Los ríos españoles están condicionados principalmente por la diversidad climática y el relieve.
El clima influye en el caudal y en la regularidad de los cursos fluviales, pues el agua que los alimenta procede fundamentalmente de las precipitaciones. Los ríos que atraviesan zonas húmedas son caudalosos y de régimen regular; los que recorren zonas más secas llevan menos caudal y su régimen es más irregular.
La disposición del relieve determina la forma y las dimensiones de las grandes cuencas fluviales. Además el relieve influye en la capacidad erosiva de los ríos, cuanto mayor es la pendiente mayor es la capacidad erosiva y la velocidad de las aguas.
En comparación con los ríos europeos, los ríos españoles son en general cortos, poco caudalosos y de régimen irregular.
La red fluvial peninsular se estructura en tres vertientes hidrográficas: cantábrica, atlántica y mediterránea.
En los archipiélagos balear y canario no hay auténticos ríos. Debido a la escasez de precipitaciones, las aguas discurren esporádicamente por torrentes (en las Baleares) y barrancos (en las Canarias).
Ceuta y Melilla, cuentan con varios arroyos de carácter estacional y torrencial. El río de Oro, en Melilla, es hoy un cauce seco, salvo en época de esporádicas crecidas.
La vertiente cantábrica se extiende por el norte de la Península.
Los ríos son cortos ya que nacen en la Cordillera Cantábrica muy próxima a la costa. Excavan profundos valles para salvar los fuertes desniveles entre las montañas y el mar y tienen una gran fuerza erosiva,
Como atraviesan zonas de precipitaciones abundantes y frecuentes son ríos caudalosos y regulares, Destacan entre otros: Navia, Nalón, Deva, Besaya, Bidasoa,...