La música nos acompaña desde antes de nacer y tiene el poder de suscitar emociones poderosas en cada individuo. Percibimos el universo a través de los sentidos y si sumamos dos de ellos el efecto en nuestra mente es más intenso. De esto se dieron cuenta muy pronto los que hacían películas.
Desde el nacimiento del cine el sonido y en especial la música, han acompañado a las proyecciones. Por eso, se habla de cine mudo pero nunca de cine silente.
En los inicios, las películas se hacían con música en directo, generalmente con un pianista que combinaba melodías clásicas y populares conocidas por el público con algunas improvisaciones. Algunas salas de proyección recurrían al fonógrafo o disponían de un Wurlitzer, una especie de órgano (precursor del sintetizador) capaz de reproducir las notas musicales y otros efectos sonoros como sonidos de trenes, bocinas de coches, pájaros e incluso disparos.
Si contaban con presupuesto, las películas se acompañaban con una agrupación de cámara (trío, cuarteto, etc.) o incluso con una orquesta, como fue el caso del estreno de Napoleón (1927) en la Ópera Garnier de París, integrada por más de ochenta instrumentistas.
Algunos músicos comenzaron a crear las denominadas Kinotecas que eran recopilaciones de pequeñas piezas musicales a modo de catálogo y asociadas a determinados estados anímicos, ambientes o situaciones dramáticas que se elegían como acompañamiento de las diferentes proyecciones. Una de las más completas fue la del compositor italiano Giuseppe Becce en 1919.
Algunas de las grandes producciones contaban con una composición propia para la película. Una de las primeras que se conoce es la de Camille Saint-Säens, partitura para cuerda, piano y órgano, para la película El asesinato del Duque de Guisa (1908). Se convierte así posiblemente en el primer compositor famoso en escribir música para el cine.
En los comienzos del cine existió la voluntad de sincronizar imagen y sonido pero con experimentos pocos afortunados.
Por ello, se considera 1927 el año en el que nace el cine sonoro con la película El cantante de Jazz, de Alan Crosland.
No todos eran partidarios de este cambio. Charles Chaplin y su personaje Charlot, símbolo del cine mudo, mantuvo cierta resistencia hasta que se dio cuenta de las posibilidades narrativas del cine sonoro.
Evitó hablar en Luces de la ciudad (1931) y Tiempos modernos (1936), que en realidad eran películas mudas y sonoras a la vez con música y efectos ingeniosamente sincronizados. Hasta 1940 no incorporó definitivamente la palabra en la película El Gran Dictador.
Con la llegada del cine sonoro las bandas sonoras empiezan a tener un importante protagonismo. Los mayores representantes de la música de cine a partir de la década de los años 30 son los compositores Erich Korngold y Max Steiner, que sentaron las bases del modelo sinfónico (uso de la orquesta sinfónica para crear el mundo musical y armonía propia de la música postromántica). Por lo tanto, existe una relación estrecha entre la música clásica y la música de cine.
Max Steiner destacó por aplicar los códigos musicales de su formación clásica (e.j. leimotiv: tema recurrente que representa un personaje, cosa o evento) al cine de forma sistemática y eficaz.
La música de King Kong (1933) es considerada la primera composición que tiene en cuenta la función de realce de la música en el cine.
Compuso para más de 300 películas, algunas de ellas nominadas a los Oscar: Lo que el viento se llevó (1939), La extraña pareja (1942) o Casablanca (1942).
Erich Korngold destacó por crear verdaderas óperas cinematográficas.
Con Las Aventuras de Robin Hood (1938) consiguió un Oscar a la mejor banda sonora original.
Poco a poco, con la incorporación de nuevos compositores y el desarrollo de las películas comienza a partir de los años 50, una producción musical menos sinfónica, con la incorporación de nuevos estilos musicales como el jazz, el pop, rock, etc.
