Autonomía:
Es la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias, así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.
Dependencia:
Es el estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas, o de ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria (ABVD) o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.
Ejemplos:
Una persona autónoma tiene capacidad para decidir, según sus intereses, el campo laboral al que se quiere dedicar, o para unirse a diferentes planes sociales si le apetece. Además, puede desarrollar actividades como vestirse o desplazarse por su casa por sí misma.
Sin embargo, una persona en silla de ruedas (discapacidad física) se encuentra en situación de dependencia, pues la pérdida de autonomía física le impide realizar sin ayuda ciertas actividades, como ducharse. Necesita, por tanto, ayuda de otra persona para llevarlas a cabo. En este caso, la persona con discapacidad física no tiene por qué tener limitaciones a nivel mental; cuando estas existen, la capacidad para tomar decisiones se ve afectada en mayor o menor medida.
Características de la dependencia:
Puede aparecer en cualquier momento de la vida. Desde el nacimiento, de forma repentina en la infancia, la juventud o en la etapa adulta por un accidente o enfermedad, o ir progresivamente apareciendo por el deterioro del organismo conforme este envejece.
Ha aumentado su importancia social. Aunque ha existido siempre, actualmente se le da una mayor importancia, pues ya no se entiende solo como un problema individual o familiar, sino que afecta a la población en general. El desarrollo de leyes sobre la dependencia es un ejemplo de ello. La atención a la dependencia se lleva a cabo a través de los servicios sociales y sanitarios.
Existen diferentes grados de dependencia. Cuanto mayor es el grado de dependencia, más comprometida se encuentra la autonomía de la persona. En función de su grado de dependencia, una persona necesita una mayor o menor ayuda para realizar las actividades básicas de la vida diaria (una, varias, o incluso todas ellas de forma continua) o requiere de un tipo de apoyo determinado (intermitente, limitado, extenso o generalizado).
La dependencia puede afectar a cualquier área de la persona:
– Física (no hay control sobre las funciones corporales y/o motrices).
– Social (con limitaciones para relacionarse con los demás y adaptarse al entorno).
– Psíquica (sin capacidad para tomar decisiones).
Sus causas son heterogéneas:
–La edad y su repercusión por el deterioro del organismo.
– La discapacidad (física, psíquica o sensorial).
– La enfermedad.
De cada uno de los grados hay dos niveles (nivel 1 y nivel 2), según la autonomía y el grado de apoyo que requiera la persona.
De este modo se establecen seis categorías que los profesionales de valoración de la dependencia determinan en cada caso a través del Baremo de Valoración de la Dependencia (B.V.D).
Ejercicios:
1.-Relaciona las siguientes situaciones con el grado de dependencia que corresponda:
Persona mayor que necesita ayuda por las mañanas para asearse y vestirse.
Niño con parálisis cerebral que requiere supervisión constante de otra persona para realizar las ABVD.
Persona con discapacidad visual que, a pesar de que tiene bastante autonomía, requiere ayuda de otra persona más de dos veces al día
2.-¿En cuál de los tres grados la persona tiene una mayor autonomía, en el grado I, II o III?
3.-Caso práctico: Analizar situaciones de dependencia: Lee estos dos casos y compáralos haciendo un análisis sobre las causas que originan la situación de dependencia, el momento, el grado de dependencia y el tipo de apoyo requerido.
Juan es un joven de treinta y un años que ha llevado una vida normal hasta ahora. Un accidente de tráfico le provocó una lesión irreversible en la médula espinal que le dejó tetrapléjico. A partir de ese momento su vida cambió radicalmente, ya que necesita ayudas que antes no requería; por ejemplo, una silla de ruedas para poder desplazarse. Requiere apoyo para la mayoría de las actividades de la vida diaria, pues no puede mover los miembros inferiores ni superiores.
Marina es una pequeña de siete años de edad. Desde que nació presenta una discapacidad física a causa de una enfermedad hereditaria. Gracias a la estimulación y la rehabilitación que recibe desde el primer momento, Marina es capaz de andar por sí misma, aunque a veces requiere ayuda para desplazamientos largos o con un mayor nivel de complejidad, como subir o bajar escaleras, por ejemplo. No tiene limitaciones significativas en la movilidad de los miembros superiores. Necesita ayuda esporádica en determinadas situaciones.