Vamos a empezar por lo básico, puede que ya lo tengas en cuenta, pero por si acaso aquí tienes unos consejos para sacar partido al tiempo que trabajes desde casa.
Para empezar el día: dúchate, arréglate y vístete como si fueras a ir a clase. Te dará mayor sensación de orden y normalidad. Desayuna rico y saludable.
Escoge un lugar que te ayude a concentrarte.
Organiza y planifica: puedes hacer una lista de tareas, ver qué apuntes tienes, qué te falta, fechas de los trabajos por entregar. Sería bueno tener una planificación mensual con todas las fechas de entrega y una programación semanal con lo que tienes que hacer cuando acaben las clases. Ponte un horario que te ayude a mantener el hábito de estudio.
Equilibra la tarea de estudio con actividades lúdicas dentro de casa. Cuando termines tu horario de estudio regálate tiempo de recarga de energía. Busca actividades que te hagan sentir bien. Puedes aprovechar para hacer todas esas tareas que tenías aparcadas por falta de tiempo. Por ejemplo, leer, dibujar, ver películas, series, deporte, yoga, meditación, relajación a través de vídeos en internet, charlar con la familia de manera tranquila y sin prisas, hablar con amistades a través de internet, jugar con la familia a algún juego de mesa divertido, conciertos de música online, visitas virtuales a museos… Redescubre todo aquello que te gusta y a disfrutar. Recarga pilas.
Cuidado con la tecnología: evita el abuso. Puedes utilizarla para buscar información fiable, para comunicarte con tu grupo de amistades, familia, profesores, pero haz un uso responsable. No te quedes todo el día pegado a la pantalla.
Cuida tus horas de sueño: la falta de sueño influye negativamente en el estado de ánimo.
Hacer un listado de tus logros diarios, tanto en los estudios como otras cosas positivas que estén ocurriéndote a diario.
Desde el Departamento de Orientación hemos sondeado cómo se encuentra nuestro alumnado de 5º y 6º de primaria, en qué ocupan su tiempo a partir del final de las clases, qué echan más de menos,... Vamos a intentar resumirlo para poder sacar alguna reflexión de las que ellos han hecho.
Más de un 20% de las respuestas afirman que en su tiempo libre continúan dedicándose a las tareas vinculadas al colegio. Un 15% de las respuestas alude al uso de los dispositivos móviles o las pantallas en el tiempo libre. En la misma línea, un 14% del total de las respuestas relaciona ese tiempo libre con hacer ejercicio, entrenar o hacer algún deporte. Un porcentaje importante de las respuestas (más del 30% del total) afirma dedicarse a jugar (mayoritariamente con la familia).
Respecto a lo que echan de menos, como no podía ser de otra manera, es el contacto con sus amigos y amigas, el porcentaje de respuestas es significativo, más de un 60% del total de las respuestas.
Le sigue de cerca poder ir al colegio y a los profesores con cerca del 18% de las respuestas referidas a este hecho.
Si tenemos que sacarle el lado positivo a esta situación, nuestros alumnos y alumnas también lo hacen. Estas reflexiones nos harán mejorar, sin duda, a todos nos toca utilizar nuestra experiencia para identificar aspectos que necesitamos pulir en nuestra cotidianidad.
En este caso las respuestas apuntan claramente a dos situaciones que resultan ventajosas para nuestro alumnado, en esta circunstancia. Encontramos que más del 31% de las respuestas hablan de aprovechar el confinamiento para pasar más tiempo con la familia.
En torno a un 17% de las respuestas valora positivamente que esta situación permite llevar ropa cómoda. En la misma línea, un 30% del total de la respuesta se refiere al cambio en las rutinas: la flexibilidad horaria (levantarse más tarde), estar en un lugar de confianza y cómodo, sentir que no hay tantas prisas o la percepción de una mejor organización del tiempo.
Por último, les hemos preguntado con qué van a ocupar el tiempo libre. Aquí os dejamos unas ideas de mayor a menor presencia en el total de las respuestas: pasar tiempo con la familia, leer más, hacer manualidades o dibujar y cocinar en familia.
Estamos aprovechando estas reflexiones para generar recursos conjuntamente en las horas de Educación Emocional y en los espacios que comparten los tutores. Seguimos recabando recursos e ideas para que estos días no se hagan cuesta arriba y dar respuesta a las inquietudes de nuestro alumnado y sus familias.
¡¡¡FELICES VACACIONES!!!
