Experiencia testimonial de mi encuentro con Jesucristo a través de la Misa con Niños
¡El Reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo! (Rom 14, 17) Estas palabras no son un slogan, ni un panfleto, son verdad para los que hemos encontrado a Jesús y hemos permitido se haya quedado en nuestra vida.
Desde hace mucho tiempo estas palabras han resonado en mi mente y corazón, sobre todo cuando tuve la oportunidad de compartir mi fe, desde mi juventud siendo catequista, después en el seminario y ahora de presbítero en las comunidades en las que he servido.
Mi experiencia fuerte en Misa con niños inicio, cuando en una comunidad, mi párroco me permitió encargarme de esta celebración, porque a él, según sus palabras se le dificultaba mucho el compartir con los pequeños la fe. A partir de ahí, comenzamos por hacer vivas estas palabras en los corazones de niños y niñas de esa comunidad.
Gracias a Dios, pues es Él quien me ha dado este don, me es sencillo en mi ministerio pastoral comunicarme con los niños, y entonces me di a la tarea de llevar este mensaje a ellos, decirles que la Misa, sacrificio de Cristo, es el Reino de Dios presente y que debemos vivirlo con alegría, paz y gozo.
En ese entonces supe de un documento que desde octubre-noviembre de 1973 se promulgó para esta experiencia, el DIRECTORIO DE MISA CON NIÑOS, y lo comencé a estudiar y declaro que es un documento que en parroquia a la que soy enviado doy a conocer, de alguna u otra manera a los talleres de Misa con niños que hacen sinergia conmigo.
Manifestar a los niños que el Reino de Dios, se hace presente en la Misa, es cosa sencilla, pues ellos son así: sencillos, transparentes, dóciles, auténticos y fácilmente reciben las cosas de Dios.
Este DMCN es un instrumento fascinante que presenta criterios y lineamientos que permiten, tanto acercar a Cristo a los niños, como llevar a los niños a Él. Las aclamaciones, gestos, posturas, y cantos que el documento nos sugiere promover, ayudan a los niños y niñas a vivir la fe, a través de la oración, la alabanza y la adoración a Dios Padre en Jesucristo por la fuerza del Espíritu Santo. El DMCN, para quien lo conoce, sabe que nos da la oportunidad de adaptar varios ritos de la celebración a la experiencia y edad de los niños, para que ellos vivan más y mejor su fe.
Tomando así las cosas, las celebraciones son verdaderas fiestas con Jesús, en donde el término “fiesta”, no es sinónimo de “show” o de otra cosa parecida con la cual, muchos ignorantes, entre ellos algunos de nosotros, laicos y consagrados, quieren desmeritar estas celebraciones con los niños.
En mi experiencia personal, son tres cosas las que hacen que los niños celebren la Misa con fe: la oración, la alabanza y la adoración. Y estas tres cosas son las que ellos viven, disfrutan y piden en cada Fiesta con Jesús.
En los últimos años, las celebraciones han dejado de ser sólo Misas con niños y se han convertido en verdaderas Misas con las familias pues ya, pequeños y adultos, participan activa y fructuosamente. Debo reconocer que para mí fue importante la experiencia y testimonio de algunos sacerdotes pioneros en esta aventura, entre ellos los padres Gerardo Cárdenas y Gerardo Charles, que dieron un impulso a las celebraciones con niños.
Hermanos, no tengamos miedo de vivir esta experiencia no sólo con los niños, sino también con sus papás pues los frutos pastorales son abundantes a favor de la comunidad, de la sociedad y del entorno en que vivimos. ¡Seamos como niños pues de los que somos como ellos es el Reino de los cielos!
Pbro. Mariano Rincón Alonzo