Alrededor de Navidad hace entrada en los mercados la pera de Puigcerdá, la variedad de Comice más apreciada.
Cultivada en la Cerdanya catalana, es muy jugosa y se conserva durante largo tiempo, a menudo ayudada por un lacre rojo en el rabillo.
Se cree que ya en la Edad Media se obsequiaba a los caballeros con esta pera, acompañada de quesos.
Grande y redondeada, su piel lisa, a veces con finas rugosidades, es amarillo verdosa con un rubor rojo en la parte expuesta al sol.
La variedad de pera que se cultiva en Puigcerdà es la doyenné de comice, una pera de pulpa fina, jugosa y dulce, cualidades gustativas conferidas por el clima de la zona, de elevados contrastes entre el día y la noche. Es una variedad de fruto grande, y la epidermis es fina, de color verde claro con coloración roja por insolación. A pesar de la gran calidad de la pera de Puigcerdà, su cultivo se encuentra actualmente en recesión y ya sólo hay una familia de Puigcerdà que comercializa esta fruta. Una receta muy tradicional de la comarca ligada a este producto es el atrás con peras, aunque también se consume fresca para postres o en todo tipo de preparaciones dulces.
Saborosa y refrescante, destaca por su aportación de agua, fibra y potasio. Contiene vitaminas del grupo B en pequeñas cantidades. Es suavemente astringente por su composición de taninos (sustancia astringente presente en muchos tejidos vegetales), los cuales también tienen un efecto antiinflamatorio, de modo que resulta beneficiosa, si la tomamos cocida, en caso de diarrea y otros trastornos digestivos como la gastritis y las úlceras. Por su efecto diürético, también es beneficiosa en caso de retención de líquidos. Además, gracias a su bajo contenido en hidratos de carbono (azúcares), son muy recomendables para quienes padecen diabetes.