La II República instituyó por primera vez en la historia de España el sufragio universal. Se consolidó el mercado de la política. Los mensajes políticos buscaban convencer a millones de hombres y mujeres con un discurso de género diferenciado. Se depuraron las prácticas electorales en forma de campañas perfectamente organizadas, síntoma de una evidente modernización política. El mitin, el cartel electoral, los panfletos y la prensa configuran la nueva forma de entender la propaganda política. Ello implicaba asimismo la conquista de los espacios callejeros. Los muros se empapelan de consignas, las aceras se tapizan de las hojas volantes y en las esquinas aparecen improvisados mitineros que arengan a los transeúntes. En cines, teatros y plazas se toros se presentan las candidaturas y se exponen los programas electorales para una sociedad de masas.
Una anciana es acompañada hasta el colegio electoral para votar, 16 de febrero de 1936.
(Archivo Regional Comunidad de Madrid, Fondo Santos Yubero)
15 de febrero de 1936: caravana automovilística de propaganda
electoral por Madrid.
(AGA, Fondo Alfonso)
Fijación de carteles electorales en la calle de Serrano, febrero 1936.
(Archivo Regional Comunidad de Madrid, Fondo Santos Yubero)
Traslado de las urnas electorales por obreros del Ayuntamiento de Madrid en la mañana del 16 de febrero de 1936.
(Archivo Regional Comunidad de Madrid, Fondo Santos Yubero)
12 de febrero de 1936: pegada de carteles electorales del frente Popular en la fachada de la confitería “La Mallorquina” en la Puerta del Sol.
(AGA, Fondo Alfonso)