La Corona de Aragón estaba formada por los condados catalanes y los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca. Era una unión dinástica pues cada territorio tenía sus propias leyes, instituciones y costumbres que el rey respetaba.
El rey aragonés tenía menos poder que el monarca castellano: no podía establecer impuestos ni leyes sin la aprobación de las Cortes, y cada territorio tenía sus propias Cortes (Aragón, Cataluña y Valencia).
Existían instituciones que velaban por el cumplimiento de las leyes aprobadas en las Cortes y por el respeto de los fueros o leyes propias de cada territorio: eran la Generalitat en Cataluña y Valencia, y el Justicia en Aragón.
La Corona de Aragón tuvo una expansión por la Península Ibérica menor que la Corona de Castilla. Pero emprendió una importante expansión por el Mediterráneo desde finales del siglo XIII, conquistando Sicilia, Cerdeña y Nápoles.
Las actividades económicas más importantes eran:
La agricultura y la ganadería: las huertas ocupaban grandes extensiones en Valencia y la ganadería ovina se desarrolló en Aragón.
El comercio: mantenían fluidas relaciones comerciales con muchos países. Los mercaderes catalanes, valencianos y mallorquines contaban con consulados del mar (delegaciones situadas en diversas ciudades europeas, asiáticas y africanas para arbitrar en los conflictos entre mercaderes).
Actividades manufactureras: se desarrollaron especialmente el trabajo del hierro, la construcción naval y la industria textil.