Contenidos del currículum:
Bloque 11. Derechos humanos y retos del mundo actual
B11.1. Los derechos humanos. Las discriminaciones y violaciones de los derechos humanos en el mundo actual.
B11.2. La ciudadanía global frente a las amenazas del nacionalismo excluyente y del fanatismo religioso. Los conflictos armados y la actuación de la comunidad internacional en defensa de la paz, la libertad y la seguridad.
Con respecto al terrorismo vivido estos días, vamos a leer dos textos periodísticos sobre este tema.
Pero antes de seguir, quiero que tengáis clara una cosa: no todos las personas que pertenecen a una nacionalidad, grupo político, religioso, étnico, son terroristas. No debemos caer en el error de meter en el mismo saco a todos lo integrantes de un grupo que atente contra la población. De hecho, estos actos terroristas suelen hacerlos minorías de estos grupos. Con esto quiero deciros que no debemos por esta razón discriminar ni atacar a ciertos grupos, porque entonces nosotros seríamos iguales que estas pequeñas minorías.
Como veremos a lo largo del temario de Historia, el terrorismo no es algo nuevo, lo conocemos desde hace mucho tiempo y en España lo hemos vivido duramente en los últimos 40 años.
El Diccionario de la Real Academia Española, en el avance de su vigésima tercera edición modifica la anterior incluyendo una tercera acepción, define el término «terrorismo» como:
Terrorismo
1. m. Dominación por el terror.
2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.
3. m. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.
El Código Penal Español de 1995 en el artículo 571, donde tipifica el delito de terrorismo, define terrorista como:
«Los que perteneciendo, actuando al servicio o colaborando con bandas armadas, organizaciones o grupos cuya finalidad sea la de subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública, cometan los delitos de estragos o de incendios tipificados en los Artículos 346 y 351, respectivamente, serán castigados con la pena de prisión de quince a veinte años, sin perjuicio de la pena que les corresponda si se produjera lesión para la vida, integridad física o salud de las personas.»
Naciones Unidas:
Según la formulación de Schmid (1988) se puede expresar así:
«El terrorismo es un método productor de ansiedad basado en la acción violenta repetida por parte de un individuo o grupo (semi) clandestino o por agentes del estado, por motivos idiosincráticos, criminales o políticos, en los que —a diferencia del asesinato— los blancos directos de la violencia no son los blancos principales. Las víctimas humanas inmediatas de la violencia son generalmente elegidas al azar (blancos de oportunidad) de una población blanco, y son usadas como generadoras de un mensaje. Los procesos de comunicación basados en la amenaza —y en la violencia— entre el terrorista (la organización terrorista), las víctimas puestas en peligro y los blancos principales son usados para manipular a las audiencias blanco, convirtiéndolas en blanco de terror, blanco de demandas o blanco de atención, según que se busque primariamente su intimidación, su coerción o la propaganda.»
INTRODUCCIÓN
Como sabéis, estos días estamos viviendo unos momentos de terror. Lo llamamos terrorismo.
En la Wikipedia encontraréis la siguiente definición:
"El terrorismo es el uso sistemático del terror para coaccionar a sociedades o gobiernos, utilizado por una amplia gama de organizaciones políticas en la promoción de sus objetivos, tanto por partidos políticos nacionalistas y no nacionalistas, de derecha como de izquierda, así como también por corporaciones, grupos religiosos, racistas, colonialistas, independentistas, revolucionarios, conservadores y gobiernos en el poder."
Artículo de opinión del diario El País del 9 de enero de 2015.
Baltasar Garzón / Dolores Delgado 9 ENE 2015
Buscar la causa del atentado ocurrido el 7 de enero en París en la venganza es un análisis simplista; que es un ataque a la libertad de expresión, sin duda. En el año 2006 la revista francesa Charlie Hebdo publicaba caricaturas no de Mahoma sino de los fundamentalistas que actuaban en su nombre. Las críticas de entonces son demasiado poco para constituirlas en única causa. No nos dejemos llevar por análisis descontextualizados. Los yihadistas acudirán a cualquier medio violento en su lucha permanente por alcanzar publicidad y poder como vía para establecer un universo islámico.
Hemos dejado escapar demasiadas oportunidades para atacar la raíz de las causas de este terrorismo. Las primaveras árabes tuvieron un origen y tenían un objetivo. Los actores eran variados (laicos, demócratas, radicales, terroristas, poderosos o interesados) y no se supo apoyar a aquellos que hubieran cubierto el espacio que finalmente fue ocupado por el terrorismo. Las zonas de conflicto, que son escenarios idealizados de lucha, se han convertido en un destino anhelado por los futuros combatientes. Lejos de potenciar desarrollos sociales, culturales y humanos, hemos dado prioridad a las respuestas de fuerza militar.
Un nuevo reto se presenta en Internet, en las redes sociales o en el uso de las aplicaciones de la telefonía móvil. En ese marco se palpa un nuevo terrorismo tecnológico, que aprovecha las nuevas tecnologías para desarrollar sus actividades y la obtención de sus fines convirtiéndose en un terrorismo global que llega a todos los espacios a la velocidad que la propia Red permite. Difunde ideas, y con ello propicia la captación, sin restricción alguna, porque tras la Red hay un ejército invisible de hombres y mujeres dispuestos a dejar el mundo virtual para pasar a la acción. La respuesta al uso de esa nueva herramienta debe ser multidisciplinar. Seguridad, policial, judicial y, desde luego, educación.