Por ejemplo, la llegada del jazz al cine es con la composición de Alex North para la película Un tranvía llamado deseo (1951). La película musical West Side Story (1961) presenta una música variada (ritmos latinos, jazz, melodías ligeras) compuesta por el gran Leonard Bernstein.
Pero el sinfonismo musical de los inicios influyó en las generaciones posteriores de compositores como John Williams. Éste lo rescata haciendo uso, por ejmplo, de los leitmotivs que identifican a personajes como Darth Vader en la Marcha Imperial, el tema de Tiburón (1975) que nos alerta de su presencia o La marcha de los ladrones, tema principal de Indiana Jones (1981), que sólo se escucha cuando el protagonista hace algo extraordinario.
En la década de los 90, se promueven canciones populares como parte de una banda sonora (con el objeto de vender discos), por lo que algunos de los cantantes más famosos del momento ponen su voz al servicio del cine. Es el caso de Elton John en El rey león (1994); Madonna en Evita (1996); Whitney Houston y Mariah Carey en la película El príncipe de Egipto (1998) o el elenco de artistas formado por Roxette, Prince y especialmente por Roy Orbison que canta la canción principal de la película Pretty Woman (1990)
La música de cine en la actualidad es una combinación de los planteamientos clásicos, tendencias y estilos musicales del momento con el uso de las tecnologías y los sintetizadores.
En la actualidad destacan Hans Zimmer con sus bandas sonoras de Gladiador (2000), Piratas del Caribe: En el fin del mundo (2007) o de la saga de Batman entre otras muchas. Michael Giacchino compuso para Los increíbles (2004), Jurassic World (2015), La guerra del planeta de los simios (2017) o Coco (2017).
Con respecto a las mujeres compositoras podemos destacar a Shirley Walker, que se convirtió en la primera mujer compositora en una producción de Hollywood, con la película Memorias de un hombre invisible (1992) de John Carpenter.
Wendy Carlos, pionera en la música electrónica, se hizo cargo de la música La naranja mecánica (1972) y El resplandor (1980) entre otros trabajos.
Anne Dudley, segunda mujer en ganar un Oscar por su composición en Full Monty (1997), también pone la música a American History X (1998) y fue arreglista y compositora adicional en la taquillera película musical Los miserables (2012).
Destaca también una joven Pinar Toprak conocida por componer la partitura de la exitosa película Capitana Marvel (2019) y por su participación en la música del videojuego Fornite.
En España también tenemos compositores y compositoras importantes como Fernando Velázquez que tiene una filmografía para el cine y televisión llena de éxitos.
Con gran proyección internacional se encuentran Fernando Velázquez: Lo imposible (2012) o Un monstruo viene a verme (2016); Alberto Iglesias: El jardinero fiel (2005), Exodus: Dioses y reyes (2014) y varias colaboraciones con el director Pedro Almodóvar.
Eva Gancedo, ganadora de un premio Goya a la música de la película La buena estrella (1997) y Zeltia Montes, ganadora del Goya por la composición para El buen patrón (2021) son dos destacadas compositoras del panorama actual.
Queremos mencionar también a María Eugenia León, una joven compositora canaria afincada en Los Ángeles, que estudió en el Conservatorio de Música de Las Palmas y en Berklee College of Music de Boston, que ha llevado sus bandas sonoras a diferentes festivales internacionales: Fimucité, Cannes, TLC Chinese Theatre, Roma CinemaDoc, Berlin International Cinefest, Hollywood Music in Media Awards, Woodstock Film Festival, London Film Awards, MiCe Festival, Coolidge Corner Theater. Además con su obra Busca la alegría, María Eugenia león obtuvo el primer premio en la primera edición del Concurso para Compositoras Canarias de la OFGC y estrenado el pasado 11 de marzo dentro de la temporada de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, bajo la dirección de su titular Karel Mark Chichon.
En este vídeo Alberto de Paz, pianista, improvisador y showman, convierte la sintonía del programa de TV El Hormiguero en diferentes géneros del cine (western, drama, terror, comedia, acción, Broadway)