Un asesor podría definírsele como un profesional cuya misión es ayudar y encaminar por la ruta correcta a la organización que requiere de sus servicios, descansando gran parte del valor de la asesoría en su experiencia para hacer un diagnóstico correcto. Un asesor externo apoya a la gestión de una empresa, casi siempre soportado en contratos a mediano y largo plazo que buscan resolver los problemas que se presenten, diagnosticándolos y proponiendo recomendaciones reflejados en los informes que emite.
Por su parte un consultor es un profesional experto en áreas específicas y con amplia trayectoria, que ayuda a los negocios que acuden a él para resolver problemas particulares que se le plantean o a atender asuntos sobre los cuales se le solicita su opinión, y su relación con la empresa, a diferencia de la asesoría, usualmente, es a corto plazo.
Con frecuencia se cree que los asesores y consultores realizan funciones similares, pero no es así. Entre otras cosas, se distinguen porque, mientras los primeros apoyan la gestión general de una compañía, los segundos, con base a su experiencia en un área particular, ayudan a solucionar problemas específicos.