CONCLUSIONES DE LAS MEDICIONES EN LAS AULAS
- Las concentraciones de hollín son relativamente bajas en todo el recinto (entre 300 y 400 ng/m3). Estas bajas concentraciones se deben, probablemente, a los siguientes factores:
- Poca o nula ventilación de las clases;
- Cerramientos de doble ventana en todas las salas de orientación norte;
- Concentraciones moderadas o bajas en el exterior.
Pese a estas relativamente bajas concentraciones, son un 30% más elevadas en la clase de 2º de Bachillerato que en la de 1º ESO, seguramente por su cercanía al tráfico rodado (Viana et al., 2014).
- Se detecta un pico simultáneo en ambas clases entre las 16 y las 18h, que claramente tiene que ver con una nube de contaminación que afectó desde el exterior (las clases están en edificios independientes)
- En la clase de 2º de Bachillerato, al lado de la entrada, se detecta un pico de hollín de casi 2000 ng/m3 cuando se abre el IES, por la mañana, y acceden a él profesores, estudiantes y demás personal. Estas elevadas concentraciones son casi idénticas a las que se registraron la mañana del 28 de marzo, medidas con el mismo instrumento, entre las 8:10 y las 8:30h, justo en la entrada del instituto (nuestra profesora fue allí con el dispositivo para medir qué ocurría en ese intervalo de tiempo).
- El hollín y las nanopartículas varían casi de la misma forma en el pabellón de 1º de ESO, por lo que el origen debe de ser el mismo. Sin embargo, se detecta un pico de nanopartículas que no se corresponde con un pico de hollín. Este aumento en la concentración coincide con la limpieza de las aulas y pensamos que puede estar relacionado con la utilización de productos de limpieza (Viana et al., 2014).
- Las mediciones que hemos realizado nos enseñan que los vehículos con los que nos traen al instituto contaminan el aire que respiramos durante la jornada escolar. Hemos visto cómo los compañeros que están más alejados del tráfico de coches y autobuses respiran un aire menos contaminado.