Marisol Casado Estupiñán (Madrid, 1956) es una conocida atleta de triatlón y directiva deportiva española. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid en 1979, trabajó como profesora de español como lengua extranjera hasta 1989. Después, en 1991, obtuvo el máster en Administración y Dirección del Deporte por la Universidad Complutense de Madrid y el Comité Olímpico Español. Asimismo, durante varios años formó parte de la actual Federación Española de Triatlón, ocupando incluso el cargo de secretaria general. Posteriormente, en 2002, presidió la Unión Europea de Triatlón, organización de la que fue miembro fundadora desde 1989 y que es referente en igualdad entre hombres y mujeres. Cabe destacar también que pertenece al Comité Olímpico Español y, a su vez, fue cofundadora y presidenta hasta el 2009 de la Comisión de Deporte y Mujer.
En lo referente a su carrera deportiva, se inició jugando al hockey sobre hierba en la universidad y comenzó en el atletismo con carreras de medio fondo (400 y 800 metros), en las cuales apenas participaban mujeres en su época. Por eso, su caso es un referente en el mundo deportivo, pero considera que, por desgracia, “no es el camino normal” y por eso realiza todas las labores “de manera consciente para que haya más mujeres practicando deporte y en los órganos de decisión de las diferentes modalidades” deportivas.
—Como presidenta de la Federación Internacional de Triatlón y única mujer española en el Comité Olímpico Internacional, además de profesora y licenciada en Filología Hispánica, ¿cuándo surge su decisión de dedicarse al deporte y de qué modo le resultó una tarea fácil, o se encontró con impedimentos a lo largo de su carrera por cuestiones o prejuicios de género?
—En primer lugar, yo nunca he sentido que tuviera dificultades pero era muy claro con los números en la mano que he llegado a donde estoy porque he sido la excepción de la regla. Es decir, yo al no tener dificultades he seguido mi trayecto hasta arriba sin mayores problemas. Aún así, ese no es el camino normal y, por lo tanto, en un momento determinado de mi trayectoria tuve que empezar a manejar las cifras de las mujeres que practicaban deporte y demás; y ahí es donde me doy cuenta de que todas las labores que estoy haciendo las debo hacer de manera consciente para que haya más mujeres practicando deporte y en los órganos de decisión de las diferentes modalidades.
—Sabemos que se están llevando a cabo actuaciones desde los poderes públicos para romper ese techo de cristal de las mujeres en el ámbito del deporte. ¿Dónde y por qué cree que hay más problemas para las mujeres: en la propia práctica de ciertos deportes, como es el caso del Triatlón, o en puestos de representatividad como los que usted ocupa?
—En los dos, porque en la práctica del deporte aún necesitamos muchas más participantes jóvenes; y en la parte del liderazgo también porque hay muy pocas mujeres que estén en la cúpula de las organizaciones. Por esto creo que en los dos casos son importantes las mujeres. Además, creo que los dos casos están unidos ya que pienso que si hay más participantes femeninas, van a llegar a los puestos de liderazgo un mayor número de mujeres.
Esto ha ocurrido, por ejemplo, en el Comité Olímpico Internacional, donde he coordinado un grupo de trabajo de igualdad de género y emitimos veinticinco recomendaciones al mismo para poder aumentar el número de participantes y cargos de representación femeninas, los cuales han dado muy buenos resultados. Realmente, por ejemplo, en los Juegos Olímpicos ya hay el mismo número de participantes masculinos como femeninos, además de otros asuntos o cuestiones. Aparte de esto, el puesto de representatividad más importante del Comité Olímpico Internacional lo ocupa una mujer, una mujer presidenta que lo dirige, por primera vez en la historia. Entonces, me siento muy orgullosa de ese trabajo que hicimos en aquel momento.
—¿Qué le recomendaría a las niñas que quieran participar en deportes en los que hay todavía pocas mujeres, como el Golf o el levantamiento de pesas, por poner dos ejemplos?
—En el deporte de hoy en día, aunque no haya dado muy buenos resultados, estamos trabajando en la igualdad de género dentro del deporte y las puertas están abiertas. Si quieren que se animen y que practiquen el deporte. No hay ninguna manera o fórmula más sofisticada que esa. Hay que hacer las cosas que te gustan y llevarlas hasta su última consecuencia.
—Usted lleva siendo presidenta de la Federación Internacional de Triatlón durante 16 años. ¿De qué manera ha habido un aumento de la práctica de este deporte por parte de las mujeres y qué cambios se han producido en ese tiempo?
