Hasta hace poco se llamaba "cine primitivo" a las primeras películas filmadas con el cinematógrafo (1895-1910), aunque hoy se conoce y se prefiere llamar "cine de atracciones" (nombre de connotación más valiosa que el anterior) a estas creaciones de los inicios.
Este cine se caracterizaba por mostrar la vida en movimiento, era una máquina (cinematógrafo) mostraba las imágenes fotográficas en movimiento.
Otra razón para llamar a este cine de la segunda manera era la función que tenía de entretener, fascinar y captar la atención. Aquellas películas eran un divertimento más en las ferias o una función más entre los habituales de los cafés y teatrillos de la época.
Estas filmaciones eran muy cortas, entre uno y diez minutos. Además se proyectaban en una sesión varias películas distintas entre sí seguidas y en medio de otras actuaciones con cantantes, dúos cómicos, números de magia, etc. En cuanto a la temática era muy variada: noticieros con imágenes filmadas en cualquier parte del mundo, vistas, es decir, postales exóticas en movimiento, escenas cómicas, escenas de acción, etc. y también cine de trucajes y fantasmagorías.
Se dice que el cine de trucajes y fantasmagorías es tal vez el antepasado de los efectos especiales o del cine de animación. Pero, en lugar de considerar esas películas como tentativas aún muy toscas del cine futuro, tiene más sentido verlas con los ojos de las gentes que disfrutaban en los cafés, las barracas de feria y los teatrillos. Lo que surgía ante ellos, era una invitación a disfrutar el cine en sí mismo como truco de magia.
Siendo el cine de atracciones un espectáculo integrado en el teatro popular de variedades, las fantasmagorías y películas de trucajes vendrían a equivaler a los números de magia. Como en el ilusionismo, también en la pantalla de cine aparecen seres y cosas reales que sin embargo no están allí. La diferencia estaría en que el cine ofrece una clase de magia basada, no en los juegos de manos, sino en los logros de la técnica.
Wikimedia Commons
El inventor de esta modalidad de cine fue Georges Méliés, que además de cineasta fue ilusionista y un innovador de los efectos especiales.
Una de sus películas más famosas es Un viaje a la luna (Le Voyage dans la Lune), una aventura francesa de 1902 que, inspirada en las novelas de Julio Verne, trata de un grupo de astrónomos que viajan y exploran la superficie lunar.
Esta película es considerada como la primera del género cinematográfico de ciencia ficción y, en general, como una de las películas más influyentes en la historia del cine.
Wikimedia Commons
El otro gran artífice del cine de trucajes y fantasmagorías fue el español Segundo de Chomón (1871-1929), quien se dedicará a filmar esta clase de cintas desde 1904.
Su filmografía se compone de más de quinientas películas, que incluyen desde reportajes o documentales hasta adaptaciones de cuentos populares.
Su talento se demostró en la facilidad para convertir el cine en un mundo mágico y fantasioso.
En este interesante vídeo la profesora María Lorenzo de la Universidad Politécnica de Valencia nos explica algunas de las técnicas de Segundo de Chomón.
Este otro vídeo hace un recorrido por los diferentes inventos precursores del cine, como el Fenaquistoscopio , Zoótropo, Praxinoscopio, Kinetoscopio entre otros hasta llegar al cinematógrafo de los hermanos Lumière, las películas de Meliés y Segundo de Chomón.