Seguramente alguna vez te has preguntado ¿qué tiene que ver la retorica con la Biblia? ¿El Tipo,El Símbolo, La Parábola...etc?
Aunque la Biblia ha de interpretarse literalmente, conviene recordar que, como cualquier otro escrito, contiene figuras retóricas que deben ser interpretarse como tales y a la luz de su propósito original. Al tratar de interpretar fielmente la Palabra de Dios, encontrará que le servirán de ayuda las siguientes definiciones de las distintas figuras retóricas.
Las figuras retóricas son palabras, frases o expresiones que se usan de manera figurada, más bien que en su sentido literal.
En la interpretación bíblica es muy importante reconocer el uso del lenguaje figurado. Por ejemplo, ha habido gran controversia en la iglesia en torno a las palabras de Jesús con relación al pan durante la última cena:
“Y tomó pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, por vosotros es dado” (Lc 22:19).
Hay quienes creen que el pan realmente se convierte en el cuerpo de Cristo (doctrina de la transubstanciación, mientras que otros creen que Jesús sólo está empleando una metáfora, y que el pan es símbolo de su cuerpo.
Los tres principios que deben observarse al estudiar el lenguaje figurado son:
1. Comprobar que el autor está, en efecto, empleando lenguaje figurado.
2. Identificar el tipo de lenguaje figurado que ha usado el autor: símil, metáfora, hipérbole, etc.
3. Seguir las pautas pertinentes para la interpretación de lo que el autor quiso decir mediante su uso de esa figura retórica en particular.
En su estudio de las Escrituras, le servirá de mucho poder identificar las figuras retóricas usadas por el autor. A continuación se ofrecen definiciones breves de los diferentes tipos de lenguaje figurado que se emplea en la Biblia.
* El símil: es una comparación expresada de dos cosas o ideas diferentes, y ocurre a términos comparativos (como, tal… como, así también, semejante a, se parece a). Por ejemplo, Apocalipsis 1:14: “Sus ojos como llama de fuego.”
* La metáfora: Implica una comparación entre dos cosas diferentes. La metáfora no recurre a términos comparativos (como, tan… como, así como… así también, semejante a, se parece a), sino que afirma la relación de identidad, como en Juan 6:48, donde Jesús dice:”Y soy el pan de vida.”
* La hipérbole: es una exageración deliberada qué procura recalcar algo. La hipérbole puede hallarse en todos los idiomas y es muy común en las lenguas semíticas. Por ejemplo: “Me he consumido a fuerzas de gemir; todas la noches inundo de llanto me lecho, riego mi cama con mis lágrimas” (Sal 6:6)
* La metonimia: es una figura de asociación que ocurre al a mención de algunos objetos para referirse a otros objetos o ideas de alguna manera relacionados entre sí. Un ejemplo de metonimia lo constituye el siguiente anunciado: “Salían a él toda la provincia de Judea.” La metonimia consiste en el uso de “provincia”, ya que no era la provincia la que salía a él, sino la gente que habitaba en la provincia. Note, de paso, la hipérbole presente en la frase “toda la provincia”.
* La sinécdoque: es una figura de asociación en la que se designa un todo con el nombre de una de sus partes, o viceversa. Así se usa con frecuencia la ley para referirse al Pentateuco (los primeros cinco libros del Antiguo Testamento), a los Diez Mandamientos o a todo el Antiguo Testamento.
La sinécdoque ocurre también cuando se usa un singular en lugar de un plural, o viceversa. Ejemplo de ello es Jeremías 25:29, donde Dios dice que va a traer “espada… sobre todos los moradores de la tierra”. El singular “espada representa muchas espadas.
