Hoy ha sido uno de esos días que se te quedan grabados. Hemos empezado la jornada en Ámsterdam, montando en bici y recorriendo la ciudad como auténticos locales. Pedalear junto a los canales, cruzar el centro y seguir la ruta hasta Jordaan ha sido una pasada. Todo estaba lleno de vida y, sobre todo, de ese verde tan característico que te hace desconectar por completo.
A mitad del recorrido hemos hecho una parada en el parque de Voldenpark. Ha sido uno de los momentos más tranquilos del día: hemos jugado al mus, nos hemos reído un montón y simplemente hemos disfrutado del entorno.
Después de la ruta, tocaba recargar energía. Hemos ido a comer a un resaturante típico Holandés donde hemos probado las bitterballen junto a un mercadillo.. Siempre es interesante perderse entre puestos y ver cosas diferentes.
Más tarde hemos vuelto al hotel para descansar un poco, que ya hacía falta. Con las pilas algo más cargadas, hemos salido de nuevo para visitar el Museo Moco, donde hemos visto arte moderno bastante curioso.
Para seguir el día, hemos acabado en un festival de comida, probando comida asiática y disfrutando del ambiente. Y como broche final, hemos ido a un bar a ver el partido de Osasuna, cerrando así un día completísimo.
Sin duda, uno de esos días que tienen de todo: deporte, risas, cultura y buen ambiente.