Así mismo hemos preguntado al alumnado de secundaria. Aquí tenéis las conclusiones.
Cerca del 40% de las respuestas afirman que en su tiempo libre continúan usando los dispositivos móviles o las pantallas. Las actividades “con pantalla” que menos éxito tienen son ver la televisión (pelis, series…) y la que más ocupa este espacio es la relativa a los videojuegos.
Un porcentaje importante de las respuestas (más del 20% del total) afirma dedicarse a estudiar y trabajar en tareas relacionadas con lo académico.
Un 13% del total de las respuestas relaciona ese tiempo libre con hacer ejercicio, entrenar o hacer algún deporte.
Respecto a lo que echan de menos, como no podía ser de otra manera, es el contacto con sus amigos y amigas (esta es la respuesta de más del 40%).
Le sigue de cerca poder salir de casa con cerca del 30% de las respuestas referidas a este hecho. Por último, y con número de respuestas parecidas encontramos que nuestro alumnado echa de menos ir al colegio, así como acudir a las actividades extraescolares (en especial las deportivas). Cada una de ellas obtiene el 10% del total de las respuestas emitidas.
Si tenemos que sacarle el lado positivo a esta situación, nuestros alumnos y alumnas también lo hacen. Estas reflexiones nos harán mejorar, sin duda, a todos nos toca utilizar nuestra experiencia para identificar aspectos que necesitamos pulir en nuestra cotidianidad.
En este caso las respuestas están bastante repartidas, así encontramos que el 15% de las respuestas (especialmente emitidas en los primeros cursos de la ESO) hablan de aprovechar esta circunstancia para pasar más tiempo con la familia.
En torno a otro 15% valora positivamente que esta situación disminuye el estrés propio del día a día. Aunque la respuesta que ha sido más emitida (un 30% del total se refiere a ella) habla de una sensación de libertad relacionada con la flexibilidad horaria (levantarse más tarde), cambio de las rutinas diarias (poder ir al baño o comer en cualquier momento) o la percepción de una mejor organización del tiempo.
Por último, les hemos preguntado con qué van a ocupar el tiempo libre. Aquí os dejamos unas ideas de mayor a menor presencia en el total de las respuestas: descansar y relajarse, ordenar o redecorar la habitación, leer más, hacer un maratón de películas, cocinar, hacer deporte.
Estamos aprovechando estas reflexiones para dar recursos en las horas de tutoría y en los espacios que comparten los tutores. Seguimos recabando consejos e ideas para que estos días no se hagan cuesta arriba y dar respuesta a las inquietudes de nuestro alumnado y sus familias. Como ya sabéis estamos a vuestra disposición para cualquier cosa que necesitéis.
¡¡¡FELICES VACACIONES!!!
Nuestro alumnado de 5º y 6º de EPO nos recomendiendan lecturas para evadirnos. Una de las mejores formas de desconectar.
En estos días que estamos viviendo, no paráis de demostrarnos que sois auténticos equilibristas emocionales, os estáis adaptando de una manera increíble a las nuevas circunstancias. Aún así, es probable que en algún momento no sea fácil manejar las emociones con tanta profesionalidad. Para esos ratos os traigo algunas actividades que consiguen mantener la atención plena en algo que no sea el Colegio.
1.- Escucha música.
2.- Dibuja, pinta, colorea… Colorear te obliga a mantener la atención plena tan buscada en los ejercicios de meditación.
3. Escribe. Coge un papel y escribe lo primero que te venga a la cabeza, da igual el qué:
“Hoy me levanté y no quedaba café para desayunar, ¡menuda forma de empezar el día! Pero bueno, al final decidí tomarme un té con leche y ni tan mal. La tostada con aceite y tomate estaba buenísima, así que una cosa compensó a la otra.”.
Lo más difícil de escribir es empezar. Ver la hoja en blanco impacta mucho, pero una vez que hayas escrito el primer párrafo, las ideas vienen solas. El hecho de volcar todos tus pensamientos en una hoja (de papel o virtual, da igual), es tremendamente liberador.
4. Lee. Lo sé, ya lo haces. Pero es una forma de desconectar super eficaz.
5. Vuelve al presente.
Meditar o dibujar no son las únicas formas de desarrollar la atención plena (mindfulness). Quizás tú cuando te lavas los dientes “meditas” y no lo sabes. Centrarse en el presente, por ejemplo, darse una ducha o cepillarse el pelo. Aprovechar estas últimas tareas frente al espejo para que duren dos o tres minutos de descanso, ayudan a liberar la mente de pensamientos y a centrarse sólo en lo que hago.
