Mirando a las periferias
en el Año de la
Espiritualidad
Lasalliana
Mirando a las periferias
en el Año de la
Espiritualidad
Lasalliana
Equipo Ejecutivo Pastoral
El Año de Espiritualidad Lasaliana pretende ser un periodo en el que reafirmemos nuestra manera de ser lasallistas en el mundo, hermanos y seglares, como peregrinos de esperanza. Ser lasallista es destilar amor al prójimo, siendo sensibles a las necesidades más básicas de los que más lo necesitan, los empobrecidos, los preferidos de Dios. Como Comunidad Educativa Lasallista, a través de la educación somos signo de vida y contribuimos a la transformación social. A través de una espiritualidad horizontal, inspirada en la experiencia de La Salle, miramos más allá de los muros y límites de la escuela, realizando a Cristo en las periferias y construyendo compromisos que nos lleven a tocar corazones y transformar vidas.
Esta invitación es para mirar nuestro pasado con gratitud, vivir nuestro presente con pasión y, sobre todo, mirar el futuro de la humanidad con esperanza. El “Espíritu de Fe y Celo” nos hace desarrollar la inteligencia espiritual para descubrir a Dios inmerso en el mundo, encarnado, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad; y no nos deja desanimarnos, motivados por un “celo ardiente” en nuestros esfuerzos por acercarnos al Reino de Dios en las periferias.
El 46º Capítulo General afirmó recientemente que:
“Somos una sola Familia Lasalliana, con vocaciones diversas;
levadura para un mundo más fraterno, enviados a encontrar
a Dios en los pobres y a promover la justicia”
Desde este sueño, estamos llamados a reconocer las periferias como espacios de discernimiento y respuesta, donde el encuentro con Dios se da no sólo en los lugares donde enseñamos y “anunciamos” el Evangelio. La Reflexión Lasaliana nº 10, para el año 2025, tiene como tema: “ADN Lasallista: nuestro corazón está en las periferias”, y nos invita a llevar nuestra “mirada” a nuestro “corazón” y, desde ahí, reconocer que el momento actual de la historia y la realidad del Instituto nos invitan a habitar las periferias.
Se nos invita a mirar más de cerca las periferias geográficas, fácilmente reconocibles por la falta de acceso a servicios públicos como salud, educación, transporte, vivienda y muchos otros que garantizan la dignidad de las personas. Pero también debemos reconocer nuevas periferias, también dramáticas: guerras, narcotráfico, trata de personas, migraciones forzadas, pueblos originarios amenazados y desatendidos, enfermedades neurológicas que afectan a sectores cada vez más amplios de la población.
Tenemos que comprender nuestras realidades. Somos un país periférico, con una cultura marginada, que vive bajo la lógica de una economía excluyente. Sin embargo, esta realidad da lugar a una cultura de resistencia, que presenta una realidad vivida. La periferia siempre ha sido un lugar de riqueza, no según la lógica del mercado, de la riqueza material, sino desde el punto de vista cultural. Podemos pensar en música, obras literarias, producciones teatrales y cinematográficas, pinturas y tantas otras que presentan la realidad de nuestro país, mostrando la riqueza cultural, social y humana que se desprende de estos espacios.
La periferia es el lugar donde surgen la esperanza, los sueños y las utopías. Es el espacio que está lejos del centro, está al margen. Es el lugar donde es posible pensar en una nueva forma de vivir y de estar en el mundo, diferente de la actual, que está destruyendo nuestra Casa Común. Cuando hablamos de periferias, vemos aquellas realidades que necesitan cambiar urgentemente, porque están marcadas por la falta de asistencia y de derechos humanos, o aquellas realidades periféricas marcadas por la violencia policial, el tráfico de personas y de drogas, o los contextos de guerra. También debemos tener en cuenta los lugares y grupos sociales que son marginados y violentados por estar situados fuera del contexto normativo o de la lógica capitalista, oponiéndose a su modo de producción, como los pueblos indígenas, los quilombolas o nuestros hermanos y hermanas de la calle. Así que no será difícil encontrar un espacio periférico lejos de nosotros. Será difícil llevar a cabo un proceso de diálogo que nos lleve a actuar como el Buen Samaritano, amando a Dios y al prójimo como a nosotros mismos, con una actitud de cercanía y acogida hacia los necesitados.
