Esa conversación me dejó fascinado y con la intriga de dónde se hallaría ese ejemplar y que hasta el momento nadie más había sabido de él, además aquel nombre de mujer, que empezaba por la letra Z, la última de alfabeto latino y que tenía como origen el griego, en concreto el usado en Cumas, daba más epopeya a la misión que teníamos por delante.