📚 Enero 2026: ¿Por qué llueve bastante en Catamarca?

Informe 08/01/2026 - Mgter. Uriel Flores

Las lluvias actuales responden al régimen típico del verano, reforzado por la Alta Boliviana, la circulación en chorro en altura y el ingreso de aire húmedo. A esto se suma la influencia de la variabilidad climática y las teleconexiones, que modulan la intensidad y frecuencia de las precipitaciones en el NOA. 

Las lluvias que se vienen registrando en Catamarca durante los últimos días se inscriben dentro del régimen climático propio del verano, período en el que se concentra la mayor parte de las precipitaciones anuales en la provincia y en el Noroeste Argentino (NOA). Si bien estos episodios generan impacto en la vida cotidiana, responden a procesos atmosféricos conocidos y recurrentes en esta época del año.

Uno de los factores centrales es la presencia de la Alta Boliviana, un sistema de circulación que se desarrolla en niveles altos de la atmósfera durante el verano austral. Asociada al intenso calentamiento continental, esta estructura favorece el ascenso del aire y la formación de nubosidad de gran desarrollo vertical, condición indispensable para la ocurrencia de lluvias y tormentas sobre Catamarca y regiones vecinas.

A este escenario se suma la corriente en chorro en altura, que presenta vientos intensos sobre el centro y norte del país. Cuando esta corriente se ondula y se posiciona de manera favorable sobre el NOA, refuerza los procesos de inestabilidad atmosférica. La interacción entre la Alta Boliviana y la circulación en chorro resulta clave para explicar la persistencia y, en algunos casos, la intensidad de las precipitaciones observadas.

En niveles más bajos de la atmósfera, el ingreso de aire cálido y húmedo desde el norte y noreste aporta la humedad necesaria para el desarrollo de tormentas. Este transporte de vapor de agua forma parte del sistema monzónico sudamericano y explica la concentración de lluvias en el trimestre diciembre–enero–febrero, cuando se registra más de la mitad del total anual de precipitaciones.

A este marco estacional se suma el estado actual de la variabilidad climática, que también influye en el comportamiento de las lluvias. Las condiciones oceánicas y atmosféricas a escala global —conocidas como teleconexiones climáticas— modulan la circulación regional. Fenómenos como El Niño–Oscilación del Sur (ENSO), el Modo Anular del Sur y las anomalías de temperatura del océano Atlántico pueden reforzar o atenuar los mecanismos que favorecen las precipitaciones en el NOA.

En determinados períodos, estas teleconexiones contribuyen a una mayor disponibilidad de humedad y a configuraciones atmosféricas más inestables, lo que se traduce en lluvias más frecuentes o intensas. Si bien su impacto no es uniforme todos los años, su influencia resulta clave para entender la variabilidad interanual de las precipitaciones en Catamarca.

Cabe destacar que las lluvias estivales suelen presentar una gran variabilidad espacial, por lo que es frecuente que se registren acumulados significativos en sectores puntuales mientras que zonas cercanas reciben montos menores. Este comportamiento responde al carácter convectivo de las tormentas y es una característica habitual del clima de la provincia.

Si bien estos eventos forman parte del funcionamiento normal del sistema climático regional, su seguimiento resulta fundamental debido a los posibles impactos asociados, como anegamientos temporarios, crecidas repentinas y dificultades en áreas rurales. Desde el Observatorio de Clima se realiza un monitoreo permanente de estas condiciones, con el objetivo de aportar información clara y útil para la comunidad.

Aunque haya crecido la creencia de la imprevisibilidad local de algunos desarrollos tormentosos, donde no siempre es posible determinar con precisión el punto exacto de formación de chaparrones o celdas convectivas aisladas, adicionar que esto no invalida el valor de los pronósticos meteorológicos oficiales ni la capacidad cada vez mayor de anticipar condiciones de inestabilidad. La ciencia del pronóstico ha avanzado considerablemente en los últimos años, permitiendo identificar ventanas de mayor probabilidad de lluvia y tormentas con días de anticipación, especialmente cuando se combinan análisis de humedad, inestabilidad potencial y dinámica atmosférica de gran escala. En ese sentido, consultar fuentes especializadas —como los boletines del Servicio Meteorológico y modelos numéricos integrados con teleconexiones climáticas— que aportan previsibilidad útil para la planificación de actividades y la reducción de riesgos en la región. 

La variabilidad climática global influye en la dinámica de las precipitaciones a través de teleconexiones, es decir, patrones de vinculación entre condiciones oceánicas y atmosféricas distantes que modulan la circulación y el clima regional de Sudamérica. Entre los más relevantes se encuentran:

Estos patrones de teleconexión no actúan de manera aislada ni siempre con la misma intensidad, pero ayudan a explicar por qué algunas temporadas lluviosas son más activas o más débiles de lo esperado cuando se combinan con las condiciones regulares del régimen estival del NOA.

A este escenario se suma la influencia de sistemas frontales asociados al ingreso de una masa de aire más fresca desde el sector sur, que en las últimas horas provocó un marcado cambio en las condiciones meteorológicas. Este avance generó un descenso significativo de la temperatura, con valores que pasaron de casi 38 °C registrados días atrás a alrededor de 21 °C en la jornada actual. Si bien durante el verano estos frentes suelen llegar debilitados, su interacción con el aire cálido y húmedo preexistente incrementa la inestabilidad atmosférica, favoreciendo el desarrollo de tormentas, lluvias localmente intensas y actividad eléctrica en distintos sectores de la provincia. 


Fuente de Imagen: Meteoblue.  Campo de viento en altura que muestra la circulación en chorro y su interacción con sistemas atmosféricos estivales que favorecen la inestabilidad sobre el NOA y Catamarca.