En el mundo actual es indiscutible la necesidad de trabajar en equipo. Lejos de entenderlo como un reparto de tareas, para que este trabajo sea eficaz requiere capacidades que es necesario aprender como las habilidades sociales, resolución de conflictos, etc, así como valores como el respeto, la corresponsabilidad, liderazgo...
Si a esto añadimos que aprender juntos hace más profundo el aprendizaje, dato que demuestran los estudios neurodidácticos, por la potencia de las emociones, la motivación y dinámica en los procesos, tenemos buenos argumentos que nos animan a poner en práctica esta metodología.
Como en todas las prácticas didácticas es necesario entender por qué y cómo hacemos las cosas. El aprendizaje cooperativo no es algo que se pueda improvisar y requiere una formación previa.