Actualmente difícilmente levantamos la cabeza para observar el cielo nocturno, y la contaminación lumínica no nos permite observar el cielo cómo se merece. Pero desde la antigüedad el hombre ha disfrutado del cielo estrellado, un espectáculo natural que antes de la proliferación de la luz eléctrica ofrecía un cielo 200 veces más oscuro.
Las estrellas más brillantes del firmamento reciben nombres que vienen de muy antiguo. Algunas tienen nombres tan antiguos que se remontan a los inicios del lenguaje escrito.
Cada cultura tenia sus nombre própios para designar las estrellas más brillantes.
En tiempos modernos la Unión Astronómica Internacional (UAI) ha comenzado a estandarizar los nombres de estrellas, para de una comunicación global más clara.
Como curiosidad cabe decir que la famosa estrella polar no és la más brillante del firmamento, aunque se encuentra dentro de las más brillantes.
Su importancia radica no en su brillo, sinó en su posición, que indica la situación del Polo Norte, muy importante históricamente para la navegación.
La observación de las estrellas más brillantes del cielo se puede realizar a simple vista, sin necesidad de ningún instrumental astronómico. Si bien unos prismáticos astronómicos nos ayudara a apreciar mejor sus características.
De entrada debemos saber que el cielo nocturno no muestra las mismas estrellas en invierno que en verano. Por lo que la época en que observemos determinará que estrellas podremos ver en el firmamento.
El primer astrónomo que ideó un sistema de clasificación de los astros en función de su brillo fue Hiparco de Nicea (194-120 AC) quien estableció una escala de “magnitudes”, asignando la primera a los astros más brillantes y la sexta a los más débiles, visibles a simple vista.
Posteriormente William Herschel (1738-1822), refinó la definición de Hiparco, al aplicar el descubrimiento de que la respuesta del ojo ante el estímulo luminoso es logarítmica, y determinó que el brillo de una estrella de primera magnitud es 100 veces superior a una de sexta.
En 1859 el astrónomo británico Norman Pogson dió forma matemática a la definición de Herschel, concretando que la razón de brillo entre dos astros con una diferencia de una magnitud es igual a 1001/5, es decir: 2.512 veces.
Estableciendo el sistema actual de magnitudes.
Quedando así definida la expresión que relaciona el brillo de dos astros con sus respectivas magnitudes:
m1-m2 = -2.512 log (b1/b2)
Usando la estrella Vega como origen de la escala de magnitudes, asignándole la magnitud 0.0 en todos los colores.
Cada estrella tiene un color y un brillo distintos.
El color de las estrellas varían en función de su temperatura: las de de color blanco-azulado son estrellas más calientes y las estrellas de color anaranjado-rojizo son menos calientes.
Según su color podemos clasificar las estrellas en siete tipos, designados con las letras O, B, A, F, G, K, y M. Que a su vez se subdividen en números, con el 0 para las estrellas más calientes y 9 para las más frías.
Infografía que muestra la temperatura de las estrellas y su color.
Las estrellas jóvenes (que son más grandes y calientes) tienen un color azulado y se catalogan cómo estrellas de tipo O. Mientras que, las estrellas más viejas (que son más pequeñas y frías) tienen un color rojizo y se clasifican como estrellas de tipo M
Infografía que muestra el tamaño de las estrellas y su color (de Wikipedia).
Tabla de clasificación estelar de Harvard
El sistema de Harvard es un esquema de clasificación unidimensional de la astrónoma Annie Jump Cannon, donde las estrellas se agrupan según sus características espectrales por letras individuales del alfabeto, y opcionalmente con subdivisiones numéricas.
Clasificación
Color
Temperatura (ºK)
Ejemplos
O
azul-violeta
40.000-25.000
B
blanco-azul
25.000-11.000
A
blanco
11.000-7.500
F
blanco-amarillo
7.500-6.000
G
amarillo
6.000-5.000
K
naranja
5.000-3.500
M
rojo
3.500-3.000
El Sol es una estrella de tamaño medio y color amarillento. Su temperatura en la superficie es de unos 5000-6000 grados Kelvin y se considera una estrella de categoría G2.
En la siguiente carta celeste podemos ver las constelaciones con sus principales estrellas según la clasificación estelar de Harvard.
Principales estrellas situadas en sus constelaciones
Sin embargo, la clasificación espectral de Yerkes o sistema MKK, introducido en 1943 por William Wilson Morgan, Philip C. Keenan, y Edith Kellman del Observatorio Yerkes, tiene en cuenta tanto la temperatura estelar cómo la gravedad superficial, que influye en la luminosidad. Por lo que resulta ser una clasificación más concreta.
La clasificación espectral de Yerkes divide las estrellas en 9 tipos:
0 – Hipergigante
Ia – Supergigante muy luminosa
Ib – Supergigante de menor luminosidad
II – Gigante luminosa
III – Gigante
IV – Subgigante
V – Estrellas de la secuencia principal enanas
VI – Subenana
VII – Enana blanca
Tabla de clasificación estelar de Yerkes:
Clase de luminosidad
Descripción
Ejemplos
0o Ia+
hipergigantes o supergigantes extremadamente luminosos
Cygnus OB2#12 – B3-4Ia+
Ia
supergigantes luminosos
Eta Canis Majoris – B5Ia
lab
supergigantes luminosos medianos
Gamma Cygni] – F8Iab
lb
supergigantes menos luminoso.