Tener en cuenta los aspectos psicológicos y motivacionales cuando se afronta un confinamiento resulta fundamental para asegurar que la medida no pase una factura añadida.
Esta alerta genera reacciones y comportamientos que transmiten sensaciones desagradables.
La incertidumbre es característica en esta alerta sanitaria entre la mayor parte de la sociedad, obliga a adaptarse a situaciones que cambian en cuestión de minutos y todo ello puede generar un aumento de la irritabilidad, los nervios y el cansancio.
El desconocimiento y la aparición de información contradictoria hace que sea difícil diferenciar lo que es real de los rumores. Todo eso hace que aparezca confusión.
Cuanto mayor es el desconocimiento y sensación de descontrol, más temo lo que puede llegar a suceder, esa es la sensación de indefensión.
Para intentar mitigar o no favorecer el aumento de estas sensaciones es importante tener en cuenta las recomendaciones de los expertos, que coinciden en dar estas orientaciones.
Comprender cuál es la realidad, ser honestos y cumplir con nuestra responsabilidad.
Planificar la nueva situación es fundamental para integrar las nuevas rutinas y ganar en sensación de seguridad.
Respetar espacios, tiempos y necesidades específicas es imprescindible.
Informarse adecuadamente, en momentos concretos del día y acudiendo a fuentes contrastadas.
Mantener la comunicación es importante, conversar con familia, amigos o compañeros de trabajo aporta tranquilidad.
Cuida la comunicación con las personas con las que convives, qué dices y cómo lo dices es importante.
Encuentra momentos para compartir actividad con los que te rodean, eso favorecerá la complicidad.
Ponte objetivos próximos, diarios para favorecer una actitud positiva en esta situación.
Y haz ejercicio (visita la página de Educación Física).
Para que la convivencia familiar vaya bien, al estar más tiempo juntos, hay que ponerse de acuerdo en unas normas básicas: espacios ordenados, limpios y bien ventilados y cuidados personales (higiene y vestido).
Escuchar al resto de la familia, conocer sus inquietudes y sentimientos respecto a esta situación que se está viviendo.
Se hace imprescindible planificar el tiempo: establecer un horario para hacer las actividades escolares los niños (si están en la casa) y laborales los adultos si es que estos pueden mantener su actividad laboral con el teletrabajo.
Es importante también planificar momentos de ocio y actividades lúdicas conjuntas (como juegos de mesa o ver películas en familia), sin olvidarnos de aquellas actividades que cada uno quiere hacer por separado.
Es importante que cada miembro de ese núcleo tenga un espacio para desconectar, donde se pueda refugiar cuando no nos sentimos bien o afloran emociones desagradables. Debemos acordar con nuestra familia que nos dejarán un tiempo solos cuando estemos allí.
Nos encontramos ante una situación nueva. Estamos encerrados en casa con nuestros hijos e hijas, sin poder salir y vamos notando cómo se masca la tensión…
En todas partes vemos consejos para poder sobre-llevar esta situación con los y las peques de la familia pero, ¿qué pasa con los y las adolescentes?
Nos encontramos ante una etapa complicada; se trata de un período difícil, lleno de cambios físicos, hormonales,...; en muchas ocasiones la familia ha pasado a un segundo plano. Los y las adolescentes no se imaginan la vida sin su grupo de referencia y no les queda más remedio que mantener el encierro en casa.
Las propuestas que nos llegan (pinta-caras, manualidades, cocinar en familia, etc) en algunas ocasiones no son bien recibidas.
¿Y, qué podemos hacer entonces ? Os dejamos algunos consejos:
- Es importante hablar del tema. Comentar las noticias, preguntarles que opinan y darles nuestra opinión sin juzgarles. Explicarles cual es la situación que se está viviendo. Hablarles de la importancia de la colaboración de todos y todas para combatir esta situación y la responsabilidad para con el otro. Se trata de un buen momento para debatir y hablar sobre valores sociales y dilemas morales.
Sabemos que nuestra actitud familiar y como padres/madres es lo más importante ante momentos críticos. Si observan que estamos desbordados por los acontecimientos, podemos inducirles mucha intranquilidad. La ansiedad también se contagia.
Adema, los y las adolescentes están totalmente conectados a las redes sociales. Es importante que hableis de las Fake News. En todas las crisis proliferan mensajes alarmistas y poco fiables. Enséñales a no dejarse llevar por recomendaciones o informaciones que no provengan de fuentes sanitarias oficiales y no contribuir a propagar fake news.