* En la prosopopeya, o personificación: se atribuye a los objetos inanimados características propias de los seres animados, por ejemplo, cuando los árboles aplauden y los montes cantan de alegría (Is 55:12)
* La ironía: consiste en una afirmación cuyo sentido latente es todo lo contrario de lo que parece afirmarse, y se usa para recalcar algún punto. Cuando no resulte fácil discernir si la afirmación es irónica, considere primero si su sentido literal encaja con el contexto; examínela luego como ironía figurada. Si tiene sentido y encaja en el contexto, entonces es realmente una expresión irónica. De lo contrario, considérela como una afirmación verídica.
Estos son dos ejemplos de lo que es la ironía:
1. En 1 Reyes 22:1-23, un profeta verdadero le dice al rey lo que éste espera escuchar, aunque en realidad está mintiendo. Resulta evidente que está hablando en tono irónico, ya que el rey le ordena dejar de profetizar con falsedad y decir la verdad.
2. En 1 Corintios 4:8, Pablo les dice a los corintios: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojala reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!” Cuando se lee esto, resulta evidente que los corintios no son reyes, y que tampoco Pablo desea reinar con ellos.
La Parábola
Es un relato ficticio que, no obstante, es un reflejo de la vida cotidiana y procura enseñar alguna verdad o lección moral. Cada detalle de la parábola refuerza el tema principal, pero no se debe tratar de ver en cada punto alguna aplicación un significado espiritual específico.
En sus enseñanzas Jesús recurría con frecuencia a las parábolas, por dos razones: para revelar la verdad a los creyentes, y para ocultar esa misma verdad a quienes la rechazaban o se obstinaban en no recibirla.
Para interpretar una parábola correctamente, haga lo siguiente:
Determine el momento en que se emite la parábola. Puesto que las parábolas aclaran o recalcan una verdad, vea por qué se contó la parábola. ¿Qué dio pie a que se contará?
Averigüe la intención de la parábola. Algunas veces el sentido se expresa explícitamente. En otros casos puede deducirse analizando la aplicación que tiene para los oyentes.
No imponga ningún sentido a la parábola más allá de lo que claramente dice, o de lo que quien la contó quiso decir a sus oyentes.
Identifique la idea central de la parábola. Cada parábola tiene una idea o énfasis central. Los detalles secundarios no deben interpretarse independientemente de la intención principal de la parábola en su conjunto.
Puesto que la parábola siempre tiene un punto de énfasis central, identifique los detalles más sobresalientes. Cuando uno trata de encontrar en la parábola sentidos ajenos a su contexto o poco pertinentes a su énfasis central, ésta pierde su sentido. Los detalles tienen importancia sólo si refuerzan el punto central de la parábola.
¿Cuántos sermones ha escuchado en torno a la parábola del hijo pródigo? Muchos maestros tergiversan el contexto y el sentido de esta parábola al atribuir los más variados sentidos a cada detalle del relato. Jesús contó esta parábola porque quería que los fariseos reflexionaran sobre sí mismos y examinaran su propio corazón cuando murmuraban: "Este a los pecadores recibe, y con ellos come" (Lc 15:2). A fin de recalcar lo que quería decir, Jesús cuenta tres parábolas consecutivas acerca de tres cosas que se habían perdido: una oveja, una moneda y un hijo. En cada una de ellas Jesús repite las siguientes palabras: perdido, encontrado (hallado), pecador (pecar), y gozo (regocijarse). En la parábola del hijo pródigo, Jesús les muestra a los fariseos la bondad del padre frente a la dureza del hermano mayor. De esta manera les muestra a los fariseos que su corazón es como el del hermano mayor y no el del Padre.
Interprete la parábola en el contexto de la cultura de los tiempo bíblicos, y no en el contexto de la cultura de nuestros días. Por ejemplo, en la parábola de las vírgenes prudentes y las vírgenes necias el punto central es: "Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora" (Mt 25:13). El conocer las tradiciones relacionadas con las bodas en el Medio Oriente le proporcionaría nuevas perspectivas para entender la parábola, a la vez que le ayudaría a entender por qué algunas jóvenes estaba listas y otros no.
