Viruta Verde rompe con el esquema tradicional habitual cuando se implementan metodologías activas el en aula (aprendizaje por proyectos, retos, gamificación, clase invertida...). No hay examen de ningún tipo. Pero el cambio radical, y por tanto la originalidad, es que se integra la idea japonesa del Kaizen —mejora continua—; es decir, que la evaluación no se centra por completo en el resultado final (el producto final, que es el podcast), sino en el proceso humano y la capacidad de mejora. La filosofía que sustenta el proyecto no es tanto que un episodio sea perfecto, sino más bien que cada episodio sea mejor que el anterior. En definitiva, es un proceso de evaluación circular basado en 4 pilares:
Monozukuri (ものづくり). Representa la idea de orgullo por lo que se ha creado. Para ello, hay una parte de excelencia técnica (buscar la mejor calidad posible como un audio limpio, edición fluida y música bien integrada...), y una parte de identidad y propósito (que lo que se comunica sobre sostenibilidad tega valor real y duradero).
Hansei (反省). El "fallo" no penaliza. En Viruta Verde empleamos la idea del Hansei (reflexión profunda). El alumnado no solo tiene que decir qué es lo que ha hecho mal, sino que debe identificar la raíz del problema. Se trata de que sean honestos con la realidad.
Por ejemplo: si el audio que graba el equipo suena mal, deben explicar por qué ha ocurrido sin poner excusas.
Kaizen (改善). ¿Qué hay que cambiar para mejorar? Aquí se evalúa la concreción.
Por ejemplo: para el episodio 8 utilizaremos filtros antipop y grabaremos en el aula 7 que tiene mejor acústica.
Wa (和). No se evalúa solo el trabajo realizado, sino también cómo se ha organizado y llevado a cabo. Por ello, deben aportar siempre un listado de reparto de tareas. El equipo, a priori, tiene roles claros (guionista, editor, documentalista...). Pero nadie carga con todo. Deben evidenciar un reparto equitativo y justificar cambios.