti”, acompañado siempre por su paciente “Angel de la Guarda”, que felizmente nunca tuvo que actuar.
Hno. Francisco Alva Díaz Barriga, Pancho Goretti, Varón de dolores, o simplemente Varón, ¡cómo te hiciste querer por todos!, ¡cómo nos reímos contigo!, ¡cómo nos soportabas y te soportábamos!, ¡cómo te “escandalizabas” y reprendías al Hermano que fallara a un ejercicio comunitario: oración, lectura espiritual, puntualidad en las comidas, recreos comunitarios! Nada aparentabas perdonar, pero se te aceptaba, con un guiño de “ya, ya..” y es que te estimábamos. ,
Era sumamente celoso de sus ejercicios espirituales y, un tanto cuanto, escrupuloso, para nuestros momentos de descanso, como el ver una película.
1971-1972. En el verano del año de 1971 recibe el cambio al Instituto Laguense. Va ahora a tomar el grupo de sexto año. Fue feliz en este grado y, varios de sus alumnos entraron al Noviciado Menor de León, motivados por el entusiasmo y entrega del buen maestro que les había tocado. Él defendió con todo su corazón el que no se cerrara este colegio. En el Capítulo II de Distrito dijo que estaba dispuesto a vivir en una comunidad de uno... fue un ejemplo de entrega a su misión de educador.
1972-1973 Director del Colegio La Salle de Delicias.
La situación del Colegio de Delicias era un problema, por falta de alumnos a causa de crisis económica que se vivió en la región, cuya fuente de sostenimiento era la agricultura. En 1970 el Colegio La Salle se fusionó con el de la Religiosas americanas del Colegio de la Paz. Al final del curso escolar 1972-1973 se cerró la Comunidad de Hermanos, que estaba conformada por tres ilustres lasallistas: los HH. Rafael Servín Díaz Barriga y el Hermano Javier Velázquez, afirmando nuestro Hermano su título de “ángel exterminador”, porque le tocó el cierre de las comunidades de Lagos y de Delicias. El Consejo de Distrito en su reunión de enero había decidido la clausura de la Comunidad y del Colegio para julio de 1973.
[1] Testimonio del Hermano Argeo Blanco
[2] Testimonio del Hermano Genaro Velazco
[3] Testimonio del Hermano Genaro Velazco
[4] Histórico de la Comunidad del IFL 1968
El Hermano Francisco Alva, padrino de Toma de Hábito del Hermano
Luis Fernando Gaytán
Pastoral Vocacional
En 1973 es nombrado encargado de Pastoral Vocacional. El primer año su comunidad base fue Gómez Palacio, Dgo, el segundo fue la Casa Central, en Monterrey.
Su compañero de correrías fue el segundo año el Hermano Alejandro Bünsow y, con gran empeño y celo recorrieron todo el Distrito, en búsqueda de jóvenes generosos que quisiera servir al Señor.
Con su don de palaba y su capacidad de empatía, estableció muy buenas relaciones con los jóvenes que visitaba en los colegios; su compañero de correrías lo describe así: “Un extraordinario Hermano, con una fe a prueba de todo y, con un espíritu siempre alegre y dispuesto a trabajar, sobre todo en el terreno vocacional. Tenía un gran celo apostólico.
Su sencillez era notable, rallando en la ingenuidad, por lo que lo hacían simpático. Hicimos una mancuerna formidable, tanto que, cuando falleció mi mamá, le pedí que me acompañara a repartir sus pertenencias entre mis hermanos, lo cual ayudó para que fuera todo dentro de un ambiente fraterno.
Era de excelente relación, tanto con los niños como con sus familias, lo que facilitaba los permisos para ingresar a una Casa de Formación.
Nunca lo escuché decir una majadería, su máxima expresión de desagrado era “Laralá”, de ahí su apodo.
Acostumbramos trabajar dividiéndonos el Distrito, pero en algunos lugares, como La Laguna y Monterrey, trabajamos juntos, dividiéndonos las secciones: él en la primaria y, yo, en secundaria y Prepa. A las visitas familiares normalmente íbamos los dos. Teníamos dos retiros con los que formaban el grupo vocacional y el campamento de verano en La Asunción. Procuramos en cada ciudad visitar a las familias de los jóvenes formandos y de los ya hermanos, así como la fundación y animación del grupo de oración San Benildo[1].
1976-77. Vuelve al Instituto Francés de La Laguna, como profesor de primero de secundaria. Solo permanecerá ese año, pues lo espera la Perla Tapatía, donde dará clase a los Aspirantes, que se han trasladado de León a Guadalajara.
El Colegio Febres Cordero lo recibe como maestro de primero de secundaria, dará las clases de Historia y Catequesis. Fue muy estimado por los alumnos, pero no por eso dominó totalmente la disciplina.
1981 Ciudad Victoria
El trabajo en Ciudad Victoria, en momentos estará dividido, ya que colaboró tanto en la Primaria como en la Secundaria y, en algunos años participó, los primeros seis meses de los cursos escolares, como ayudante en el Postulantado de Guadalajara.
