"El camino fue largo. Saúl y Amina se alegraron de haber vuelto a ver a sus compañeros italianos y, aunque no habían tenido tiempo para hablar detenidamente de los avances en la misión para desenmascarar a Mr. Byte y su empresa, habían podido intuir que estaban satisfechos por sus progresos. Además, la ilusión de sus caras revelaba que estaban cerca de llegar al fondo del asunto.
Lo único que les inquietaba era que Mr. Byte ya sabía que unos jóvenes iban siguiendo sus pasos. Lo vivido en la casa del magnate les seguía poniendo los pelos de punta. Después de detenerse alguna vez más para descansar y estirar las piernas, los cuatro, Jose, Rodrigo, Amina y Saúl vislumbraron las señalizaciones de bienvenida a la ciudad de Estrasburgo.
Desde el primer momento en el que el coche avanzó por las calles, los chicos pudieron comprobar que la ciudad era una perfecta combinación de tradición y modernidad. Por suerte habían encontrado el día anterior un alojamiento en un hotel, justo en la zona donde se situaba el Parlamento. Ya a la entrada al hotel, podían divisar aquella construcción donde se organizaban las reuniones más importantes y decisivas para la Unión Europea...."
¿Lograrán desenmascarar a Mr. Byte antes de que sea demasiado tarde?
¿Qué secretos se ocultan entre los pasillos del Parlamento Europeo?
¿Podrán confiar en todos los que dicen estar de su lado?
¿Y si el enemigo ya estuviera más cerca de lo que imaginan?
Completa el reto final para poder finalizar la última misión y poder volver a casa.
Amina tenía los ojos brillantes. Se volvió a mirar la mesa, llena de documentos que necesitaban ser organizados. Miró a Saúl, que sonreía a su compañera abiertamente.
-Vamos a preparar la mejor exposición del mundo. Vamos a dejar clarito al parlamento que Mr. Byte es un demonio.- dijo ella con los brazos en jarras, como buena riojana.
-Y yo no tengo la menor duda, porque eres la mejor en esto. Controlas perfectamente lo escrito, no tienes faltas de ortografía como yo…Y te expresas de 10. Dime. Qué hago. - Le contestó Saúl remangándose la sudadera, y sentándose en una de las sillas de la estancia frente a un ordenador. Lo encendió y allí salió una imagen. Si iban a presentarse oralmente ante el Parlamento, tenían que superar una especie de ejercicio sobre expresión y gramática que les presentaba el ordenador.
¿Qué hará Mr. Byte?