Su construcción se comenzó en los años 70, dando inicio al soterramiento de la vía del tren, que atravesaba Elche de oeste a este, lo que suponía una barrera entre el Barrio de Carrús, que disfrutaba de un crecimiento evidente, y el resto de Elche. El viaducto que sustituyó al pont de ferro tiene un nivel inferior por donde circula el tren, con destino a Murcia y a Alicante, quedando el nivel superior para peatones y tráfico rodado. Forma parte de otro proyecto urbanístico de gran calado en la ciudad en los años 80, la Avenida de la Libertad. Sustituyó al antiguo puente de hierro del siglo XIX.