Dios mío ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrernos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
(Hoy, en este día santo, nos unimos en afecto de corazón con los demás fieles que hoy se reúnen a celebrar desde sus casas, como nosotros aquí. Nos unimos a nuestra comunidad parroquial, al padre Víctor Isaí y al diácono permanente Martín, asimismo a nuestro arzobispo Rogelio y al papa Francisco.)
SALMO DE PROFUNDIZACIÓN Del salmo 115
R. Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
“Su misericordia es eterna”. R.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho. R.
La piedra que desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente. R.
Luego se reza o canta el himno del Gloria.
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios,
tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado el mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado. a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
en la gloria de Dios Padre.
y, muerto el que es la Vida,
¿Qué has visto de camino,
la muerte en ti no manda.
Ha resucitado e irá delante de ustedes a Galilea.
Transcurrido el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba como el relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: “No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán’. Eso es todo”.
Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Reflexionamos la Palabra de Dios.
Cada uno de los miembros de la familia se rocía con agua bendita
en recuerdo del propio bautismo.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL DE LOS FIELES
Familia, en este glorioso día iluminado por la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, elevemos nuestras súplicas a Dios Padre todopoderoso. Digamos con fe:
R. Que tu gracia, nos ayude Señor.
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Para que nos esforcemos para que a todas nuestras familias llegue la alegría de la luz de este maravilloso día, oremos. R.
❖
Para que la luz de la resurrección nos ayude a disipar las tinieblas del rencor, del odio y de la división, oremos. R.
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Para que permitamos en nosotros que las cadenas de los vicios, de los traumas, de los pecados sean arrancadas para siempre de nuestras vidas, oremos. R.
❖
Para que responsablemente los que regresan de vacaciones lleguen con seguridad a sus casas, oremos. R.
Padre, que al recuperar a tu Hijo Jesucristo después de que en la cruz liberó a todos los hombre de la esclavitud del pecado, te pedimos nos concedas poder vivir a ejemplo suyo.
Por el mismo Cristo, nuestro Señor.
Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios, por eso no atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Luego hacen la comunión espiritual.
Yo creo Jesús mío que estás presente en el santísimo Sacramento del Altar, te amo sobre todas las cosas y deseo fervientemente recibirte en mi corazón, más al no poderlo hacer sacramentalmente en este momento te pido vengas espiritualmente a mi corazón (momento de silencio) y como si ya te hubiera recibido me uno y me abrazo inmensamente a ti. No permitas Jesús mío que jamás me aparte de ti.
Papá o mamá invocan la bendición de Dios y se santiguan, diciendo:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Glorifiquemos al Señor con nuestra vida. Permanecemos en paz. aleluya, aleluya.
R. Demos gracias a Dios. aleluya, aleluya.
Es conveniente pasar, según la hora, al almuerzo, la comida o cena.