La Ciberliga, impulsada por la Guardia Civil desde 2019, es una competición de ciberseguridad diseñada para fortalecer el ecosistema digital mediante la formación de la ciudadanía. En su modalidad Pre-Amateur, la iniciativa se dirige específicamente a estudiantes de 4º de la ESO, con el propósito de concienciarlos y formarlos en el uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías. En su VII edición, esta competición se extiende a trece Comunidades Autónomas y la Ciudad Autónoma de Melilla, permitiendo que los jóvenes aprendan ciberseguridad a través de una experiencia innovadora y de la mano de expertos policiales.
La dinámica de la competición se divide en dos etapas principales: una Fase Clasificatoria de ámbito autonómico y una Fase Final de carácter nacional, donde compiten los mejores equipos de cada región. El 10 de febrero, celebramos la Fase Clasificatoria. Nuestro alumnado participante se agrupó en equipos de cuatro componentes (y algún equipo de tres), siendo inicialmente once el número de equipos, formados por el alumnado que cursa Digitalización en 4º ESO. Este número se incrementó en dos equipos más, dando así la oportunidad de participar a más alumnos y alumnas interesados. En todo momento se garantizó la privacidad del alumnado, ya que la organización no ha tratado datos personales, utilizando únicamente identificadores genéricos como nombres de los equipos.
Antes de la fase de retos, se realizó una primera actividad consistente en una conferencia de concienciación sobre uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías, en la cual, el equipo de la Guardia Civil que se desplazó a nuestro centro expuso, entre otras cuestiones, las amenazas a las que los más jóvenes pueden enfrentarse en el uso de las nuevas tecnologías, así como los riesgos que pueden comportar determinadas conductas en la Red. En esta charla inicial pudo participar todo el alumnado de 4º ESO y fue muy esclarecedora ya que el ponente, guardia civil en activo, explicó casos reales que él mismo tuvo que gestionar en los últimos años, dando determinadas pautas para no ser víctima de esa clase de ciberdelitos (sextorsión, ciberbullying, ciberestafas, etc).
A continuación, el equipo de la guardia civil, nos explicó de forma teórica las herramientas prácticas de autoprotección que serían necesarias para la resolución de los retos propuestos en la competición y nos habló un poco en qué consitirían los retos a resolver.
Por último, la fase de los retos, núcleo de la competición, se desarrolló en la Biblioteca, donde cada equipo contó con un portátil, para poder acceder al "Panel de Desafíos" en una plataforma digital específica, preparada para esta actividad. Al iniciar la participación, comenzó una cuenta atrás con una duración de 50 minutos, durante los cuales, los equipos debían resolver diversos desafíos para sumar puntos. Una vez que el contador llegó a cero, el acceso a los retos se ha cerrado automáticamente, dando como resultado las clasificaciones de nuestros equipos participantes.
Sobre la base de un ejercicio de simulación que reproduce una campaña real de fraude en redes sociales, centrada en una falsa agencia de modelos e influencers, y a través de ocho desafíos progresivos, los alumnos investigaron la infraestructura de la web fraudulenta (la falsa agencia) realizando tareas técnicas como la obtención de la IP mediante comandos ping, el análisis de la antigüedad del dominio con herramientas WHOIS, la extracción de metadatos GPS en imágenes para geolocalización y la inspección del código fuente para hallar información sensible. Además, los participantes tuvieron que verificar la seguridad de archivos sospechosos en VirusTotal, consultar historiales web en Archive.org y comprobar si sus correos habían sido filtrados, adquiriendo así habilidades prácticas de ciberseguridad para proteger su identidad digital ante amenazas como el malware o la ingeniería social.
Después de esta experiencia vivida y de todo lo aprendido, nuestros tres primeros equipos clasificados recibieron unos diplomas de participación. Sólo nos quedó conocer la clasificación a nivel nacional para ver si alguno de los equipos participaría en la fase final en Aranjuez. Esperanzados en ello nos quedamos, aunque nuestro mayor premio ya lo tuvimos: vivir esta provechosa y enriquecedora experiencia.