- Importancia de aprovechar el momento y transmitir una idea positiva en la que, a pesar de las circunstancias, podamos aprovechar el momento de estar juntas y compartir tiempo sin correr. Preguntarles que podemos sacar de positivo de este encierro. Ante situaciones tan inusuales como ésta, siempre hay aprendizajes que podemos transmitir y que van a ser valiosos para la vida, además de ser una oportunidad para compartir un tiempo de calidad.
- Acordar una rutina diaria. Ante esta situación es importante establecer una rutina diaria. Lo ideal es acordar la misma entre todos los miembros de la familia (no imponerla). Establecer un horario que incluya tareas académicas, tareas domésticas, momentos en familia, momentos personales, momentos de desconexión de dispositivos móviles etc.
En este sentido, es importante incidir en la idea de que no estamos en un período de vacaciones. Incidir en la idea de que el curso sigue y no deberían perderlo.
- Tratar de respetar los espacios. Van a ser muchos días compartiendo un espacio muy pequeño. Cada persona necesita un espacio personal y más si hablamos de adolescentes. Deja que se comuniquen con su grupo de amistades.
- Flexibilizar los límites de uso de las tecnologías manteniendo tiempos de desconexión. Se trata de mantener un equilibrio y sentido común en este sentido. Sin caer en el uso descontrolado, en algunos casos tendremos que flexibilizar más su uso manteniendo todos los días un tiempo de desconexión tecnológico y con la consecuente conexión familiar. En este sentido, es necesario ser un ejemplo. Si les estamos diciendo que no es bueno pasar muchas horas conectados a redes sociales, juegos o chateando, no lo hagamos nosotros/as.
- Intentar mantener la calma y no discutir o discutir lo menos posible. Esta situación anómala (padres y madres con teletrabajo, peques sin colegio, tareas virtuales,…), inevitablemente va a provocar más roces y momentos de tensión que debemos saber gestionar. Todos y todas somos responsables de que esto ocurra o no. Tenemos un gran reto: no perder la paciencia y mantener la calma familiar. Recuerda que no son los otros los que te sacan de quicio sino que eres tu mismo: el gran secreto es intentar autocontrolarnos y no tanto a la otra persona. Para ello, antes de actuar por impulso es necesario saber identificar las señales que nos avisan que nos estamos alterando. En ese momento, es importante aplazar la conversación con vuestro hijo/a a otro momento en que podáis hablar de lo ocurrido con tranquilidad.
La invasión del Covid-19 parece que no viene sola, la acompaña otra invasión, la del MIEDO. Como muestra esa imagen de los supermercados donde se aprecia que cuanto más lleno está el carro, más miedo hay en él.
El miedo es una emoción natural y primaria, es decir, la sentimos todos los humanos. Su función es la de alejarnos del peligro (real o imaginario) motivo por el cual es muy potente, es decir nos domina fácilmente y toma muchas decisiones por nosotros anulando incluso la razón. Él se encarga de que hagamos la peor interpretación posible, además nos paraliza, es invasiva (se hace cada vez más grande dentro de nosotros) y es contagiosa, la traspasamos a los hijos o a las personas que nos rodean.
Solo hay una manera de superar un miedo, y es afrontándolo con la Valentía que todos los humanos también tenemos (a veces escondida, pero está dentro si la buscamos).
Suelo explicar que el miedo es falta de información, así que es natural sentir miedo ante este virus, nos falta la información de si nos va a afectar a nosotros y en qué medida.
Pero es precisamente en estos momentos de temor o incluso de pánico colectivo, donde podemos dar un importante ejemplo a nuestros hijos e hijas; afrontar el miedo con serenidad para dejar espacio a la razón, y cambiar el yo-yo-yo por un “nosotros”, un nosotros como sociedad, como comunidad o como tribu, porque JUNTOS los humanos podemos con todo.
Dicen que es en los peores momentos cuando se demuestra quienes somos en realidad ¿lo hacemos? ¿se lo demostramos a nuestros pequeños?
Sira Robles/Ramón Soler
Los niños tienen un nivel de actividad más alto que el nuestro y a ellos les resulta especialmente duro pasar días enteros encerrados entre cuatro paredes. Además, si no les explicamos bien lo que está sucediendo, pueden no entender por qué les estamos exigiendo este esfuerzo. Comunicarles bien qué es el coronavirus y por qué nos estamos protegiendo de él es esencial para que sobrelleven esta situación de la mejor manera posible.
