La antigua capilla de Santa Rosa es un lugar de gran valor espiritual para muchos habitantes de esta comunidad que camina en la fe. Muchos han recibido los sacramentos de salvación aquí: Bautismos, Primeras comuniones y Matrimonios. Asimismo, los jueves era costumbre el celebrar la Santa Misa en aquellos tiempos donde esta capilla era atendida por la parroquia de San Francisco de Asís.
Ha sido tradición también que este lugar sea una opción al momento de velar a nuestros seres queridos y celebrar las exequias funerarias en dicho recinto sagrado.
PREPARACIÓN PARA LA MUERTE
Sabemos que nuestra existencia terrenal terminará algún día.
Sin embargo, durante la mayor parte de nuestras vidas, desconocemos el día y la hora en que seremos llamados de esta vida.
Cuando pareciera que la hora de la muerte se acerca, la Iglesia católica tiene ritos especiales que preparan nuestro encuentro con el Señor.
Cuando una persona sufre una enfermedad grave, es oportuno llamar al sacerdote para recibir la UNCIÓN DE LOS ENFERMOS, en la cual, la Iglesia le pide al Señor por la salud del cuerpo y el alma.
A menudo, este rito está precedido por el sacramento de la RECONCILIACIÓN (confesión sacramental), en donde Cristo ofrece el perdón de los pecados.
Mientras se afronta la enfermedad, la Iglesia asegura a la persona la presencia de Cristo, ofreciéndole oportunidades de RECIBIR LA SAGRADA COMUNIÓN, de manera que el sufrimiento adquiera sentido a través del poder de la cruz de Cristo. Cuando el momento de expirar se acerca, la Comunión se recibe como Viático (alimento para el viaje) para que Cristo, presente en la Sagrada Eucaristía, conceda fuerza espiritual en el tránsito hacia la vida nueva.
Finalmente, a la hora de la muerte, un sacerdote, diácono o fiel bautizado puede acompañar al agonizante y a su familia, orando a Dios que conceda su gracia para la persona que está a punto de entrar a la eternidad.
EL FUNERAL CATÓLICO
Como seres humanos que somos, tenemos una gran necesidad de despedir a nuestros seres amados y encomendarlos a Dios.
Los ritos de la Iglesia católica reflejan esa necesidad, acompañando con sus oraciones a los difuntos más allá de este mundo.
Un funeral católico se compone de tres partes: la primera, LA VIGILIA (también llamada “velación” en ciertos países), normalmente se lleva a cabo la noche antes del funeral. Familiares y amigos se reúnen para “estar” con el cuerpo del difunto o “acompañarlo”. Además de los ritos litúrgicos solemnes de la Iglesia, la vigilia constituye una oportunidad para rezar el rosario, cantos, plegarias u honrar cariñosamente la memoria del difunto. Igualmente, permite a los amigos de la familia ofrecer las condolencias.
La vigilia se puede hacer en una funeraria, en la casa de la familia o en la iglesia.
El centro de las oraciones de la Iglesia para los difuntos es la celebración de la MISA EXEQUIAL. Aquí, el cuerpo del fallecido es trasladado a la iglesia, en donde la celebración de la Eucaristía revela la presencia de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Al igual que fue recibido en la familia de Cristo a través del bautizo y alimentado en la Iglesia con los sacramentos, ahora el cuerpo del difunto se trae a la iglesia por última vez, mientras la Iglesia ora por el regalo de la vida eterna.
En algunas circunstancias especiales, un funeral también puede celebrarse fuera de la MISA, por medio de una celebración de la Palabra realizada por un diácono o un fiel católico designado para ello.
Los católicos creemos que el cuerpo es sagrado: es la sustancia física de una persona que resucitará el último día, cuando Cristo regrese trayendo un cielo y tierra nuevos. Por esta razón, durante el RITO DE LA SEPULTURA, la Iglesia encomienda el cuerpo del difunto a la tierra, para que lo guarde hasta el día de la resurrección.
RECORDANDO A LOS DIFUNTOS
Después de colocar en tierra (enterrar, sepultar), no olvidamos a nuestros seres queridos, ciertamente, necesitamos recordarlos y orar por ellos. De ahí la costumbre de visitar las tumbas de los difuntos, de tenerlos presentes en nuestras oraciones y ofrecer MISAS por el descanso de su alma, sobre todo en fechas importantes, por ejemplo, al cumplirse un mes o un año del fallecimiento, o en el día del cumpleaños. Además de las Misas especiales, la Iglesia ora por todos los cristianos fallecidos en el Día de los difuntos (también llamado “Día de los muertos”).
¿QUÉ OPINA LA IGLESIA CATÓLICA ACERCA DE LA INCINERACIÓN?
La Iglesia no la prohíbe, siempre y cuando no se utilice como seña de irrespeto para el difunto o para negar la resurrección del cuerpo.
Si se elige la incineración, comúnmente ésta debe llevarse a cabo después de la Misa funeraria y los restos incinerados deben sepultarse con la misma dignidad que recibiría un cuerpo. También puede colocarse en capillas destinadas para ello, se descarta el tener las cenizas en los hogares.
La Iglesia también permite la celebración de la Misa funeraria con los restos incinerados, siempre y cuando se honren con el mismo respeto y reverencia que merecen, pues constituyen elementos que formaron el cuerpo humano, santificado y reconocido a través de los sacramentos.
Enterrar a los muertos es una obra de misericordia. En las Sagradas Escrituras, Tobit, un fiel judío deportado en Nínive, realizó en su vida esta obra de misericordia en grado heroico. (recomendado leer el libro de Tobit). Enterrar a nuestros difuntos con dignidad, lo que significa no privarles de la compañía de la familia, ofrecerles la posibilidad del consuelo espiritual de la liturgia comunitaria y la oración de despedida y esperanza en el cementerio. Son los tres momentos de transición profundamente existencial los ritos exequiales de nuestros seres queridos: en la casa, la Iglesia y el cementerio.
Es tradición en esta comunidad que se pueda realizar la solicitud de la capilla antigua para la velación nuestros seres queridos que han fallecido.
REQUISITOS
Un familiar directo se contacta con la parroquia por alguna de las siguientes 3 opciones:
En los horarios laborales del sacristán:
Domingo: De 8:30 a.m. a 1:30 p.m. y de 5 p.m. a 7 p.m.
Lunes, miércoles, jueves y viernes De 8:30 a.m. a 12 p.m. y de 5 p.m. a 8 p.m.
Sábado De 10:30 a.m. a 1 p.m.
En los horarios de la oficina parroquial.
Miércoles De 9:30 a.m. a 1:30 p.m.
Jueves De 3 p.m. a 8 p.m.
Viernes De 3 p.m. a 8 p.m.
Sábado De 9:30 a.m. a 1:30 p.m.
O enviando un mensaje a la página de Facebook de la parroquia.
m.me/ParroquiaSantaRosadeLimaApodaca?hash=(null)&source_id=6946816
Aquí encontrarán oraciones y celebraciones para estos momentos
Da click en el apartado que requieras:
Cuidadopastoralmx (google.com)
RECOMENDACIÓN DEL ALMA EN AGONÍA
El familiar que acompaña en este momento puede orar por el alma de la persona agonizante.
Una persona puede dirigir la oración junto con la familia presente.
Esta oración es tradicional y de gran valor espiritual.
Esta es una oración comunitaria en el lugar donde se esté velando el cuerpo.
Este rito lo realiza el sacerdote, el diácono o el fiel designado para ello.
Esta es una oración comunitaria realizada por quienes, debido a las distancias, no pudieron acompañar el velorio.
Esta es la oración oficial de la Iglesia, de gran ayuda orar con los salmos en estos momentos.
Estas celebraciones fueron realizadas en tiempo de pandemia, cuando no se podía celebrar la Misa exequial.
Es de desear que las urnas sean colocadas en capillas destinadas para ello, esta oración se realiza en dicho momento.
Santa Misa en la antigua iglesia de Santa Rosa.
Para conmemorar a nuestros fieles difuntos.
Jesús, José y María,
les doy mi corazón y el alma mía.
Jesús, José y María,
asístanme en mi última agonía.
Jesús, José y María,
en ustedes descanse en paz el alma mía.