Reflexiones de estudiantes
Darío Zoel Cabañas
Estudiante de Grado en Bellas Artes. Universidad Complutense de Madrid.
Desde mi perspectiva personal, la primera ventaja evidente que encontré al iniciarme en el dibujo digital fue la inmediatez. Como artista figurativo contemporáneo, concedo gran importancia al encaje en mis dibujos. Suelo optar por un encaje expresivo que se abstrae pero que no deja de ser realista y fiel a la realidad. Dibujando en mi móvil con la goma de un bolígrafo, esta tarea no me tomaba más que unos pocos minutos, y lo más impresionante era que podía hacerlo en cualquier lugar, sin necesidad de una gran concentración, ya que solo requería calcar. Mi productividad aumentó considerablemente; durante las dos horas diarias en el transporte público o en las esperas de la vida cotidiana, podía continuar siendo productivo y trabajando.
En cuanto al discurso más conservador de que si se calca "no vale" o pierde registro, solamente estoy de acuerdo con lo segundo. Pienso que, si como especie inteligente desarrollamos herramientas para facilitarnos las labores, no utilizarlas no sugeriría tal inteligencia. Considero que en una obra plástica importa el resultado, no su mérito. En cuanto a la pérdida de registro, también creo que es responsabilidad del artista ser capaz de recuperarla por distintos medios, ya que calcar no significa simplemente hacer una silueta, y ahí es donde entra en juego el oficio de cada uno.
Suelo comenzar a dibujar basándome en una foto, y en mi primer dibujo digital elegí hacer un autorretrato. A primera vista, es evidente la falta de experiencia ya que es una primera aproximación a algo que nunca me había interesado. Es un popurrí de técnicas con las que estaba probando y, sin embargo, el retratado soy yo y no es el retrato de cualquier otro individuo que se me parezca. Para el tiempo que le dediqué, en un dibujo tradicional es posible que no hubiera parecido ni humano. En nuestra época contemporánea, una buena base técnica no es necesaria para ser considerado un buen artista; supongo que en tal caso estaríamos hablando de un artesano. Este es un discurso ampliamente discutido y sobre el cual ya se ha alcanzado un gran consenso social. Sin embargo, si tu arte se apoya en un alto porcentaje en la técnica, necesitas muchos años de aprendizaje y experiencia, sin poder permitirte dejar de mejorar y practicar, pues en el momento que lo abandones, inevitablemente perderás práctica. Esta es una de las razones por las cuales el arte digital representa un cambio significativo en comparación con el arte tradicional, y eso sin entrar al tema de las nuevas inteligencias artificiales. No se requiere tanto esfuerzo como en el dibujo tradicional.
En el ámbito digital, me he dedicado bastante al retrato. Es complicado hacer un retrato que sea un buen dibujo y que, a su vez, se parezca al retratado. además, por eso aprovecho bastante el dibujo digital. Con las facilidades que ofrecía el “regalarlos” enviando la foto por WhatsApp, me dediqué a hacer retratos para mi familia y amigos, y es algo que a día de hoy sigo haciendo de manera bastante sencilla y amena.
Como escultor, mi aproximación a la pintura también es escultórica, y le doy gran importancia a las texturas y las muestras procesuales. Este es el mayor inconveniente que encuentro en la pintura digital. Ofrece una cantidad ilimitada de tonos suavizados pero es prácticamente imposible crear una apariencia de textura real. Fue un fracaso intentar recrear las texturas y pinceladas de "Perro semihundido". Aunque, de hecho, a continuación muestro texturas como el pelaje del puma, las hojas del paisaje, la apariencia de las escamas de los cocodrilos o las telas de una puerta, son texturas muy suavizadas que se alejan de la expresión y dureza que se puede lograr en la pintura tradicional y, lo cual, es esencial en mi obra plástica.
Aunque es lógico pensar que, al tratarse de un concepto bidimensional, es normal que no existan texturas duras y expresivas, no creo que esto sea así. La obra mostrada a continuación; "Rosa en negro" es un cuadro informalista de 100 x 60 cm que realicé el año pasado. Las sensaciones que transmiten sus texturas, incluso en una fotografía, son muy diferentes y potentes. El cuadro en sí tiene un notable relieve y diversos registros; la rosa es, en sí misma, una construcción escultórica que sobresale del cuadro. Aunque en la fotografía se pierde gran parte del efecto, sigue siendo mucho más impactante que cualquier textura o tratamiento más rudimentario que se pueda lograr digitalmente.También es cierto que no todas las texturas son imposibles de recrear digitalmente. Por ejemplo, en este dibujo mi objetivo fue que pareciera un dibujo tradicional a sanguina, y parece bastante plausible. Utilicé como fondo una plantilla de papel de bocetos manchada, otra de las ventajas del dibujo digital. Como mencioné anteriormente, es responsabilidad del propio artista no perder o recuperar los registros que se pierden al dibujar en digital.
Hasta ahora me he referido al ámbito digital centrándome en la obra que se puede crear, sin considerarlo como una herramienta. En el transcurso de este mismo año, he realizado varios trabajos en los que la pintura digital ha sido una herramienta crucial. Un ejemplo es un mural realista de 2,2 x 5 metros que pinté con pintura sintética en un cierre metálico, donde el dibujo digital resultó de gran ayuda para obtener un resultado con técnicas tradicionales. Utilicé como fondo una fotografía del cierre y, sobre ella, dibujé el boceto del cocodrilo que ya mostré anteriormente. De esta manera, el graffiti que ensuciaba el cierre me sirvió como cuadrícula gracias al boceto digital. Otro ejemplo ha sido la creación de un fotomontaje de una escultura de un rinoceronte para instalar en una plaza. Aunque no domino Photoshop, he aprendido a pintar en digital. En lugar de contratar a alguien, opté por hacer lo que sé: pintar.
Existen otros ejemplos, como utilizar lo digital para corregir un dibujo a lápiz, ayudarme con el encaje de una escultura o su composición corrigiéndolo en fotos, etcétera. Sin embargo, estos dos casos me parecen muy buenos ejemplos de la practicidad en la vida real que poseen las nuevas tecnologías en cuanto al arte tradicional. Lejos de ser enemigos, son poderosos aliados.
Darío Zoel Cabañas
Estudiante de Grado en Bellas Artes.