Si no les explicamos bien a los niños lo que significa el coronavirus y por qué nos encontramos en esta situación tan inaudita, pueden menospreciar el problema y ser reacios a seguir las recomendaciones sanitarias. O lo contrario: los pequeños también pueden llegar a pensar que su vida o la de sus familiares está en peligro y vivir todo el proceso con más ansiedad de lo que deberían.
Las 5 "A" para comunicarnos mejor...
El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid nos recomienda una serie de pautas para explicar adecuadamente a los niños de a 4 a 10 años qué es el coronavirus, qué implica y por qué no pueden salir a la calle.
Busca las mejores palabras. Debemos adaptar el mensaje a sus características psicológicas. Explicárselo mediante dibujos puede ayudarles a entender mejor lo que sucede. Otra opción, sobre todo en el caso de los niños más pequeños, es explicarles lo que está ocurriendo a través de un cuento. Puedes descargar el cuento “¡Hola! Soy el Coronavirus” ideado por la psicóloga y maestra colombiana Manuela Molina. A través de esta sencilla historia, los niños pueden aprender qué es el coronavirus y cómo puede afectarles.
Explícaselo cuanto antes. En lugar de esperar a que ellos imaginen lo que está sucediendo (la imaginación de los niños es desbordante), debemos sacar el tema en cuanto antes. El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid recomienda que los padres se muestren sinceros: es necesario hablarles sobre la peligrosidad del virus, explicarles cómo se transmite y cuáles son los síntomas de la infección. Así entenderán que deben protegerse y que es importante seguir las recomendaciones.
Transmitir serenidad. Los adultos a menudo mantenemos conversaciones demasiado crudas frente a los niños y eso puede generarles angustia. Debemos hacer un esfuerzo por transmitir tranquilidad. Expliquémosles que los médicos trabajan muy duro para curar a las personas con coronavirus y que se están tomando muchas precauciones para que todos estemos seguros.
Pregunta por sus miedos o dudas. Los psicólogos recomiendan promover espacios de encuentros donde poder hablar con ellos sobre el tema con naturalidad. Es mejor afrontar el tema de cara durante unos minutos que hablar con demasiada frecuencia sobre el tema pero de forma vaga. La información puede saturarles. Pregúntales si tienen miedo, si entienden por qué tienen que estar en casa, si hay algo que podría ayudarles a sobrellevar mejor la situación…
Recuérdales que ellos también son importantes en esta lucha. Los psicólogos del el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid nos sugieren que les hagamos sentir superhéroes en la lucha contra el villano coronavirus y que les expliquemos cuáles son sus “superpoderes” contra él: lavarse las manos, quedarse en casa sin jugar con los amigos, taparse la boca cuando tosen…
Los niños son maestros del lenguaje no verbal: ¿cuidas el tuyo?...
El psicólogo Ramón Soler nos recomienda también cuidar nuestra comunicación no verbal cuando nos dirijamos a nuestros hijos. Si nuestras palabras dicen una cosa pero nuestra actitud dice otra, probablemente terminarán más confundidos de lo que puedan estar ya.
Mírales a los ojos. Los seres humanos comunicamos mucho con la mirada. De hecho, nuestros ojos están diseñados para captar y transmitir emociones. Mirar indica atención, la ausencia de mirada transmite desasosiego y desamparo. Mira a tus hijos con cariño, que sepan que estás ahí presente para cuidarles
Ponte a su altura. Para los niños, los adultos somos como gigantes y esto puede llegar a resultar muy intimidante. Si queremos que nuestros hijos nos escuchen desde la confianza y no desde el miedo, debemos bajarnos a su altura, para que nuestros ojos se encuentren al mismo nivel. Imagina que te habla un gigante de 3 metros de estatura ¿Cómo te sentirías?
Trata de estar relajado. Desde la distancia, los niños pueden captar nuestro tono muscular, pueden reconocer si estamos tensos o relajados. No podemos pretender tener una comunicación tranquila y fluida si nuestro cuerpo está rígido. Aprender a relajarnos nos ayudará a no mostrarnos tan tensos delante de ellos.
