La alimentación saludable y equilibrada nos aporta todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, tanto macronutrientes (carbohidratos, proteínas y lípidos o grasas) como micronutrientes, tal como vimos en el módulo I.
Además de ello, nuestro cuerpo necesita FIBRA. ¿Sabes qué es la fibra? No te preocupes, te lo explicamos a continuación:
La fibra alimentaria se puede definir como la parte comestible de las plantas que resiste la digestión y absorción en el intestino delgado humano y que experimenta una fermentación parcial o total en el intestino grueso. Esta parte vegetal está formada por un conjunto de compuestos químicos de naturaleza heterogénea.
TIPOS:
Existen 2 tipos diferentes de fibra: soluble e insoluble y ambos son importantes para la salud, la digestión y la prevención de enfermedades. La fibra soluble atrae el agua y se convierte en gel durante la digestión. Esto lentifica el proceso digestivo.
FUENTES ALIMENTARIAS:
Las fibras solubles se encuentran principalmente en las frutas y verduras, especialmente en manzanas, naranjas, zanahorias, brócoli y cebollas. También en el salvado de avena, cebada, nueces, almendras, avellanas, y en las legumbres.
FUNCIONES:
La fibra dietética aumenta el peso y el tamaño de las heces y las ablanda. Una materia fecal voluminosa es más fácil de evacuar, lo que disminuye la probabilidad de estreñimiento. Si tus heces son sueltas y acuosas, la fibra puede ayudar a solidificar las heces, porque absorbe agua y agrega volumen a las heces.
REQUERIMIENTO DIARIO:
¿Cuál es la cantidad diaria de fibra recomendada?
Para poder disfrutar de los beneficios nutricionales que aporta la fibra, se recomienda consumir cada día en torno a unos 25 gramos de fibra. En concreto, los expertos recomiendan un consumo entre 25 y 30 gramos al día.
La pirámide alimenticia, pirámide alimentaria, o también llamada pirámide nutricional, es una referencia gráfica de la cantidad de los diferentes grupos de alimentos que debemos consumir diariamente para mantenernos saludables.
ALIMENTOS NATURALES: Totalmente aptos.
Ejemplos: frutas, verduras, legumbres, carne, pescado, huevos...
INGREDIENTES PROCESADOS: Aptos en cantidad moderada.
Ejemplos: aceite, sal, azúcar, miel, grasa animal, almidones...
ALIMENTOS PROCESADOS: Han de consumirse muy poco.
Ejemplos: conservas, almíbares, frutos secos, cerveza, vino...
ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS: No han de consumirse.
Ejemplos: chucherías, bollería, platos precocinados, licores...
Recomendaciones para diseñar un menú equilibrado
Un mínimo de 3 raciones de frutas al día, preferiblemente enteras.
2 raciones de verduras al día, repartidas en comida y cena.
3 – 4 raciones de lácteos diarias.
2 – 4 raciones de legumbres a la semana.
3 – 4 raciones de pescado a la semana, variando entre pescado blanco y azul de pequeño y mediano tamaño.
ACTIVIDAD 3: