Quien dirige:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Quien dirige:
Padre providente,
que enviaste tu Hijo eterno para salvar al mundo
y escogiste hombres y mujeres para que,
por Él, con Él y en Él,
proclamasen la Buena Nueva a todas las naciones.
Concede las gracias necesarias para que,
en el rostro de todos tus discípulos,
brille la alegría de ser,
por la fuerza del Espíritu Santo,
los constructores de la paz en la sociedad actual.
Todos: Amén.
La Torre Antonia, se encontraba en la esquina noroeste del templo. Dentro de ella estaba el Pretorio, el lugar donde Poncio Pilato juzgó a Cristo. Aquí fue flagelado, insultado, coronado de espinas y condenado a muerte.
En la actualidad se encuentra la Iglesia de la Condenación.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
El recorrido de la Torre Antonia al Gólgota, en línea recta, son cerca de 450 metros aproximadamente.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
La tercera estación del Vía Crucis es la primera caída de Jesús. Hoy en día pertenece al Patriarcado armenio católico.
El terreno de la ciudad es muy, pero muy variable, esto es lo complicado. A ello se agrega lo reducido de los caminos y los comerciantes.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Al igual que la anterior, esta iglesia pertenece al Patriarcado armenio católico.
El interior es muy pequeño, al igual que muchas capillas de este recorrido.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Cirene quedaba a 1800 km de Jerusalem.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Esta estación, la conmemora una pequeña iglesia en el recorrido.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Una cruz labrada sobresale un poco de la pared que marca el sitio. Los cristianos del lugar al pasar por ahí tocan esa cruz y se besan la mano. Gesto típico árabe.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
En la Iglesia copta de Santa Elena y el lugar lo marca una gran cruz de madera.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
La ciudad actual amurallada de Jerusalén es distinta a la ciudad de la época de Jesús, por ello el recorrido es entre los barrios de la “ciudad vieja”.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Quien dirige: Te adoramos oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Padre Nuestro...
Quien dirige: Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.
Oración final
Quien dirige:
Nos ponemos de rodillas.
Jesús,
me arrodillo ante ti y te pido:
llena mi corazón de fe,
esperanza y caridad,
con verdadero arrepentimiento por mis pecados
y un firme deseo de corregirlos.
Todos: Amén
(nos ponemos de pie)
Quien dirige:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Ante las dificultades del mundo contemporáneo, muchos se preguntan con frecuencia:
¿Qué puedo hacer?
La luz de la fe ilumina esta oscuridad, nos hace comprender que cada existencia tiene un valor inestimable, porque es fruto del amor de Dios. ¡El ama también a quien se ha alejado de Él! tiene paciencia y espera, es más, él ha entregado a su Hijo, muerto y resucitado, para que nos libere radicalmente del mal. Y Cristo ha enviado a sus discípulos para que lleven a todos los pueblos este gozoso anuncio de salvación y de vida nueva.
Benedicto XVI (Mensaje para la JMJ RÍO 2013)
VIA CRVCIS
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