La chalota o escalonia es originaria de la ciudad de Ascalón, en Israel. Ingrediente mítico de la alta gastronomía, está presente en numerosas salsas, vinagres y estofados, especialmente de la cocina francesa, que la rehoga a fuego muy lento en un poco de mantequilla.
Es muy aromática y resulta deliciosa confitada o asada. Ofrece un sabor suave, dulce y delicado, entre el de la cebolla y el ajo. También su forma alargada y en pequeños racimos se parece a ambos. La piel es bronceada y la pulpa, blanca o violácea.