Zeta Persei – B1Ib
II
Beta Leporis – G0II
III
gigantes normales
Arcturus – K0III
IV
Gamma Cassiopeiae – B0.5IVpe
V
enanas (estrellas de la secuencia principal)
Achernar – B6Vep
sd (prefijo) o VI
HD 149382 – sdB5 or B5VI
D (prefijo) o VII
van Maanen 2 – DZ8
Se consideran estrellas hipergigantes las que cuentan con hasta 100 M (la masa de nuestro Sol), aproximándose al límite teórico máximo de 120 M.
Las estrellas supergigantes, en cambio, tienen una masa de entre 10 y 50 M, y dimensiones de hasta 1000 veces el de nuestro Sol.
Las estrellas gigantes acostumbran a tener un radio de entre 10 y 100 veces el radio solar.
Las estrellas subgigantes son las que han fusionado todo el hidrógeno de sus núcleos. Son más brillantes que las enanas de la secuencia principal, pero menos que las gigantes.
Las estrellas enanas forman parte de la secuencia principal, que engloba la mayor parte de las estrellas del universo. Nuestro Sol es una enana amarilla.
Las estrellas subenanas tienen una luminosidad entre 1,5 y 2 magnitudes por debajo de las de la secuencia principal pero con el mismo tipo espectral.
Las estrellas enanas blancas, por último, son el remanente de estrellas que se han quedado sin combustible nuclear. Son las más numerosas del universo junto a las enanas rojas, y se calcula que el 97% de las estrellas conocidas pasarán por esta fase.
Lista de las 90 estrellas individuales más brillantes del firmamento hasta magnitud +2,50:
Estrella
Bayer
Magnitud
Distancia
Tipo
α Canis Majoris
-1,47
8,6
Enana blanca
α Carinae
-0,72
310
Supergigante blanco-amarilla
α1 Centauri
-0,27
4,4
Enana amarilla
α Bootis
-0,04 (variable)
37
Gigante naranja
α Lyrae
0,03
25
Gigante blanca
β Orionis
0,12
770
Supergigante azul
α Canis Minoris
0,34
11
Supergigante azul
α Eridani
0,5
140
Gigante blanca
α Orionis
0,58 (variable)
430
Supergigante roja
β Centauri
0,6
530
Gigante blanca
α1 Aurigae
0,71
42
Gigante amarilla
α Aquilae
0,77
17
Enana blanca
α Tauri
0,85 (variable)
65
Gigante naranja
α2 Aurigae
0,96
42
Gigante amarilla
α Virginis
1,04
260
Gigante azul
α Scorpii
1,09
600
Supergigante roja
β Geminorum
1,15
34
Gigante roja
α Piscis Austrini
1,16
25
Enana-subgigante blanca
α Cygni
1,25
3200
Supergigante blanca
β Crucis Australis
1,3
280
Subgigante azul
α2 Centauri
1,33
4,4
α Leonis
1,35
77
Subgigante azul
α1 Crucis Australis
1,4
320
Subgigante azul
ε Canis Majoris
1,51
430
λ Scorpii
1,62
700
Subgigante azul
γ Crucis Australis
1,63
88
Gigante roja
γ Orionis
1,64
240
Gigante azul
β Tauri
1,68
130
Gigante azul
β Carinae
1,7
110
ε Orionis
1,7
1300
Supergigante azul
ζ1 Orionis
1,7
820
Supergigante azul
α Gruis
1,74
100
ε Ursae Majoris
1,76
81
γ12 Velorum
1,78
840
ε Sagittarii
1,8
140
α Persei
1,82
590
δ Canis Majoris
1,84
1800
η Ursae Majoris
1,85
100
θ Scorpii
1,86
270
Gigante blanco-amarilla
α1 Ursae Majoris
1,87
120
γ Geminorum
1,9
100
α Pavonis
1,91
180
α Trianguli Australis
1,92
420
α1 Geminorum
1,96
52
β Canis Majoris
1,98
500
α Hydrae
2
180
α Arietis
2
66
α Ursae Minoris
2,01 (variable)
430
δ1 Velorum
2,03
80
β Ceti
2,04
96
κ Orionis
2,05
720
σ Sagittarii
2,06
220
θ Centauri
2,06
61
α Andromedae
2,06
97
β Andromedae
2,06
200
β Ursae Minoris
2,08
130
α2 Crucis Australis
2,09
320
α Ophiuchi
2,1
47
β Persei
2,12 (variable)
93
β Gruis
2,13
170
β Leonis
2,14
36
ζ Puppis
2,21
1400
λ Velorum
2,23
570
γ Draconis
2,23
150
α1 Coronae Borealis
2,24
75
γ Cygni
2,24
1500
α Cassiopeiae
2,25
230
ι Carinae
2,25
690
γ1 Andromedae
2,26
350
ζ1 Ursae Majoris
2,27
78
β Cassiopeiae
2,27
54
ε Centauri
2,27
380
γ1 Leonis
2,28
130
α Lupi
2,28
550
δ Scorpii
2,29
400
ε Scorpii
2,29
65
η Centauri
2,32
310
β Ursae Majoris
2,35
79
α Phoenicis
2,37
77
κ Scorpii
2,38
460
γ Cassiopeiae
2,39
610
ε Pegasi
2,4
670
η Canis Majoris
2,4
3200
ε1 Carinae
2,4
630
β Pegasi
2,42
200
γ Ursae Majoris
2,43
84
α Cephei
2,44
49
κ Velorum
2,46
540
α Pegasi
2,49
140
ε Cygni
2,5
72