—La federación internacional de triatlón, que es la que yo he presidido durante 16 años, se creó en 1989. Entonces ya en ese momento, nuestro deporte nació igualitario, igual número de participantes, igual número de algo muy importante, de premios en metálico. Daba igual si habían participado 30 mujeres y 60 hombres, ya que los premios eran igualitarios del 1 al 10. Entonces, desde esa plataforma de deporte igualitario, ya desde su nacimiento, es donde hemos trabajado para ser modelos para otras federaciones internacionales. Yo no he tenido problemas porque he vivido en un hábito donde la cultura ya era igualitaria y entonces he podido ser modelo para otras mujeres en otros deportes. Como he dicho antes, el trabajo que hice en el grupo del Comité Olímpico Internacional de revisión de género, pues ahí esas 25 propuestas que hacíamos en diferentes grupos de cosas, se han llevado a cabo y se están viendo resultados muy claros. Otro factor que nos está ayudando es el fútbol femenino. El fútbol femenino, que ha dado un golpe muy fuerte, que hace que se vea que las mujeres podemos hacer el deporte que nos parezca oportuno y sin necesidad de tener que dar muchas más explicaciones. Entonces ahora muchas de vosotras, las niñas jóvenes, tenéis ya en muchos deportes modelos a seguir de mujeres, de chicas que están haciendo cosas muy importantes en el mundo.
—Según la Federación Española de Triatlón el porcentaje de adolescentes mujeres que practican este deporte es un 41% frente a un 59% en los hombres. ¿Cuál es su opinión respecto a estos buenos porcentajes de participación femenina?
—Lo primero es que me emociona oírlo, me parece muy interesante. Eso por que estamos así, triatlón lleva 40 años trabajando en el tema de la igualdad y no permitiendo que haya cuestiones más importantes porque sea hombres que porque sean mujeres, y hemos trabajado en cosas tan claras como por ejemplo las imagenes de televisión, hemos trabajado mucho con las televisiones para que siempre nos transmitan el evento de mujeres y el evento de hombres. En principio ellos no entendían por qué si teníamos una hora yo decía: “no, 15 minutos para los hombres y 15 minutos para las mujeres”. Pero en este momento eso ya se entiende y lo mismo en las revistas y en donde había la misma imagen de deporte masculina y femenina. Y para eso, por ejemplo nosotros promovimos los relevos mixtos, porque en ese caso no se participan hombres contra mujeres, si no que hacen un equipo hombres con mujeres y eso es lo que de alguna manera también nos ha dado y esa modalidad de relevos mixtos tiene medalla pica. Entonces creo que por esos caminos de hacer cosas es por el camino que se llega más pronto.
—Hubo avances en la igualdad, pero aún así las mujeres tienen menor acceso a recursos, visibilidad y oportunidades en el deporte, especialmente en los puestos de liderazgo. De cara al futuro, ¿qué cambios considera usted imprescindibles en los próximos años para conseguir una igualdad real en el deporte?
—Es fundamental que las palabras se fijen en una norma de obligado cumplimiento; para mí eso es lo más importante para poder avanzar, porque de lo contrario se las lleva el viento. Además, las mujeres deben ser conscientes de que actualmente existen muchas herramientas a su disposición para romper el techo de cristal. La situación ya no es la misma que hace diez años, algo que he podido comprobar por mi larga trayectoria. En los últimos cinco o diez años se ha vivido un gran boom en la igualdad, pero ahora el reto es mantenerlo. Como mencioné antes, se percibe que algunos grupos no están de acuerdo con estos avances, por lo que debemos procurar no caer en manos de esos grupos.
—A pesar de que se ha producido un avance significativo hacia un deporte más inclusivo, la desigualdad sigue presente en aspectos como la financiación, la presencia institucional o la visibilidad en los medios. ¿Qué objetivos se marca usted para seguir impulsando la igualdad en el deporte a nivel internacional y, particularmente, en el ámbito del triatlón?
—Yo ya soy una jubilada y la verdad es que me encanta hacer lo que estoy haciendo ahora. Ya lo hice también hace dos o tres semanas en un instituto de Madrid, que es convencer a las nuevas generaciones de que somos iguales. Creo que vosotros ya tenéis mucho camino recorrido, porque tenéis que daros cuenta de que yo, por ejemplo, cuando fui al colegio, eran colegios de niñas y colegios de niños. Yo empecé a compartir pupitre cuando estaba en la universidad; antes no. Ese ya es un camino muy importante que lleváis puesto, por decirlo de alguna manera. Pero, sobre todo, es eso: convencer de que las cosas se pueden hacer y que ponerse a hacerlas es la mejor manera de poder avanzar.
También os quería comentar lo importante que es la formación. Como habéis dicho, soy licenciada en Filosofía y Letras, en Lengua y Literatura, y me especialicé en la enseñanza de español como lengua extranjera durante diez años. Pero luego, cuando me di cuenta de que me gustaba la gestión deportiva, volví a la universidad para hacer un máster en Dirección y Gestión del Deporte. Esa formación me sirvió de mucho para poder estar en el puesto en el que estuve.
—Usted antes dijo que no tuvo muchos problemas en el deporte por ser mujer. ¿Qué le recomendaría a una chica o niña que está teniendo esos problemas?
—Es fundamental que se lo cuenten a su entrenador, a sus padres o a quien se lo tengan que contar, pero que no se lo guarden si están teniendo problemas o si no las admiten en un club. Por eso es muy importante que los profesores, los entrenadores y las familias nos ayuden.