También se le llama "española" porque es la más común en la Península. Tiene la piel gruesa, de color marrón cobrizo, y la pulpa, de un tono marfil. Es grande, esférica y con capas muy apretadas. Su sabor intenso resulta ideal para preparar sofritos, ya sea rallada o picada en pequeños trozos.
Soporta largos tiempos de cocción en sopas y guisos, a los que aporta un sabor dulce y penetrante. Se conserva durante muchos meses y está disponible todo el año. Su sabor picante proviene de sus clásicos elementos azufrados que tienen propiedades antibióticas.