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Sello de Buenas Prácticas



Viajamos en un buque, quizá un transatlántico, aunque no sea precisamente en el Titánic. Solo faltaría que, además de exiliarnos, nos hundiéramos.
También se viaja en balsa, anota alguien a tiempo apenas de hablar, todavía hoy.
Supongamos que hay buenas comunicaciones con una y otra orilla del océano. Salimos sin equipaje, un pasaporte en la boca y llegamos a algún (aero)puerto que acoge a los desarraigados. La tierra soñada por la esperanza o recreada por la nostalgia.
Al cabo de un largo trayecto, a veces media vida, alguien, una agencia amigable y próxima, nos ofrece un billete de vuelta.

Imagen tomada de http://vidanovelada.blogspot.com.es/2011/04/ninoquepiensa-por-mario-benedetti.html
Imagen tomada de http://www.dipucadiz.es/opencms/export/sites/default/dipucadiz/areas/presidencia/publicaciones/galerias/autores/rafael_alberti_546.jpg


La experiencia del exilio ha marcado con sabor a sal y con toda la gama de luces/oscuridades a centenares de artistas de la palabra, poetas, pensadores o periodistas en las lenguas iberoamericanas. No es un consuelo que se produjera a ambas orillas en distintas épocas. Pero significa mucho en la Historia, la sociedad y la literatura de todos esos países que compartimos la memoria cultural, las memorias, las culturas, e incluso la desmemoria.
El aprendizaje en las aulas de cualquier centro en América y la Península Ibérica no puede elegir la desmemoria sin perder la cultura. Al contrario, si contamos y cantamos lo que sabemos, la próxima generación aprenderá a navegar por esas u otras aguas, a evitar los monstruos devoradores de humanos, a cambiar de corazón para que las injusticias no amarguen la sangre ya suficientemente salada de los compañeros de viaje, a que no se derrame ni una gota en baldes sin fondo. Para nosotros, el Atlántico también se ha convertido en "Nuestro Océano", como el Mare Nostrum de los latinos. No obstante, como el río de la vida, las aguas siempre cambian. 

Vídeo de YouTube



Estamos inmersos en un océano-red de conexiones gracias a las TIC, al servicio de redes sociales de aprendices permanentes. Nos educamos abiertamente, cada vez con menos complejos y menos miedos. Los tabúes que rodeaban el uso de las TIC en escuelas, liceos, institutos, etc. se van separando, como las aguas primigenias, en buenas prácticas, menos buenas y francamente malas. Los criterios ya no son dictados por el pavor a lo desconocido, trazando fronteras infranqueables: la más grave y más real, la brecha digital. Las razones son valores: el valor de lo social, de la red horizontal, de la comunidad extendida, de la inteligencia colaborativa o colectiva, de la creatividad en todas las inteligencias, del currículo integrado por competencias prácticas, de la participación para gestar algo nuevo, bienes comunes nuevos, un nuevo bienestar y, sin remilgos, pensar de forma crítica.
Así pues, en lugar de extendernos con discursos antes de empezar el viaje, como en las viejas crónicas/cronicones de señores, conquistadores y piratas, hay que empezar por donde comienza cualquier proyecto.
La memoria da problemas. Suena la alarma. Se abre el misterio. 
Nos planteamos preguntas que provocan más preguntas.
Los objetivos del proyecto se formulan en forma de tareas.
La primera y principal, las formas de colaborar.
Todos los niveles educativos pueden implicarse en el viaje, desde educación infantil hasta superior, aunque la singladura y los objetivos sean parcialmente distintos. 
Lo más coherente con un currículo abierto, donde los aprendizajes informales tienen cabida y sentido, es que participen igualmente investigadores, pedagogos y aprendices de por vida. Cualquier persona puede educar y educarse con/en este social media. El tejido de las redes sociales os hará sentiros como en vuestra casa, aunque sea en un barco donde hacemos memoria de los exiliados. Se trata de acelerar el ritmo del regreso, hacia una sociedad abierta, integradora y más justa. 
Un país que no odie a los creadores, no expulse a los jóvenes, no margine a los innovadores, reduzca la brecha de la desigualdad, promueva por igual la libertad y la capacidad de todas y todos.



Banner del Barco del Exilio



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Joaquín J. Martínez Sánchez,
16/2/2014 4:32
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