El cancionero católico nos dice melódicamente: “La verdad no dura mucho, en estas orillas demasiado estrechas, Dios creó el infinito para que la vida siempre sea más”. Las periferias eran los espacios que los excluidos de la sociedad encontraban para sobrevivir ante una realidad de exclusión. Sin embargo, Dios no sólo quiere que las personas sobrevivan, quiere que “tengan vida, y vida en abundancia” (Jn 10,10). Fue en estas zonas periféricas y marginadas de la Palestina del siglo I donde Jesús presentó su proyecto de Reino. Fueron los pobres y los humildes los primeros en comprender el mensaje de salvación de Dios. Fue en un espacio social semejante al de Jesús, en la periferia de Reims, donde Juan Bautista de La Salle se comprometió con la educación de los niños pobres. Esta educación estaba vinculada a un proyecto de formación integral, buscando ofrecer no sólo una educación formal y profesional, sino una educación que también se ocupara de las cuestiones espirituales.
La misión lasaliana se inscribe en este proyecto de Reino y en la opción de san Juan Bautista de La Salle. Nuestra misión se vive a partir de este proceso fundacional cristiano y lasallista. De este modo, nuestro trabajo no se aleja de una espiritualidad integrada y contextualizada. Jesús presentó el proyecto del Reino a los excluidos del poder del Imperio Romano y de la clase alta judía; La Salle educó humana y cristianamente a los hijos de los artesanos y de los pobres. Los lasallistas de hoy no podemos estar alejados de estas opciones fundacionales, y es en estas mismas realidades donde Jesús nos llama a vivir nuestra misión, es decir, nuestra espiritualidad dentro de un contexto.
El Evangelio nos dice: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,21). Nuestro corazón tiene que estar con los favoritos del Reino: “los pobres, los marginados, los excluidos, los que no tienen acceso a la educación, los analfabetos, las víctimas de la violencia, los perseguidos por la causa de la justicia y también aquellos a los que la mala calidad de los procesos educativos les priva del acceso a las oportunidades”.
Cuando nos proponemos habitar las periferias, estamos pidiendo mucho más que hablar de ellas. Por eso, el tema pastoral anima a las Comunidades Educadoras a estar más cerca de las periferias y a pensar y la transformación de la sociedad, a través de actitudes de acogida hacia todos los que están en las periferias. Estamos invitados a observar dónde están las periferias dentro de nuestras comunidades, quiénes son y cómo acogerlas.
En 2023, el Superior General y el Consejo General del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas anunciaron el Proyecto Leaven, un plan de acompañamiento, una “invitación fraterna” a la familia lasaliana para “iniciar juntos una peregrinación” en los próximos años. En el proceso, pidieron a todos los lasallistas que invocaran a “Nuestra Señora de las Periferias”.
El Símbolo Pastoral fue creado para que nuestra mirada sobre este tema se concretara. Así, en la imagen, María, la madre de Jesús, se presenta con un gran manto, y cada persona debajo de ella vive en un lugar periférico, pero reconociendo que María, nuestra Madre, ve su dignidad y la mantiene a salvo. Se ve a La Salle a los pies de la santa distribuyendo pan, recordando la imagen que representa la gran hambruna que asoló Francia en 1683 y 1684, lo que le motivó a transformar su herencia en alimentos para los pobres. A su lado, otro Hermano continúa su legado.
La invitación a mirar el cuadro y detectar todas las situaciones posibles se nos hace a cada uno de nosotros, para que transportemos lo que vemos en el cuadro a nuestra realidad concreta, buscando, con nuestras acciones, tocar corazones y transformar vidas.
"Porque donde esté vuestro tesoro,
allí estará también vuestro corazón."
(Mt 6,21)
Accede a la oración de Nuestra Señora de las Periferias en el Oracional.