Ve a tu jardín y corta algunas ramas de cualquier árbol, adórnalas con moños o flores, una por cada miembro de la familia. Hay que tener un botecito con agua bendita.
La ceremonia puede empezar en el patio de tu casa, si las circunstancias lo permiten y hacer una pequeña procesión a la sala, o en el lugar donde se tendrá la celebración.
Si tienes una cruz o crucifijo en tu casa lo adornas con ramas y flores… si vas a tener velas, con mucho cuidado, adórnalas también.
De antemano, debes asignar quienes dirán las lecturas.
Reunida la familia el que dirige saluda de la siguiente manera:
Dios mío ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrernos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
(Hoy, en este día santo, nos unimos en afecto de corazón con los demás fieles que hoy se reúnen a celebrar desde sus casas, como nosotros aquí. Nos unimos a nuestra comunidad parroquial, al padre Víctor Isaí y al diácono permanente Martín, asimismo a nuestro arzobispo Rogelio y al papa Francisco.)
Hermanos, bendigamos a Dios Padre que nos permite reunirnos en su nombre para aclamar y reconocer públicamente a su Hijo como nuestro Señor y Rey.
R. Bendito seas por siempre, Señor.
Año A: (2020, 2023, 2026…)
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Cuando se aproximaban ya a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, envió Jesús a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrada una burra y un burrito con ella; desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les pregunta algo, díganle que el Señor los necesita y enseguida los devolverá".
Esto sucedió para que se cumplieran las palabras del profeta: Díganle a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, apacible y montado en un burro, en un burrito, hijo de animal de yugo.
Fueron, pues, los discípulos e hicieron lo que Jesús les había encargado y trajeron consigo la burra y el burrito. Luego pusieron sobre ellos sus mantos y Jesús se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendía sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de los árboles y las tendían a su paso. Los que iban delante de él y los que lo seguían gritaban: "¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!"
Al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. Unos decían: "¿Quién es éste?" Y la gente respondía: "Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea".
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se hace un momento de silencio.
Ahora, imploramos la bendición
para que perseveremos en el testimonio de una auténtica vida cristiana.
Te pedimos, Señor aumentes la fe de los que tenemos en ti nuestra esperanza y nos permitas a quienes agitamos estas palmas en honor de tu Cristo victorioso, podamos permanecer unidos a Él para que así demos frutos de buenas obras.
Por Jesucristo nuestro señor.
En silencio, se coloca un recipiente con agua bendita
para que cada uno de los miembros de la familia remoje sus ramos
y demos inicio a la procesión.
Rey eterno, Rey universal,
en quien todo ya se restauró,
te rogamos que todos los pueblos
sean unidos en un solo amor.
Al llegar al lugar donde se va a tener la celebración se puede cantar:
ES DE MARÍA LA NACIÓN (2).
Tu reinarás en este suelo
te prometemos nuestro amor.
Oh buen Jesús, danos consuelo
Al llegar al lugar escogido dice:
Te pedimos, Padre de Amor, que así como nos has dado a tu Hijo como ejemplo de humildad, nos permitas, que podamos imitarle en su entrega y sacrificio, para que podamos también gozar con Él en la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
Comienza la Liturgia de la Palabra: Se recomienda que se proclamen todas las lecturas de este domingo, pero si por alguna razón grave se aconsejara de otra forma, puede solo proclamarse el Evangelio, aún en su forma breve.
No aparté mi rostro de los insultos, y sé que no quedaré defraudado.
Lectura del libro del profeta Isaías
En aquel entonces, dijo Isaías:
"El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.
Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia ni me he echado para atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.
Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endureció mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado".
El Salmo responsorial conviene que sea cantado.
SALMO RESPONSORIAL Del Salmo 21
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven, de mí se burlan;
"Confiaba en el Señor, pues que él lo salve;
si de veras lo ama, que lo libre". R.
Los malvados me cercan por doquiera
Mis manos y mis pies han taladrado
y se pueden contar todos mis huesos. R.
Reparten entre sí mis vestiduras
y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayúdame,
no te quedes de mí tan alejado. R.
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo;
glorifícalo, linaje de Jacob;
témelo, estirpe de Israel. R.
Cristo se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses
Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Flp 2, 8-9
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Cristo se humilló por nosotros,
y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN MATEO 26, 14-27, 66
C En aquel tiempo Jesús compareció ante el procurador, Poncio Pilato, quien le preguntó:
S “¿Eres tú el rey de los judíos?"
C Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato:
S "¿No oyes todo lo que dicen contra ti?"
C Pero él nada respondió, hasta el punto de que el procurador se quedó muy extrañado. Con ocasión de la fiesta de la Pascua, el procurador solía conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás.
Dijo, pues, Pilato a los ahí reunidos:
S ¿A quién quieren que les deje en libertad a Barrabas o a Jesús, que se dice el Mesías?"
C Pilato sabía que se lo habían entregado por envidia. Estando él sentado en el tribunal,
S "No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa".
C Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Así, cuando el procurador les preguntó:
S "¿A cuál de los dos quieren que les suelte?"
S “¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?"
S "Pero ¿qué mal ha hecho?"
C Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza:
C Entonces Pilato, viendo que nada conseguía y que crecía el tumulto, pidió agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo:
S "Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allá ustedes".
C Todo el pueblo respondió:
S "!Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!"
C Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás. En cambio a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a todo el batallón. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una caña en su mano derecha, y arrodillándose ante él, se burlaban diciendo:
S “!Viva el rey de los judíos!"
Luego, quitándole la caña, lo golpeaban con ella en la cabeza. Después de que se burlaron de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado Gólgota, es decir, "Lugar de la Calavera", le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ahí para custodiarlo.
Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: 'Este es Jesús, el rey de los judíos'. Juntamente con él, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Los que pasaban por ahí lo insultaban moviendo la cabeza y gritándole:
S "Tú, que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz".
C También se burlaban de él los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo:
S "Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues él ha dicho: 'Soy el Hijo de Dios' ".
C Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, se oscureció toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jesús exclamó con fuerte voz:
+ "Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?'
C que quiere decir: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"
Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S "Está llamando a Elías".
C Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre
y sujetándola a una caña, le ofreció de beber.
Pero los otros le dijeron:
S "Déjalo. Vamos a ver si viene Elías a salvarlo".
C Entonces Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.
(Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes, y poniéndose de pie después, se continua.)
C Entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba a abajo, la tierra tembló y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron muchos justos que habían muerto, y después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el oficial y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, se llenaron de un gran temor y dijeron:
S "Verdaderamente éste era Hijo de Dios".
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Papá o mamá pueden dirigirse al resto de la familia iluminando con ejemplos lo que se ha escuchado.
Ahora sigue la profesión de fe. Su razón de ser es consolidar los puntos más importantes de nuestra fe cristiana, es como el resumen de todo el catecismo. Así dicho domingo, tras domingo, los fieles cristianos somos más conscientes de lo que debemos tener como cierto y verdadero en la Iglesia.
ORACIÓN UNIVERSAL DE LOS FIELES
La oración universal de la Iglesia es como la respuesta que la asamblea hace a la Palabra de Dios. Es decir, él nos ha hablado, nos ha asegurado que lo que prometió en el pasado lo ha cumplido en su Hijo Jesucristo. Ahora, lo que ahora nos ha comunicado, tenemos la certeza de que lo cumplirá en el futuro. Por eso, las preces de esta oración deben estar inspiradas en la Palabra que se ha proclamado. Finalmente, recordemos que es una oración de los fieles, de todos los fieles; por tanto, el que lee las intenciones NO ESTA ORANDO, no se está dirigiendo a Dios sino a la asamblea y la verdadera oración es la que ésta responde, CUIDANDO de no pasarle a Dios nuestra responsabilidad de transformar este mundo según su voluntad, sino más bien, pidiéndole su asistencia para avocarnos a ello.
Como Cristo se dirigió al Padre en el momento de su máximo sufrimiento, oremos también nosotros con toda confianza ante Dios, nuestro Padre. Pidamos especialmente para comprometernos con los seres humanos, que más comparten el sufrimiento de Jesús.
❖ Familia, Dios se nos ha manifestado, principalmente en el amor de Jesús, en su sufrimiento, en su humillación hasta morir en la cruz. Pidamos, pues que la iglesia y los cristianos no busquemos la gloria y el poder, sino el servicio humilde, atento, comprometido con los más necesitados, con los más pobres, oremos. R.
R. Que tu gracia, nos ayude, Señor.
❖ Familia, Jesús en la cruz, clamó al Padre con el grito del hombre que se siente abandonado. Comprometámonos con las mujeres y los hombres, los niños, jóvenes o ancianos, que se sienten solos, perdidos, abandonados, para que salgamos, como hermanos, a su encuentro, oremos. R.
❖ Familia, Jesús fue juzgado y condenado injustamente por los poderosos. Exijamos a los que tienen algún poder en la sociedad, para que luchen de verdad por la paz y la justicia por todos los hombres, muy especialmente para los más menospreciados y oprimidos, oremos. R.
❖ Familia, en este Domingo de Ramos, en este día en que los niños aclaman con alegría al Señor, comprometámonos con ellos, para que fortalecidos por Dios cuidemos de su inocencia, oremos. R.
❖ Oremos, también por nosotros, para que celebremos de tal modo estos días santos que profesemos en nuestro camino de seguimiento de Jesucristo, oremos. R.
Padre, tú nos has mostrado la inmensidad de tu amor a través del camino que siguió Jesús hasta la muerte. Haz que, contemplando su pasión y muerte, compartamos más su vida nueva. Aquella vida nueva que tú quieres para todos los seres humanos. Por Jesucristo nuestro señor.
Por Jesús hemos sido hechos hijos del Padre, por eso nos alegramos de decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
no nos dejes caer en la tentación,
Se puede hacer la Comunión espiritual:
Por nuestro amor oculta en el sagrario
para nuestro bien, se queda en el santuario
esperando al justo y pecador.
Oh gran prodigio del amor divino,
prenda de amistad, banquete al peregrino
dó se come el cordero celestial.
Jesús piadoso, rey de las victorias,
canten tu poder, autor de nuestras glorias,
cielo y tierra hasta el último confín.
Después de un momento conveniente de oración en silencio
se dice la oración conclusiva.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Señor y Padre nuestro que nos has querido alimentar con esta Eucaristía y por medio de la muerte de tu Hijo nos quieres dar la esperanza de alcanzar lo que la fe nos promete, te pedimos nos concedas llegar, por medio de la resurrección, a la meta de nuestras esperanzas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Se invoca la bendición de Dios y se santigua, diciendo:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Luego despide con estas o semejantes palabras:
Glorifiquemos al Señor con nuestra vida. Vayamos en paz.
Es muy recomendable que, a ejemplo de las primeras comunidades cristianas, después de la celebración dominical se concluya con una convivencia fraterna, la misma que san Pablo llamaba: "ágape".
Hay que procurar que no se trate solo de comer, sino además de convivir.
Por lo tanto, sería bueno tener un programa de actividades que sin perder la austeridad que estos días santos inculcan, se pueda contribuir a la unión de la comunidad.