El empleo de letras aisladas para expresar ideas concretas es una manera eficaz de aligerar la toma de notas. Sin embargo, el uso del alfabeto propio de las lenguas de trabajo puede dar lugar a confusión. Por lo tanto, en el caso de la interpretación entre el francés y el español, una buena solución a esto es emplear un alfabeto diferente del latino, como el griego.
Una vez más, no se debe intentar dotar a cada letra de un significado, ya que, durante la fase de escucha, el intérprete no puede permitirse dedicar tiempo y esfuerzo a recordar qué letra había escogido para cada idea. En consecuencia, una buena estrategia es contar con un número reducido de letras para ideas que aparezcan de manera frecuente en los discursos.
He aquí las que yo he ido incorporando a mis notas:
Finalmente, también empleo el alfabeto griego en algunas abreviaturas que se suelen emplear frecuentemente, para evitar confusiones en la lectura, como πol ('política') o εk ('economía').