Queridos amigos de las misiones
A ustedes, queridos amigos, que oran y se sacrifican por las misiones, que difunden el ideal misionero (promoviendo las vocaciones misioneras y la cooperación misionera) y que donan generosamente a las misiones, les compartimos más noticias sobre la misión amazónica.
Como todos saben, la Orden San Elías hace casi cuatro años realiza raides misionales en el Amazonas profundo, con muchos frutos sacramentales (bautismos, confesiones, matrimonios, …) en los confines de la etnia Kichwa, Waorani y dos tribus aún no-contactadas (los Taromenani y los Tagueri). Estos últimos son de tradición nómade y marchan desnudos siguiendo un circuito preestablecido. A veces, según nos reportaron los kichwas, los no-contactados en sus andanzas matan a quien se encuentran en el camino, aunque sea un bebé.
De esta misión hay mucho para contar, pero en esta circular compartimos solo tres cosas en pocas palabras.
Primero, gracias a Dios y a la caridad una señora amiga y una amiga de ella, hemos conseguido un juego completo de ornamentos sagrados y de todos los demás objetos necesarios para la Liturgia para ser usados por un párroco amazónico amigo nuestro, a quien ayudamos en nuestras correrías. Él lucha con la falta de todo y obtuvo en nosotros una ayuda providencial, que nos mueve a alabar al Señor, que une a Sus hijos para expandir Su Reino más allá de las fronteras, por más tupidas que sean.
Segundo, el párroco quedó tan contento con las misiones que hemos hecho con ayuda de voluntarios venidos de varios países, que ayer nos comunicó que siempre nos dará la bienvenida para que le sigamos enviando voluntarios (sacerdotes, religiosas y laicos, incluyendo familias) para misionar la selva del Amazonas. Por medio de esta carta circular, hacemos extensiva la invitación a voluntarios, de ambos sexos, a aplicar para ser enviados al Amazonas profundo por períodos de una semana, un mes o, incluso, varios meses.
Tercero, queremos compartirles otra hermosa noticia que evidencia las maravillas de la Comunión de los Santos y por enésima vez muestra que no todo está perdido y nos mueve a esperar un nuevo auge misional, que tendrá lugar en la hora por Dios decretada. La noticia es que, gracias a Dios, hoy nos llegó la comunicación de un sacerdote salesiano que hizo un generoso llamamiento a sus feligreses, que son nativos amazónicos, a que donen dinero para rescatar esclavos cristianos de Pakistán. Nos han enviado 450 dólares, lo cual nos evoca el emblemático óbolo de la viuda, elogiado por el Señor en el Santo Evangelio, como leemos en Mc XII 41-44, texto divino éste que nos gozamos en transcribir:
Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir».
Antes de terminar, no podemos dejar de avisar al pueblo cristiano que el párroco amazónico que ayudamos en la selva tiene unas sesenta comunidades indígenas a su cargo y no cuenta ni siquiera con un vehículo de doble tracción, lo cual es fatal en orden a la salvación eterna de las almas ya que debido a la carencia de un vehículo apto, hay muchas comunidades que no podrán recibir a su legítimo padre espiritual. Mientras las sectas heréticas en la zona cuentan con un aeródromo, pilotos extranjeros y una flota de avionetas para llegar a las aldeas y robar las almas, nuestro párroco no cuenta ni siquiera con un vehículo 4x4. Hacemos, entonces, nuestras las palabras de S.S. Benedicto XIV en Maximum Illud 8 (º98): “Confiamos, sí, que no consentirá el orbe católico que, mientras los predicadores del error abundan en dinero para sus propagandas, los misioneros de la verdad tengan que luchar con la falta de todo”.
Que la Virgen Santísima y los Santos Apóstoles nos alcancen la gracia de gastarnos y desgastarnos (II Cor XII 15) por la conversión y salvación de los pueblos paganos.
Que la Virgen Santísima, Reina de los Apóstoles, interceda por Uenderson, el primer novicio amazónico que ingresó a la Orden San Elías. Recen por él.
¡Viva el Amazonas Católico!
Padre Federico,
Fatima, 23/4/26.