La fisiología articular es un campo dentro de la biomecánica y la kinesiología, encargada de estudiar el comportamiento de las articulaciones en relación con el movimiento humano. Las articulaciones forman el eje estructural del sistema musculoesquelético, permitiendo la movilidad y estabilidad necesarias para la función corporal. Su correcto funcionamiento depende de la integridad de las estructuras óseas, cartilaginosas, ligamentarias y musculares que las conforman.
El estudio de la fisiología articular abarca múltiples dimensiones, desde la descripción anatómica hasta el análisis de los patrones de movimiento y la interacción entre estructuras. La comprensión de estos aspectos permite la evaluación de la movilidad normal y la detección de alteraciones que pueden derivar en disfunciones del movimiento humano. Entre los aspectos clave de la fisiología articular se incluyen la clasificación de las articulaciones según su morfología y función, los movimientos articulares en relación con los planos y ejes del cuerpo, los patrones artrocinemáticos y las estrategias de estabilización articular.
El conocimiento detallado de la fisiología articular es fundamental para diversas disciplinas, especialmente en la kinesiología y la rehabilitación. Permite el diseño de programas de tratamiento y prevención de patologías articulares, facilitando una recuperación óptima en pacientes con alteraciones del movimiento. Además, contribuye a la optimización del rendimiento físico en poblaciones deportistas y a la educación postural en el ámbito clínico y ergonómico.