La mediación de la familia en Internet es muy importante puesto que el hogar es el primer y fundamental lugar donde se educa. Los progenitores deben ser guías y compañeros y los debemos proteger de la misma manera que lo hacemos en el mundo físico.
La clave es EDUCAR ANTES QUE PROHIBIR, ya que esto último genera el efecto contrario al deseado, puesto que el hijo/a no entiende el porqué de la negación y se siente atraído; en cambio, cuando educamos lo estamos haciendo consciente de la situación, lo que le permite tomar decisiones de forma razonada, ya sea en Internet o en otros ámbitos de la vida cotidiana.
La protección del menor en Internet viene dada a través de tres ámbitos complementarios entre sí:
FORMACIÓN + INFORMACIÓN: implicando a todos los sectores (padres, madres, escuela,…).
TECNOLOGÍA: restringe y control el acceso (bloqueo informático no admitida, control de sitios aceptables).
LEGISLACIÓN: protección legal de los menores en Internet.
Entre las medidas educativas (Hernández y Solano, 2005) para favorecer un uso responsable de los menores en la red, destacamos el acompañamiento de los padres en la navegación, así como la posibilidad de aprender juntos y con una doble direccionalidad ante el ordenador. Quizá los hijos tengan mucho que enseñar a sus progenitores sobre “cómo” usar las TIC, pero son las madres y los padres los que deben enseñarles “qué” hacer con ellas, “para qué” utilizarlas, y a hacerlo de un modo provechoso, responsable y seguro.
En este sentido, los padres y las madres necesitan conocer las TIC para decidir cómo quieren educar con respecto a ellas, poder argumentar y negociar con sus hijos, y no sentirse en desventaja y sin autoridad en el proceso educativo.
Hasta que nuestros hijos/as no tengan 18 años, los progenitores son los responsables de los daños que puedan causar sus hijos/as a través de las TIC. Por ello, los progenitores deben conocer y enseñar a los menores las conductas que pueden ser ilícitas, como son el ciberacoso, uso de imágenes sin autorización, ataques a la intimidad, incitación al odio, etc.
Para terminar, creemos que es fundamental conocer qué hacer frente al ciberacoso o suplantación de identidad.
En estos casos, según el psicólogo Javier Urra, debemos:
1. Buscar un espacio privado para escuchar atentamente lo que el menor nos quiera decir, dejando que exprese todo lo que siente y mostrándole total apoyo por parte de su familia.
2. Acudir al centro educativo y preguntar a los profesores y tutores si han detectado o pueden observar algún comportamiento raro que indique que está sucediendo la agresión. La actuación coordinada entre la familia y el centro educativo es fundamental.
3. Valorar que cuando optamos por la denuncia trasladamos a otra instancia la resolución de los casos y prescindimos o dificultamos enormemente una salida educativa para ellos.
4. Sin perjuicio de la posibilidad de denunciar a través de las páginas de los distintos servicios implicados (plataformas de redes sociales, servicios de correo electrónico, proveedores de servicios de Internet, etc.), en los caso graves de Ciberbullying (conductas hostiles entre iguales, sostenidas de forma reiterada y deliberada, para producir daño a otro, utilizando las TIC), suplantación de identidad y sobre todo en los de Grooming (acciones deliberadas realizadas por un adulto para debilitar emocionalmente al niño/a y ganarse su confianza con la intención de abusar sexualmente de él/ella), una vez los padres tienen conocimiento expreso de la situación, deben denunciarlo ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o autoridades judiciales para iniciar la investigación que conduzca a la identificación del culpable.
A continuación se muestra el portal “¡NO TE CALLES!” de EDUCAREX, donde podemos encontrar los principales canales de ayuda y denuncia. Es importante que insistan a sus hijos/as en la necesidad de que acudan a los adultos de confianza en estos casos.