En Ciudad Victoria va a fundar una obra de ayuda a las personas de menos recursos. Él mismo relata lo siguiente: “Corría el año de 1981 cuando, buscando una colonia necesitada de catequesis, me encontré con el Señor Cura, Antonio Crespo, que me recomendó la colonia Vicente Guerrero.
El número de alumnos creció tanto que fue necesario pedir un terreno al gobierno del Municipio. Y para esto se fundó el Patronato que lo legalizó. Después de Dios y del “Gran San José” los trámites salieron a pedir de boca.
El cielo se vale también de los medios humanos; fue así como con la recomendación de las Sras. Leticia C. de Manotou y Luz Elena de Rodríguez, esposas del Gobernador y del Presidente Municipal, el venerable Congreso del Estado publicó en el Diario Oficial el decreto por el cual se escrituraba a FRANALBA un predio de 4,207m cuadrados.
Los objetivos de la Asociación Civil son: Promover la cultura y los valores morales, espirituales y comunitarios de los adolescentes, por medio de la instrucción y la convivencia. En el terreno se ha construido un salón de usos múltiples. Este es el inicio de otros salones donde se impartirán: carpintería, electricidad, herrería, cocina, primeros auxilios, corte y confección, dirección espiritual, con el fin de preparar personas para que realicen trabajos, ya sea de ayuda en casas, o bien, pongan su propio negocio.
Nuestra forma de solventar gastos consiste en encontrar donantes, maestros que den clase gratuitamente. ¿Quiénes colaboran?: los alumnos de Preparatoria del Colegio José de Escandón y un Hermano de la comunidad.
Se han recibido ayudas del Gobierno del estado, del Club Rotario Internacional y de la Sociedad de Padres de Familia del Colegio...
Las ideas, como los sueños, cuando son convincentes y nobles, se persiguen hasta alcanzarlos[2].
La obra, después del cambio del Hermano Francisco, se quedó un poco en espera para nuevos planes, que vinieron con la apertura de la Preparatoria Vespertina, para personas necesitadas y, ahora se llama Plantel Oriente del Colegio José de Escandón.
El Hermano Francisco fue creativo, supo alargar la mano y pedir, ciertamente no para él, sino para ayudar. En momentos, ese pedir no era tan oportuno, como cuando estuvo en el Postulantado que, iba al mercado y mucha de la verdura y fruta que traía a casa era regalada, pues él decía que era “Padrecito” y estaba muy necesitado... todo salió bien, hasta el día que le pidieron que celebrara una Misa... y claro que lo fue; ahí terminó sus idas a ese mercado.
El Fin de la Ruta:
Sus pasos no se tornaron lerdos, ni sus reacciones lentas, su trabajo si tuvo que ser pausado, aceptó dejar de impartir clases, pero pidió ser titular de primero de secundaria y dar reflexiones en los grupos de secundaria, actividad que fue muy apreciada y aprovechada por los alumnos del Colegio La Salle de Monclova.
Su relación con los adolescentes era de confianza, cercanía y cariño; con ellos fundó un grupo a quienes llamó “Dorados de María”; niños de primero de secundaria a quienes les proponía ciertas prácticas religiosas, insistiéndoles mucho en que guardaran su castidad, idea en la que insistía mucho, tanto cuando estuvo en Guadalajara, como en Ciudad Victoria. Los Hermanos, por chotearlo le decían “el santo varón” o bien “ Goretti” . El Hermano Jorge García, que era su director en Monclova, muchas veces le llamó la atención, pero él decía que el celo por la gloria del Señor le urgía hacer eso...
Cuando llegó a Monclova, sus riñones no le funcionaban adecuadamente, a causa de la diabetes, enfermedad con la que convivió largos años y, hubo necesidad de que se aplicara la diálisis, que le ayudara a purificar la sangre. Este tratamiento tiene sus consecuencias y una de ellas es que pueda ocasionar un infarto. Durante los primeros meses un Hermano le ayudaba y, él, poco a poco se independizó, hasta lograr hacerse la diálisis por sí mismo.
En tiempo de vacaciones estaba en plan de descansar en Saltillo, donde ya había Hermanos mayores y enfermos, él lleno de entusiasmo revivió tiempos idos, visitó antiguas amistades pero, un día, haciéndose la diálisis, que tenía que practicarse dos veces por día, su corazón falló, era el atardecer del 20 de julio de 1994, cuando recibió la llamada a presentarse delante de su Señor, a quién le había consagrado su vida y por quién con gran entrega y generosa abnegación había trabajado en la viña del Señor.
Adiós al Hermano Francisco Alva Díaz Barriga
Hermano Francisco, has sido fiel al Señor en el día a día, por eso estamos contentos y nos alegramos.
Ha tomado lugar en su vida la Utopía de seguir de cerca a Cristo y de vivir con radicalidad el Evangelio y, ha sabido encarnar su bautismo y su consagración como religioso, haciendo efectivo su compromiso diario con el Señor Jesús.
