Para usar asociaciones eficazmente, puedes crear una imagen mental para ayudarte a recordar una palabra o imagen.
Por ejemplo, si te cuesta recordar que JFK fue el presidente involucrado en la Invasión de Bahía de Cochinos, solo imagínate al apuesto presidente nadando en un océano rodeado de cerdos felices. Es absolutamente absurdo, pero esta imagen concreta en tu mente siempre te ayudará a relacionar al presidente con este evento.[
Al crear una ilustración, tu cerebro puede fijar su atención en un solo pedazo de información fácil de identificar. Cuando recuerdes ese símbolo, también podrás recordar la información que le asignaste. Por ejemplo, mientras pones las llaves del auto en tu cartera, imagina que de repente le salen llantas a tu cartera y arranca a toda velocidad. Ya que la imagen es tan extraña, lo más probable es que la recuerdes después, lo que también te ayudará a recordar que las llaves de tu auto están dentro.
Mientras más única o inusual sea la imagen, más fácil le será a tu cerebro recordarla.
Digamos que siempre te olvidas el número de tu carné de estudiante cada vez que necesitas usarlo de nuevo. Solo divide el número en partes más pequeñas y crea imágenes asociadas a esas partes. Digamos que el número es 12-7575-23. Busca una forma de que esos números tengan significado. El “12” podría ser el número de tu casa, “75” la edad de tu abuela y “23” es el número de camiseta de Michael Jordan. Esto es lo que puedes visualizar para recordar el número:
Ir por partes es una buena forma de agrupar las cosas para ayudarte a memorizarlas. Una lista de cosas sin conexión (por ejemplo, una lista de compras) puede ser especialmente difícil de recordar. Para hacerlo más fácil, trata de clasificar por categorías cada elemento de la lista. Por ejemplo, frutas, productos lácteos y productos con cereales. No solo lograrás memorizar la lista, sino que harás la compra más rápido. Alternativamente, puedes separar por partes tu lista según la letra inicial de cada artículo; necesitas comprar huevos, pan, tocino, café y queso en el supermercado, recuerda las letras C, H, P, Q y T. Siempre y cuando recuerdes las letras correctas, deberás ser capaz de recordar los artículos correspondientes a cada letra. Esto no solo te ayudará a memorizar la lista, sino que también hará tu experiencia de compra más rápida.[3]
Usar una variedad de rimas comunes y absurdas te puede ayudar a recordar información básica. Por ejemplo, si estás tratando de recordar si abril tiene 30 o 31 días, solo usa la vieja rima en voz alta: "treinta días tiene noviembre con abril, junio y setiembre". Entonces recordarás que de hecho abril tiene 30 días. Aquí hay algunas otras rimas que puedes usar como herramientas para la memoria:
Los acrónimos son otra herramienta fantástica para recordar una gran variedad de cosas, desde los nombres de los cinco Grandes Lagos a las palabras usadas como conjunciones. Puedes usar un acrónimo popular o crear uno tú mismo. Por ejemplo, si vas a la tienda y solo necesitas mantequilla, pan, leche, sal, aceite y azúcar, entonces solo crea una palabra con la primera letra de cada una, por ejemplo: "PALAS". Aquí hay algunos acrónimos para usar:
Los acrósticos son similares a los acrónimos, excepto que, en lugar de solo recordar el acrónimo, puedes recordar una nueva oración creada a partir de las primeras letras de un grupo de palabras que tienes que memorizar en cierto orden. Por ejemplo, puedes decir: "Más Vale Tener Menos Jardines Si Urgen Nabos" para aprender el orden de los planetas: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. También puedes inventar tus propios acrósticos. Aquí hay algunos de los acrósticos más populares:[4]
Este método ha sido utilizado desde la antigua Grecia. Esta técnica requiere que asocies cosas en términos de lugar o ubicación para ayudarte a recordar el conjunto completo de información. Para usar este método, simplemente imagina que colocas las cosas que quieres recordar a lo largo de una ruta que conoces muy bien o en ubicaciones específicas en una habitación o edificio conocido. Primero, elige un camino conocido; luego, imagina las cosas que quieres hacer o memorizar a lo largo de ese camino.[5]