Habla con ellos cuando estén dispuestos. Nunca debemos avasallar o presionar a los niños invadiendo su espacio personal. Los niños detectan esta invasión y reaccionan con bloqueo y rechazo. Déjales su espacio, no insistas –por ejemplo– en que den un beso a alguien que vaya a casa, respeta que ellos no deseen ser abrazados o tocados por todo el mundo; de esta forma, aprenderán a defender su espacio y su cuerpo del ataque de los depredadores.
No finjas. Nuestro lenguaje corporal debe ser auténtico en todo momento. Si mostramos incoherencia entre el lenguaje verbal y el no verbal, los niños siempre harán más caso al segundo, mucho más automático e intuitivo.
La risa es un gran aliado para la salud. Su efecto ha sido estudiado desde tiempos insospechados, ya Aristóteles definió la risa como un ejercicio valioso para la salud, Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar la energía negativa, los taoístas tenían la creencia que la salud de una persona era proporcional a las veces que se ríe e incluso en la Edad Media tenían la figura del bufón en las comidas ya que consideraban que la risa facilitaba la digestión a los comensales. Hay muchas teorías al respecto, unas con más base científica que otras, pero lo que está claro es que siempre viene bien. Muchos expertos recomiendan la risa como ejercicio o método terapéutico, ya que se liberan endorfinas, dopamina, adrenalina y serotonina.
Pero, ¿qué son estas hormonas y para qué sirven?
La Endorfina, también llamada hormona de la felicidad es una sustancia química que aumentan el estado de ánimo; un nivel bajo puede producir estados de ánimo depresivos, por lo que tener un nivel adecuado va a potenciar nuestro estado de ánimo, nuestro sistema inmunitario y nos ayuda a combatir el estrés.
La Dopamina. Es un neurotransmisor del sistema nervioso central. Cuando la dopamina disminuye también lo hacen las endorfinas. Se considera a la dopamina como punto importante para el placer y el bienestar.
La Adrenalina. Es una hormona que segrega el cuerpo de manera natural a través de las glándulas suprarrenales, localizadas en la parte superior de los riñones. Su liberación ayuda al cuerpo a enfrentarse a situaciones de alarma y estrés.
La serotonina es a su vez precursora de la melatonina; ambas moléculas son necesarias para conciliar el sueño, conseguir un descanso adecuado y mantener un estado psicológico saludable. La serotonina además favorece la relajación.
La risa está considerada como uno de los mejores remedios naturales que ayuda a mantener un bienestar físico y mental. Reír cada día hace la vida más fácil y divertida, pero las carcajadas también son salud y tienen muchos beneficios.
¿Sabías que?....
- El córtex del cerebro se activa y libera impulsos eléctricos tan solo un segundo después de empezar a reír.
- Los niveles de cortisol disminuyen al reírse. El cortisol es la llamada hormona del estrés.
- Los adultos se ríen entre 15 y 100 veces al día y los niños más de 300.
- Una carcajada activa decenas de músculos de todo el cuerpo.
- Las lágrimas que produce la risa limpian e hidratan los ojos.
- Cuando uno se ríe descansa la mente ya que no se puede pensar a la vez.
- Las carcajadas ayudan a conciliar mejor el sueño.
- Con la risa ayudamos a oxigenar mejor nuestro organismo, ya que con la risa respiramos el doble de oxígeno.
-La risa ayuda a mejorar nuestras relaciones sociales y a generar optimismo. ¡Hace felices a los demás y a nosotros mismos!
- La risa levanta el ánimo y actúa como un analgésico natural.
- La risa refuerza el sistema inmune: aumentan las inmunoglobulinas y los linfocitos.
- También contribuye a relativizar la realidad. La mayoría de problemas no son tan graves como parecen si los afrontas con buen humor.
- Y la risa mejora el autoestima. ¡Reírnos a carcajadas nos hace perder el sentido del ridículo!
Ahora que tenemos más tiempo en casa es un buen momento para ver series y películas de humor, leer esos cómics que teníamos olvidados en el trastero o probar con la risoterapia, una técnica que consiste en provocamos la risa de forma artificial, el cerebro no es capaz de distinguir la verdadera risa de la provocada y se consiguen los mismos beneficios. Al principio comienza como una risa simulada y acaba siendo una risa real y contagiosa. ¡Ideal para practicar en estos momentos con los niños en casa! (Podéis encontrar distintos vídeos en Youtube)
También podéis jugar a "hacer reír al otro" : uno de los jugadores (pueden ser más) está muy serio y el otro hace gestos para que se ría. El que más aguante sin reírse gana esa partida.
Y el juego por excelencia: ¡hacer cosquillas!