Por esto, ha oído con gran gozo, el día de ayer, el Hermano Francisco Alva, el “VEN BENDITO DE MI PADRE...” porque estuve necesitado de educación y cariño y dedicaste tu vida plena en servirme en los niños y los jóvenes, como Hermano Lasallista, por tanto, entra en el gozo de tu Señor.
Hermano Francisco, por tu fidelidad día a día, te hiciste uno con los oprimidos y sentiste profunda compasión por ellos y te comprometiste generosamente en el campo de la educación y de la difusión del Evangelio, hasta conquistar una armonía personal con una coherencia interior estructural de tu persona, palpándose en ti armonía, autenticidad, hasta en los detalles mínimos, que otros quizá descuidamos, tales como la atención a los pequeños, el respeto total a los alumnos, la erradicación del egoísmo, el cuidado de las cosas comunes, la entrega generosa a tu trabajo de educador, la honestidad para vivir la Regla del Instituto Lasallista, la atención a los demás en la correspondencia epistolar, la no acepción de personas...
El vivir día a día es la prueba más fiable que pasaste, para mostrar la calidad de tu vida, vivida de acuerdo al Evangelio y al Espíritu de La Salle.
En ti vemos, este día, en que te damos el ADIÓS HERMANO que se nos adelanta, realizada la consigna “Ser lo que se es. Hablar lo que se cree. Creer lo que se predica. Vivir lo que se proclama hasta las últimas consecuencias y en las menudencias diarias”.
Hermano, has sabido llegar al heroísmo de los de diario, de lo doméstico, de lo rutinario de la vida de maestro, de la fidelidad hasta en los detalles obscuros y anónimos, por eso nos alegramos contigo, ¡Hermano Francisco, como fuiste fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho, entra en el gozo de tu Señor[3]
Hermano Juan Ignacio Alba Ornelas
[1] Hermano Alejandro Bünson
[2] H. Francisco Alva La Salle en México Norte junio de 1988 extracto del artículo
[3] Oración fúnebre pronunciada por el Hermano Visitador en la Eucaristía de su entierro.
SEMBLANZA
Del Hno. Francisco Alba Díaz Barriga f.s.c
* El Hno. Francisco Alba Díaz Barriga nació d 5 de abril de 1927, en Quiroga, Mich.
* Fue el quinto de una familia de nueve hermanos.
* Ingresó al Aspirantado Menor de Tacubaya, D. F. d 5 de enero de 1942, permaneciendo en el por tres ellos.
* 03-12-1944 Principia su Postulantado en Tlalpan, D. F.
* 26-01-1945 El Hermano Francisco recibe el Hábito de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Con este acontecimiento principia su Noviciado, que termina el 26 de enero de 1946. En esta misma fecha pronuncia sus Primeros Votos.
* 26-01-:1946 Principia d Escolasticado en Coyoacán, D. F. Por circunstancias especiales permanece en él solamente un año, pasando después a la Comunidad de Puebla.
* 23-01-1947 Llega el Hno. Francisco a la Comunidad del Colegio Benavente, en la Ciudad de Puebla, para encargarse de un Cuarto año de Primaria.
* 25-01-1946 Pasa a formar parte de la Comunidad del Colegio Simón Bolívar. En esta comunidad permanece cuatro años.
* 10-01-1952 Inicia su apostolado con los Infantes de le Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en el Tepeyac. Tomando, después de poco tiempo, la dirección de la Escuela Cristóbal Colón, dependiente de la Basílica. En este puesto duró seis años.
* 03-05-1959 Toma la dirección del Colegio Ignacio Zaragoza, en la Ciudad de Saltillo.
* 25-05-1965 Pasa el Hno. Francisco a formar parte de la Comunidad del Instituto Francés de La Laguna, como encargado de la Primaria y del Internado de los más pequeños.
* 20-05-1971 El Hno. Francisco pasa a la Comunidad de Lagos de Moreno, Jal., encargado del Sexto de Primaria.
* 10-05-1972 Toma la Dirección de la Comunidad del Colegio De La Salle de Delicias, Chih.
* 25-05-1973 Principia su apostolado como Director Vocacional.
* 14-05-1975 Pasa a formar parte del Instituto Fraudes de La Laguna, como maestro de Sexto año.
* 27-05-1977 Toma la Dirección de la Primaria del Colegio Febres Cordero, en la Comunidad de Guadalajara.
* 25-08-1951 Principia su apostolado en d Colegie José Escandón, en Cd. Victoria, Tam. Prolongó su estancia en esta Comunidad donde dejó una obra social muy importante.
* Al terminar su estancia en Cd. Victoria, hacia finales de la década de los ochenta, el Hno. Francisco pasa sucesivamente a la ciudad de Guadalajara para ayudar a la formación de los Postulantes y en la catequesis de la Primaria del Colegio Febres Cordero.
* Va después a la Ciudad de Monclova. al Colegio La Salle, pasando temporadas en el Colegio Ignacio Zaragoza, de Saltillo, ciudad que tanto amó Hno. Francisco y donde murió el 20 de julio de 1994.
Que d Señor que dijo: "Todo lo que hagan por los más pobres, lo hacen conmigo", lo tenga en su Reino.