Pero en París hemos visto de nuevo consumada la sinrazón de la barbarie; el terror no olvida y es cobarde frente a quienes difunden ideas diferentes o le hacen frente. Y por eso también la firmeza democrática frente al mismo debe ser inescindible.
Ante la inevitable pregunta de si España es objetivo del terrorismo yihadista o de cuál es el nivel de riesgo en el que nos encontramos, la respuesta meramente local es un grave error. La globalidad de este terrorismo y el uso de herramientas globales van dirigidos a un fin global, escenificado en múltiples acciones locales. Por ello las víctimas del atentado de París somos todos. Lo contrario nos llevaría a desconocer lo que ya afirmábamos el 20 de diciembre de 2009 en el artículo publicado en EL PAÍS Terrorismo de ida y vuelta: “Este tipo de terrorismo es de ida y vuelta. Es decir, al ser global, el teatro de operaciones es mucho mayor y por ende debemos percibirlo —si no se quieren perder sus verdaderos perfiles— como un crimen universal con independencia del lugar de comisión o la nacionalidad de las víctimas”.
Los seres humanos tenemos la memoria frágil y perdemos rápidamente la perspectiva de lo que nos sucede. El terrorismo global tanto puede golpear en un sitio como en otro y solo nos sorprende cuando nos afecta de forma directa. Se extiende como el crimen transnacional organizado, de forma compleja, y es difícil de “descubrir y combatir si no se asume que las vinculaciones e interrelaciones entre esos grupos y células terroristas no son aleatorias ni caprichosas, sino que responden a una lógica del terror cuyo fin es la consecución de objetivos tan globales como aparentemente irrealizables, lo que favorece la indiferencia y la incredulidad, o incluso el escepticismo de los ciudadanos y las instituciones, y la convicción de que no existe riesgo alguno, coadyuvando con ello, en forma involuntaria, a otorgar patente de impunidad en la primera y más decisiva fase de formación”.
Hoy sabemos con tremenda certidumbre que el Estado Islámico existe, que tiene extendidas sus redes por el norte de África y el Sahel, que ha trabado alianzas con otras organizaciones, es decir, que se está instituyendo en red criminal estable, cuyos militantes tanto pueden actuar en Irak o Siria como en París o Roma o cualquier otra ciudad que les sea atractiva como objetivo. Los motivos serán meras excusas siempre que haya víctimas, hoy periodistas, mañana policías o simples ciudadanos cuyo asesinato les promocione en su locura. Son redes que se aprovechan de la Red, pero que no renuncian a los métodos cruentos, porque desde el momento inicial (adoctrinamiento), los ideólogos o emires tienen prevista la actuación del grupo, aprovechando —sin excepción— esas contradicciones de nuestra sociedad y el miedo que en la misma existe a asumir la realidad del problema, lo que se traduce a veces en opiniones publicadas tan banales como temerarias y peligrosas porque serán aprovechadas para golpearnos como, cuando y donde les interese.
Se hace necesaria, pues, desde el Estado de derecho, una reflexión profunda y exigir la cooperación y coordinación internacional proactivas entre los países que trabajamos en pro de la seguridad internacional. Mecanismos judiciales de asistencia mutua internacional como el denominado cuatripartito, conformado por las fiscalías antiterroristas de Marruecos, Francia, Bélgica y España, se muestran indispensables en la respuesta global a un terrorismo global.
Dolores Delgado es fiscal antiterrorista y Baltasar Garzón es abogado y presidente de FIBGAR.
Editorial del diario El País del 8 de enero de 2015
El atentado cometido en París el miércoles 7 de enero contra Charlie Hebdo y el odioso asesinato de nuestros colegas, feroces defensores del pensamiento libre, no es solo un ataque contra la libertad de prensa y la libertad de opinión. Es además un ataque contra los valores fundamentales de nuestras sociedades democráticas europeas.
Ya en los últimos meses, la libertad de pensar e informar estaba en el punto de mira, con la decapitación de otros periodistas, estadounidenses, europeos o de los países árabes, secuestrados y asesinados a manos de la organización Estado Islámico. El terrorismo, sea cual sea su ideología, rechaza la búsqueda de la verdad y no acepta la independencia de espíritu. El terrorismo islámico, aún más.
Después de negarse a ceder a las amenazas por haber publicado, hace casi 10 años, unas caricaturas de Mahoma, la revista Charlie Hebdo no había cambiado ni un ápice su cultura de la irreverencia. Con el mismo ánimo, nosotros, los periódicos europeos que trabajamos juntos habitualmente dentro del grupo Europa, seguiremos dando vida a los valores de libertad e independencia que son el fundamento de nuestra identidad y que todos compartimos. Continuaremos informando, investigando, entrevistando, editorializando, publicando y dibujando sobre todos los temas que nos parezcan legítimos, en un espíritu de apertura, enriquecimiento intelectual y debate democrático.
Se lo debemos a nuestros lectores. Se lo debemos a la memoria de todos nuestros colegas asesinados. Se lo debemos a Europa. Se lo debemos a la democracia. “Nosotros no somos como ellos”, decía el escritor checoslovaco Vaclav Havel, opositor al totalitarismo que triunfó y se convirtió en presidente. Esa es nuestra fuerza.
Editorial conjunto de los diarios Le Monde, The Guardian, Süddeutsche Zeitung, La Stampa, Gazeta Wyborcza y EL PAÍS.
Os dejo un reportaje sobre el terrorismo vivido en España en los años 80.