No establezca ninguna doctrina basada en una parábola como la principal o única fuente de la enseñanza. Las parábolas pueden servir para ampliar o afirmar una doctrina, pero no para establecerla.
La Alegoría
En la alegoría se describe una cosa en función de la imagen de otra. Se trata de un relato con un sentido latente que difiere de los hechos que a primera vista revela el relato. Hay quienes entienden la alegoría como una metáfora amplificada, lo que significa que la alegoría implicaría también una comparación entre dos cosas diferentes. La alegoría es un relato, verosímil o no, cuyo propósito es enseñar una o más verdades que pueden o no estar relacionadas entre sí.
El diagrama comparativo de parábolas y alegorías le ayudara a distinguir las unas y las otras.
Al interpretar una alegoría, siga estas pautas:
Haga una lista de las características de la alegoría.
Tome nota de cualquier interpretación que el texto mismo haga de la alegoría.
Estudie las características de la alegoría en conformidad con los sanos principios de la exégesis bíblica. No contradiga la enseñanza diáfana de la Palabra de Dios interpretando un detalle no explicado de una alegoría de una manera que sea contraria a otras verdades.
No trate de identificar todas las particularidades de una alegoría
La Parábola
La Alegoría
Tiene un punto central
Enseña una sola verdad
Cada detalle de importancia refuerza el tema central o el énfasis.
Puede tener detalles de poca importancia; no es necesario identificar todas sus facetas.
Por lo general el relato es independiente de su interpretación y aplicación.
La aplicación sigue a la parábola.
Puede tener más de un punto central.
Puede enseñar varias verdades.
Puede tener múltiples y variados detalles relacionados con más de un tema.
Puede tener detalles de poca importancia; no es necesario identificar todas sus facetas.
El relato y su significado se entrelazan.
La aplicación se halla en la alegoría misma.
El Tipo
Un tipo es un símbolo profético designado por Dios. La palabra tipo proviene del griego tupos, y significa la marca que queda cuando se golpea o se hace una impresión en un objeto, creando una figura o imagen. Un tipo prefigura algo, o alguien que está por venir. Lo prefigurado recibe le nombre de antitipo.
Un tipo puede prefigurar un solo antitipo, aunque puede tener paralelos con el antitipo en varios puntos. El tabernáculo es un buen ejemplo, ya que es un tipo de la redención del hombre. Según Hebreos 10:20, el velo que separaba el Lugar Santísimo prefiguraba la carne de Jesucristo.
Aun cuando los tipos no estén identificados explícitamente como tales, debe haber alguna confirmación divina que los vincule con sus correspondientes antitipos. Por ejemplo, Romanos 5:14 dice:"No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir." Aquí tenemos la palabra tupos traducida como figura. Adán era tipo, o figura, de Cristo, quien había de venir. En 1 Corintios 15:45 se habla de Cristo como "el postrer Adán". Si la Biblia no designa algo como un tipo, el expositor del texto bíblico debería limitarse a mostrar los paralelos sin llamarlos tipos.
El Símbolo
Un símbolo es algo que representa otra cosa. Por ejemplo, los siete candelabros que se mencionan en Apocalipsis 1:20 representan las siete iglesias a las que se refieren los capítulos 2 y 3 del mismo libro.
Al observar algún símbolo, hay que tener presente lo siguiente:
El objeto usado como símbolo puede simbolizar distintas cosas. Por ejemplo, el agua es símbolo de la Palabra de Dios (Ef 5:26) y del Espíritu Santo (Jn 7:37-39).
Aunque un símbolo puede representar distintas cosas, cuando es símbolo de algo en un pasaje específico, su intención es establecer un solo paralelo. Por ejemplo, Juan 7:37-39 el agua es símbolo del Espíritu Santo, no de la Palabra.
Los símbolos deben interpretarse a la luz del contexto y de la cultura de la Biblia, y no del contexto y la cultura del intérprete contemporáneo.
Los símbolos no tiene limitación de tiempo, y pueden representar algo pasado, presente o futuro.